Los libros de texto cubanos, cargados de propaganda castrista, se imprimen en México y los pagan los mexicanos

Los libros de texto cubanos, cargados de propaganda castrista, se imprimen en México y los pagan los mexicanos

  • Cuba
  • septiembre 14, 2026
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En días recientes, el activista cristiano David Espinosa llamó la atención sobre uno de los nuevos libros utilizados en las escuelas cubanas, específicamente el de la asignatura Cultura Política, de décimo grado. Las páginas que mostró estaban dedicadas a las protestas del 11 de julio de 2021, presentadas dentro de una lección sobre las «noticias falsas».

«Tal vez en Cuba no haya adelantos científicos ni económicos… pero nuestros hijos sí estarán actualizados en la materia ideológica que desea nuestro gobierno«, escribió Espinosa el 3 de septiembre en Facebook. En otra publicación fue más lejos: «El adoctrinamiento político en Cuba va desde que naces hasta que te mueres: en la TV, en los hospitales, en los carteles de la calle, en las escuelas, en los centros de trabajo estatal…».

Cultura Política forma parte de una nueva generación de materiales elaborados en el llamado Tercer Perfeccionamiento del sistema educativo cubano con gran carga propagandística. Millones de esos libros han sido impresos en México, con dinero público mexicano, y posteriormente enviados a Cuba.

De México a Cuba

Entre noviembre de 2025 y enero de 2026, México envió a la Isla 2.339 toneladas de libros de texto, con un valor aduanero declarado superior a nueve millones de dólares. Los registros de comercio exterior de la plataforma Panjiva, consultados por DIARIO DE CUBA, permiten reconstruir tres operaciones en las que figura como exportadora la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México y como importadora la editorial estatal cubana Pueblo y Educación, encargada de buena parte de los textos utilizados en el sistema nacional de enseñanza.

El mayor cargamento salió por Veracruz el 25 de noviembre de 2025: 1.749 toneladas de libros, con un valor declarado de 4,84 millones de dólares. Al día siguiente fueron despachadas otras 84,8 toneladas por 325.252 dólares. El 8 de enero de 2026, un tercer envío añadió 505 toneladas valoradas en 3,87 millones de dólares. En total, los tres embarques sumaron 2.339.082,8 kilogramos y 9.037.723,14 dólares en valor declarado.

Ese valor aduanero no equivale al gasto público mexicano. La impresión de los libros correspondientes a esta nueva etapa fue contratada por la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (CONALITEG), dependiente de la Secretaría de Educación Pública, a la empresa estatal Impresora y Encuadernadora Progreso (IEPSA) por más de 189 millones de pesos mexicanos (unos 11 millones de dólares).

La continuidad del programa bajo el Gobierno de Claudia Sheinbaum fue revelada en febrero de 2026 por una investigación de Verónica Ayala para Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI). La organización documentó un contrato para imprimir 7,1 millones de materiales educativos destinados al sistema cubano, de los cuales poco más de cuatro millones habían sido enviados a finales de noviembre de 2025.

En marzo de este año, una segunda investigación de MCCI estableció que los 2.992.084 ejemplares restantes habían salido de Veracruz a comienzos de enero de 2026, con lo cual el Gobierno mexicano completó los 7,1 millones de libros comprometidos.

Los datos de Panjiva consultados por DIARIO DE CUBA coinciden con esa secuencia, pero añaden la dimensión física y aduanera de la operación: más de 2.300 toneladas de libros y nueve millones de dólares de valor declarado en apenas tres embarques.

La propaganda comienza en Primaria

DIARIO DE CUBA examinó varios de estos materiales para confirmar cómo la incidencia ideológica atraviesa distintas etapas de la enseñanza, desde El mundo en que vivimos, que comienza en primer grado, hasta Educación moral y ciudadana, en secundaria, y Cultura política, en décimo.

El mundo en que vivimos acompaña los primeros cuatro grados de Educación Primaria. Junto al conocimiento de la naturaleza, la familia, la escuela y la comunidad, los materiales incorporan la historia de la Revolución, sus dirigentes y los valores políticos que el sistema educativo busca transmitir.

En tercer grado esa propaganda es explícita. El libro presenta a Fidel Castro como el dirigente que «fortaleció la Revolución» y atribuye a su actuación la profundización de la «conciencia revolucionaria, internacionalista y comunista» del pueblo cubano.

La exaltación también se extiende a los ejercicios que deben realizar los niños. El libro les pide buscar fotos, frases y pensamientos de Fidel para incorporarlos al «Álbum de la patria»; escribir cómo le agradecen «por todo lo que hizo por Cuba» y señalar cuáles de sus cualidades les gustaría imitar. En otro pasaje establece una identificación directa entre el dirigente, el sistema político y la nación: «Fidel Castro Ruz es la Revolución, es el pueblo».

El contenido convierte así la admiración hacia un dirigente político en parte del ejercicio escolar: el alumno debe agradecerle, seleccionar sus cualidades como modelo personal y reunir sus pensamientos en un álbum dedicado a la patria. La identificación entre Fidel, la Revolución y Cuba queda incorporada a una asignatura que el niño estudia junto con el conocimiento de su familia, su comunidad y el mundo que lo rodea.

