Sergio Ramírez es admitido en la RAE a pesar de señalamientos
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- mayo 21, 2026
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El escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado fue designado integrante de la Real Academia Española (RAE), convirtiéndose en el primer nicaragüense en ocupar un sillón en la institución encargada de velar por la lengua española, según anunció el jueves, 21 de mayo.
El autor ocupará la silla “L”, vacante desde la muerte del escritor peruano Mario Vargas Llosa. La elección se realizó durante una sesión privada del pleno de académicos en la sede de la RAE, en Madrid. Según informó la academia, Ramírez deberá pronunciar un discurso de ingreso en un plazo máximo de dos años para formalizar su incorporación.
“Entrar en el recinto de la academia es la coronación de mi vida de escritor”, declaró Ramírez al diario español El País. La institución destacó además su trayectoria literaria y política, así como su papel dentro de la narrativa latinoamericana contemporánea.
La candidatura del novelista fue impulsada por el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado; el exdirector de la academia y del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, y el escritor Luis Mateo Díez. Durante la presentación de elogios y méritos, la academia describió a Ramírez como un autor “fundamental, generoso y comprometido”.
Además, recordó que Ramírez vive un “exilio forzoso” debido a la persecución del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El ganador del Premio Cervantes 2017 y nacionalizado español desde 2023 aseguró a la agencia EFE que su elección representaba también “un reconocimiento a la fuerza que el castellano de América Latina tiene hoy”.
“Hace tiempo dejamos de ser una lengua bárbara”, afirmó.
Oposición
Sin embargo, la incorporación de Ramírez a la RAE no estuvo exenta de polémica. Días antes de la votación, el grupo Iniciativa Ciudadana Víctimas del Sandinismo envió una carta a la academia solicitando reconsiderar su candidatura debido a su pasado político dentro del Frente Sandinista.
La organización argumentó que Ramírez formó parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, conformada por civiles de distintos sectores pero pronto dominada por el Frente Sandinista tras la caída de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle en 1979.
Ramírez luego ejerció como vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990 junto a Daniel Ortega en un periodo marcado por represión contra opositores, medios de comunicación, comunidades indígenas, así como el reclutamiento forzado de decenas de miles de menores de edad al Ejército Popular Sandinista (EPS) en una guerra activa y otros abusos.
Ramírez no fue enjuiciado gracias a una controvertida amnistía emitida en los primeros días del gobierno de Violeta Barrios de Chamorro en 1990. Además, cuestionaron su presunta participación en el proceso de la Piñata Sandinista, mediante el cual dirigentes del partido adquirieron propiedades estatales al final del primer gobierno sandinista.
“No se trata, pues, de quien sirvió en un cargo y lo dejó: el señor Ramírez Mercado buscó la reelección de ese mismo régimen hasta el último día en que le fue posible”, sostuvo la organización en su comunicado, señalando que el escritor nunca habría realizado una autocrítica pública sobre los abusos cometidos durante la década de los ochenta.
Académicos, periodistas y otras personalidades defendieron a Ramírez ante estos señalamientos, argumentando que era su valor como escritor y no su participación política la que estaba siendo evaluada. Algunos llegaron a señalar a su vez a otros sectores opositores como “ultras”.
Al mismo tiempo, defendían su inclusión debido a la visibilidad que le daría a la situación política de Nicaragua ya que Ramírez es opositor de la actual dictadura de su antiguo compañero.
Desde 2021, Ramírez vive fuera de Nicaragua luego de que la Fiscalía del régimen sandinista emitiera una orden de captura en su contra acusándolo de supuestos delitos relacionados con “incitación al odio” y “conspiración”, cargos que organismos internacionales y defensores de derechos humanos calificaron como persecución política.