La Casa de Rusia en La Habana y el adoctrinamiento de los niños y jóvenes cubanos

La Casa de Rusia en La Habana y el adoctrinamiento de los niños y jóvenes cubanos

  • Cuba
  • julio 26, 2026
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El informe dado a conocer por el Departamento de Estado de EEUU sobre la influencia de La Habana en la subversión y el espionaje en ese país advierte que Cuba serviría a Rusia como un «vector clave para desestabilizar y socavar» los intereses estadounidenses en la inmediata «esfera de influencia» de Washington, pues permite a Moscú «proyectar poder en la región sin necesidad de construir bases militares ni mantener una presencia militar significativa».

Un dato que no menciona el Departamento de Estado es que, más allá de los vínculos militares y de inteligencia entre La Habana y Moscú, el elemento más visible de esta influencia es el poder blando que ejerce el Kremlin en la Isla a través de sus medios de comunicación, universidades e instituciones con acuerdos de intercambio y colaboración de diverso carácter.

En ese vínculo, los niños son un objetivo directo de las labores de influencia. En diciembre de 2025, el cónsul general interino ruso en Cuba, A.V. Nekrasov, posó con estudiantes de una escuela primaria de la Isla ataviados con gorros del Ejército de la nación euroasiática y banderas rusas en su propio centro docente, el 5 de Septiembre, en el municipio de Majagua, en Ciego de Ávila.

Esa misma semana, el Instituto Pushkin, con el apoyo del Ministerio de Educación y Ciencia de la Federación de Rusia, organizó una olimpiada de ruso para alumnos de universidades cubanas que estudian el idioma eslavo, cuyos ganadores viajarían a la capital rusa para asistir a la escuela de verano del Instituto en 2026.

Según el Instituto Pushkin, en tan solo un año más de 180 ciudadanos cubanos se convirtieron en estudiantes de los cursos de ruso que la entidad imparte.

La enseñanza del idioma ruso en Cuba, que se ha manifestado a través de cursos televisivos y la creación de una red de escuelas primarias locales donde funciona el programa internacional Profesor Ruso en el Extranjero, impulsado por el Kremlin, es la base sobre la cual se sostiene la idea de expandir los valores e influencia de Moscú entre sus aliados a través de la cultura y la educación. En ello, una institución como la Casa de Rusia juega un rol decisivo.

«Un puente cultural entre Moscú y La Habana»

«Mostrar la cultura, el idioma y la imagen de Rusia en la mayor de las Antillas, promoviendo los valores espirituales y materiales de la nación eslava», así definió en junio Inna Chetii, la representante en Cuba de la estatal Rossotrudnichestvo (Agencia Federal para los Asuntos de Colaboración con la Comunidad de Estados Independientes, Compatriotas en el Extranjero y Cooperación Humanitaria Internacional de Rusia), el propósito de la Casa de Rusia en La Habana.

Fundada en 2010 como Centro Cultural de Rusia, que entonces tenía por sede la Biblioteca Nacional José Martí, modificó su denominación cuando entre 2022 y 2024 Moscú hizo una reorganización global de la agencia estatal. A partir de entonces, y coincidiendo con los años del inicio de la invasión de Ucrania, Moscú pasó a identificar las sedes como Casa de Rusia (Russkiy Dom).

La entidad funciona hoy como la representación oficial de la diplomacia cultural rusa en Cuba. Pese a no tener sede fija, su itinerancia entre la Quinta de los Molinos, la Iglesia Ortodoxa Rusa y, recientemente, el estudio Contra viento y marea, ubicado en El Vedado capitalino, le permite llegar con sus eventos culturales, ferias y cursos a zonas distantes entre sí de la capital cubana.

En los últimos meses, la institución promovió la Olimpiada de Lengua Rusa para estudiantes latinoamericanos —organizada por la Universidad Pedagógica Estatal V.G. Korolenko de Glazov (GIPU), con el apoyo del Ministerio de Educación de la Federación de Rusia—; el evento «El arte pertenece al pueblo», con artistas rusos y cubanos; el concurso «Cuéntale al mundo sobre tu patria», para alumnos de escuelas habaneras; la celebración del aniversario del nacimiento de Alexander Pushkin y del Día de la Lengua Rusa, entre otros.

Todo lo anterior, según las reseñas que publica la entidad en sus redes, busca promover la hermandad, el conocimiento entre culturas y los «valores tradiciones», ese mantra que el Kremlin repite. No obstante, el propósito de fondo es el adoctrinamiento. 

Por ejemplo, a fines de junio la Casa de Rusia organizó un evento con alumnos del Instituto Técnico Militar José Martí, de La Habana, donde se forman oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Bajo el título «La verdad sobre el Donbás», ofreció espacio a una de las acciones de propaganda más amplias que haya organizado el Kremlin en lo que va de año.

Al encuentro asistieron, además de la representación de Rossotrudnichestvo en Cuba, el Grupo de Especialistas Militares Rusos en la Isla. A los cadetes se les exhibió el programa de la cadena oficial Russia Today «Starobelsk: los niños no deben morir», que la Casa de Rusia calificó como «un relato conmovedor sobre cómo la población civil del Donbás afrontó los horrores de la guerra».