A medida que avanzan los grados, el contenido político se vuelve más explícito. En tercero, el cuaderno de actividades de El mundo en que vivimos pide a los alumnos que completen una oración sobre la fundación de los CDR: «para apoyar la vigilancia revolucionaria» frente a los «enemigos» de la Revolución. Otro ejercicio pregunta el nombre del presidente del CDR de la cuadra en que vive el estudiante.

La incorporación de estos contenidos desde Primaria forma parte de un rediseño mucho más amplio. En septiembre de 2024, el Observatorio de Libertad Académica (OLA) alertó sobre los materiales elaborados dentro del llamado Tercer Perfeccionamiento de la Educación. El proceso, a cargo del Ministerio de Educación, Editorial Pueblo y Educación y el Instituto Superior de Diseño, comprendió el rediseño de 506 libros de texto y cuadernos de trabajo. OLA advirtió sobre una intensificación de la carga doctrinaria y señaló, entre otros elementos, la exaltación de Fidel Castro y Ernesto «Che» Guevara.

De la Educación Secundaria al 11J

En secundaria, la formación política adquiere, además, un componente moral. Educación moral y ciudadana atribuye al embargo estadounidense afectaciones que van desde la alimentación hasta la vivienda y la energía, y sostiene que, durante la primera presidencia de Donald Trump, la política estadounidense buscó privar a Cuba de suministros energéticos y de fuentes de financiamiento.

El propio nombre de la asignatura incorpora una dimensión relevante: la educación sobre el Estado, sus instituciones y las formas de participación aparece unida a la «formación moral» del estudiante. Las organizaciones y conductas promovidas por el régimen quedan vinculadas así a los valores que este debe adquirir.

La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) aparece asociada a la incorporación de las mujeres a la vida social y al proyecto revolucionario, sin abordar su subordinación al sistema político ni el espacio negado durante décadas a organizaciones feministas independientes. La Organización de Pioneros José Martí se integra desde la infancia como parte natural de la vida escolar y de la socialización política mediante símbolos, consignas y rituales de identificación con la Revolución.

La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) prolonga esa estructura en edades posteriores como organización juvenil vinculada al Partido Comunista y cantera para la formación de cuadros. Con los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el libro resalta una dimensión comunitaria que deja de lado su papel histórico como instrumento represivo y de vigilancia, movilización y control social a escala local.

La propaganda también está en esa selección y en la manera de presentar esas organizaciones. Instituciones subordinadas al aparato político aparecen como expresiones naturales de ciudadanía y participación y, dentro de una asignatura que une lo moral con lo ciudadano, quedan asociadas a una determinada idea de conducta socialmente deseable.

En décimo grado, el recorrido llega a la asignatura de Cultura Política. Para entonces, los contenidos han pasado de introducir, desde Primaria, nociones de patria, símbolos y participación social a abordar directamente el sistema político, el socialismo, el Partido Comunista y la interpretación oficial de los acontecimientos contemporáneos.

El tratamiento del 11J, mencionado al inicio, muestra hasta dónde llega esa progresión: un acontecimiento protagonizado por ciudadanos que protestaron contra el Gobierno entra en el currículo a través de la interpretación del propio Gobierno. El libro incorpora la narrativa oficial de aquellas jornadas en una asignatura concebida expresamente para moldear las actitudes políticas de los estudiantes.

Un programa iniciado con López Obrador

La financiación mexicana de textos escolares cubanos comenzó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. MCCI reveló en 2025 que entre 2023 y 2024 México destinó más de 387,4 millones de pesos a la impresión de unos 15 millones de libros para estudiantes cubanos.

Los materiales fueron producidos por IEPSA mediante dos contratos: el primero, por 163,47 millones de pesos, contempló 5,2 millones de ejemplares; el segundo, por 223,98 millones, otros 9,9 millones. Los gastos de traslado a Cuba quedaron fuera de esas cifras.

Con el nuevo contrato suscrito durante la administración de Claudia Sheinbaum, el gasto público mexicano supera los 576,8 millones de pesos y alcanza alrededor de 22 millones de ejemplares. El mecanismo distribuye la operación entre varias instituciones: CONALITEG contrata la impresión, IEPSA produce los libros y la SRE participa en su traslado y figura en los registros de comercio exterior como exportadora. En Cuba, Editorial Pueblo y Educación figura como importadora.

El Gobierno de Cuba diseña los contenidos y programas de estudio; el de México financia su reproducción a gran escala. Son libros cubanos, impresos y costeados por México, que incorporan desde Primaria las organizaciones políticas, la interpretación de la historia y los valores promovidos por el castrismo, hasta llegar en décimo grado a la narrativa oficial sobre las protestas del 11J.

Con más de 576,8 millones de pesos de recursos públicos, México financia así la reproducción masiva de los contenidos con los que el Estado cubano forma política e ideológicamente a sus estudiantes.

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