En el Oriente antioqueño nace la luz que ilumina a Colombia

En el Oriente antioqueño nace la luz que ilumina a Colombia

El Oriente antioqueño consolida un modelo energético en el que las hidroeléctrica continúan siendo el corazón del sistema eléctrico colombiano, mientras la energía solar, la biomasa y la conservación ambiental se integran para responder a la creciente demanda de electricidad y a los desafíos del cambio climático.

Durante más de cinco décadas, el Oriente antioqueño ha sido sinónimo de energía. En sus montañas nacen ríos que alimentan embalses y centrales hidroeléctricas responsables de una parte importante de la electricidad que consumen los colombianos. Pero el territorio que alguna vez concentró la apuesta casi exclusiva por la generación hídrica vive hoy una transformación silenciosa: la transición hacia una matriz energética más diversa, resiliente y sostenible.

Cerca del 70% de la electricidad que consume Colombia proviene de centrales hidroeléctricas, debido a esto, la salud de los bosques, las cuencas y los humedales resulta determinante para la seguridad energética nacional. Diana Henao, directora (e) de Cornare, señala que proteger estos ecosistemas equivale a cuidar el recurso hídrico que alimenta los embalses y fortalece el sistema frente a fenómenos como El Niño. “El Oriente antioqueño muestra bien esta relación entre conservación ambiental y seguridad energética. La región alberga complejos hidroeléctricos como Guatapé, San Carlos, Playas y Jaguas, cuya operación depende del buen estado de las cuencas que abastecen sus embalses. Por esto, los nuevos proyectos de generación deben equilibrar el aprovechamiento del potencial energético con la protección de los ecosistemas estratégicos que garantizan la disponibilidad del agua”.

La fuerza del agua como pilar

Para Isagen, el Oriente antioqueño continúa siendo uno de los territorios más estratégicos para la seguridad energética del país. Allí operan infraestructuras que durante décadas han permitido responder de manera confiable a la demanda nacional de electricidad.

“La transición energética no significa reemplazar unas tecnologías por otras, sino complementar capacidades para construir un sistema más sostenible”, explica Juan Esteban Flórez, vicepresidente de Producción de Energía de Isagen. La compañía considera que las hidroeléctricas poseen una ventaja diferencial: su capacidad para regular la oferta gracias al almacenamiento de agua en los embalses, algo que permite respaldar la generación cuando disminuye la producción solar o eólica.

Conservar también genera energía

Las cuencas abastecen la hidroelectricidad. FOTO: Juan Antonio Sánchez

Las cuencas abastecen la hidroelectricidad. FOTO: Juan Antonio Sánchez

Uno de los cambios más importantes en la visión del sector consiste en reconocer que la energía no comienza en las turbinas, sino mucho antes: en los bosques que regulan el agua y en las familias campesinas que conservan esos ecosistemas.

Bajo esa lógica, el Oriente ha fortalecido mecanismos que convierten la conservación en un activo para la seguridad energética. Cornare impulsa desde hace más de una década programas de Pago por Servicios Ambientales como BanCO2, mediante los cuales propietarios de predios ubicados en zonas estratégicas reciben incentivos económicos a cambio de proteger nacimientos de agua, bosques y áreas de alto valor ambiental.

El modelo no se limita a entregar recursos. También incorpora acompañamiento comunitario mediante la estrategia Cerca (Comunidades Empoderadas y Regiones Conservadas Ambientalmente), una red de promotores que fortalece el seguimiento y la apropiación local de los procesos de conservación. En 2025, la estrategia contaba con 214 promotores comunitarios en 241 veredas, mientras la jurisdicción de Cornare registró una de las tasas de deforestación más bajas del país y avanzó en la restauración de más de 2.500 hectáreas de ecosistemas boscosos.

Le puede interesar: Ya son 23 los incendios forestales registrados en el Oriente antioqueño por el fenómeno de El Niño

Diversificar para ganar resiliencia

La energía solar complementa una matriz cada vez más diversa. FOTO: Manuel Saldarriaga

La energía solar complementa una matriz cada vez más diversa. FOTO: Manuel Saldarriaga

La transición energética que vive el Oriente antioqueño no implica abandonar la generación hídrica, sino fortalecerla con nuevas fuentes que permitan responder a una demanda creciente y reducir la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos. La apuesta incluye la expansión de proyectos solares, el aprovechamiento de la biomasa proveniente de residuos agrícolas e industriales, el almacenamiento de energía y una mayor eficiencia en el consumo.

Para Jaime Arenas Plata, director del Clúster Energía Sostenible de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, el país atraviesa un momento decisivo. “La hidroeléctrica ha sido siempre la fundamental en Colombia porque es una energía firme, permanente y limpia. Pero en épocas de verano crítico necesitamos una combinación de tecnologías para no depender únicamente del agua”.

En ese escenario, la energía solar gana protagonismo. Actualmente, aporta cerca del 9% de la matriz eléctrica nacional y las proyecciones del sector apuntan a que podría representar entre el 30% y el 35% hacia 2030. A ello se suma una tendencia que empieza a consolidarse en las empresas: incorporar sistemas de almacenamiento mediante baterías que permitan utilizar durante la noche la energía captada durante el día.

La biomasa también aparece como una oportunidad para regiones con vocación agroindustrial. Residuos provenientes de actividades agrícolas, forestales o pecuarias pueden convertirse en energía mediante procesos de cogeneración, disminuyendo costos y aprovechando materiales que antes eran considerados desechos. La autogeneración energética comienza así a convertirse en una herramienta de competitividad para las empresas y de adaptabilidad para el sistema eléctrico.

¿Sabía qué?

Los bosques no solo capturan carbono, también regulan el ciclo del agua que alimenta los embalses donde se genera buena parte de la electricidad que consumen los colombianos. Por esto, conservar un bosque puede ser tan importante para el sistema eléctrico como construir nueva infraestructura energética.

“Conservar el capital natural no es un freno al desarrollo; es la mejor garantía para que el Oriente siga siendo un territorio estratégico en la generación de energía”, Diana Henao, directora (e) de Cornare.

“La energía hidroeléctrica depende directamente de la salud de los ecosistemas que producen y regulan el agua”, Juan Esteban Flórez, vicepresidente de Producción de Energía de Isagen.

“La eficiencia, la autogeneración, el almacenamiento y las hidroeléctricas deben coexistir para garantizar la seguridad energética”, Jaime Arenas Plata, director del Clúster Energía Sostenible de la Cámara de Comercio de Medellín.

Related post

A

Please enable cookies. Sorry, you have been blocked You are unable to access diariodecuba.com Why have I been blocked? This website…
Con cientos de cubanos presos por manifestarse, Díaz-Canel acusa a EEUU de ‘criminalizar la protesta’

Con cientos de cubanos presos por manifestarse, Díaz-Canel acusa…

Mientras el régimen mantiene encarcelados a cientos de cubanos por manifestar su descontento contra las autoridades, Miguel Díaz-Canel acusó a Estados…
“Hay que dialogar”: el mensaje de Honorio Henríquez a De la Espriella tras quedarse con la Presidencia del Senado

“Hay que dialogar”: el mensaje de Honorio Henríquez a…

El nuevo presidente del Senado explicó en una entrevista cuál será su hoja de ruta durante su gestión en este cargo.…