«La cinta narra la tragedia del 22 de mayo, cuando un ataque contra el colegio pedagógico y la residencia de estudiantes de Starobelsk causó la muerte de 21 personas y dejó decenas de heridos. Es una obra que destaca el valor y el heroísmo demostrados por los estudiantes, educadores y residentes de la ciudad. Para rendir homenaje a las víctimas de este ataque terrorista, se organizó una exposición titulada ‘Starobelsk’ en el Consulado General de la Federación de Rusia en Cuba», señaló.

Según el reporte, a lo anterior se sumaron las exposiciones temáticas «La tragedia del Donbás», «El nacionalismo ucraniano moderno» y «Esposas de los héroes de la operación militar especial». 

«El material presentado permitió a los asistentes comprender mejor las causas y consecuencias de la crisis, así como apreciar el verdadero costo humano que subyace tras las frías noticias», puntualizó la Casa de Rusia, que evitó mencionar a Ucrania y apeló al eufemismo oficial para calificar la invasión del país vecino.

Los hechos a los que hace referencia la exposición derivan de una versión difundida por medios rusos o prorrusos, según los cuales un ataque de Ucrania contra un centro estudiantil en Starobelsk, ciudad en la región de Lugansk, en el este de Ucrania, territorio ocupado por Rusia desde 2022, causó la muerte de 21 personas y heridas a 63, la mayoría jóvenes de entre 14 y 21 años.

Si bien el Kremlin, que lleva cinco años matando civiles en Ucrania, ha utilizado el suceso para victimizarse y justificar el incremento de sus ataques, el Estado Mayor ucraniano aseguró que el objetivo del ataque era el cuartel general de la unidad Rubicon, la principal organización del Ministerio de Defensa ruso dedicada al uso de drones en la guerra.

No obstante, la campaña rusa en Cuba tiene un objetivo: el adoctrinamiento de niños y jóvenes cubanos, con la complicidad de las autoridades de la Isla. 

La misma Inna Chetii confesó a Prensa Latina que actualmente existen pocos jóvenes cubanos interesados en la cultura rusa. «Vemos en los estudiantes que participan en nuestras actividades el deseo por aprender nuestro idioma, quieren saber más, quieren ir a Rusia para ver con sus propios ojos lo que nosotros les mostramos aquí», señaló.

La funcionaria, que insiste una y otra vez en las posibilidades que ofrece Rossotrudnichestvo para que estudiantes cubanos viajen a Rusia a estudiar y, a su regreso, «usar ese conocimiento en función del desarrollo del país», coincide con declaraciones de altos funcionarios de Moscú que reconocen abiertamente el interés del Kremlin en tener agentes de influencia en los profesionales extranjeros formados en Rusia. 

Daria Milyaeva, jefa del Departamento de Cooperación Internacional de la Universidad Pedagógica de la Ciudad de Moscú, declaró a la prensa rusa en 2024 que «muy a menudo, en nuestras actividades profesionales nos encontramos con graduados de universidades rusas que mantienen una actitud cálida hacia Rusia y están dispuestos a ayudar a establecer la cooperación con el país que representan».

Un año antes, el presidente de la Comisión de Ciencia y Educación Superior de la Duma (Cámara Baja del Parlamento de Rusia), Sergey Kabyshev, dijo que se hace necesario «desarrollar la cooperación con las universidades cubanas».

Agregó que «la expansión de la cooperación humanitaria con los países latinoamericanos, incluida Cuba, es de particular importancia en las condiciones geopolíticas actuales», en referencia a la reconstrucción de las alianzas del Kremlin tras la invasión de Ucrania, que supuso una ruptura casi absoluta con Occidente.

De intercambio cultural a influencia y espionaje

Los centros culturales de Rossotrudnichestvo han sido blanco de críticas y denuncias en otras geografías. Desde la invasión de Ucrania, varios gobiernos y servicios de inteligencia europeos han sostenido que, además de las funciones legítimas de diplomacia pública, algunas de sus sedes han servido como plataformas de propaganda, captación de redes de influencia y, en determinados casos, apoyo logístico a actividades de inteligencia.

Por ejemplo, informes académicos y de inteligencia apuntaron a que la Casa de Rusia de Praga es, en especial desde 2022, un instrumento de «poder blando» que mantiene vínculos con organizaciones prorrusas locales y contribuye a difundir narrativas favorables al Kremlin.

En Alemania, las autoridades y varios medios de comunicación investigaron la participación de la Casa de Rusia de Berlín en actividades consideradas propagandísticas tras la invasión de Ucrania.

Por su parte, Polonia redujo drásticamente la presencia institucional rusa después de 2022. Las autoridades polacas calificaron a Rossotrudnichestvo como parte de la infraestructura de influencia del Estado ruso, por lo que la actividad de la Casa de Rusia quedó muy limitada, en paralelo con la expulsión de decenas de diplomáticos de Moscú y el endurecimiento de la legislación sobre injerencias extranjeras.

Posterior a 2022, Moscú perdió o redujo significativamente su red en países como Rumanía, Croacia, Montenegro, Macedonia del Norte, Eslovenia, Eslovaquia, Moldavia y Azerbaiyán. Allí, las Casas de Rusia fueron calificadas como instrumentos de influencia política y comunicacional.

Tras perder gran parte de su presencia institucional en Europa, Rossotrudnichestvo reorientó su expansión hacia África. Allí hacen lo que en Cuba, disfrazar sus verdaderos propósitos con ropaje de buenas intenciones y legitimidad.

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