Luis Manuel Otero Alcántara continúa en ‘desaparición forzada’ tras su salida de la prisión de Guanajay
- Cuba
- julio 9, 2026
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La organización Cubalex denunció este miércoles la «desaparición forzada» del artista y preso político Luis Manuel Otero Alcántara, cuyo paradero sigue siendo desconocido después de haber sido sacado de la prisión de Guanajay, en Artemisa, a dos días de cumplir íntegramente la condena de cinco años que le impuso el régimen cubano.
Según Cubalex, el líder del Movimiento San Isidro fue trasladado el 8 de julio en medio de un fuerte operativo de la Seguridad del Estado y, desde entonces, ni su familia ni sus allegados han podido conocer dónde se encuentra ni verificar su estado físico. La organización afirmó que existen versiones extraoficiales según las cuales permanece bajo custodia estatal en una vivienda no identificada, mientras las autoridades se niegan a ofrecer información sobre su situación.
«Esto es una desaparición forzada: un patrón que el Estado cubano ha usado sistemáticamente y que Luis Manuel ya ha sufrido antes», denunció Cubalex. La organización advirtió que durante este tipo de detenciones las víctimas quedan expuestas a interrogatorios, coacción y posibles malos tratos, sin acceso a representación legal ni comunicación con sus familiares.
El centro de asesoría legal también alertó sobre la práctica de grabar declaraciones bajo presión para utilizarlas posteriormente con fines propagandísticos o como sustento de nuevas acusaciones.
Cubalex sostuvo además que Otero Alcántara aceptó salir al exilio tras años de persecución y amenazas, y consideró que las autoridades intentan mantenerlo aislado mientras se resuelve una solicitud de parole humanitario en Estados Unidos, lo que podría prolongar su desaparición incluso después del cumplimiento de su condena, previsto para este 9 de julio.
La organización exigió el fin inmediato de la desaparición forzada, información verificable sobre el paradero de Otero Alcántara, respeto a su integridad física, libertad de movimiento, comunicación con sus familiares y acceso a representación legal.
La denuncia coincide con una nueva actualización de la activista Anamely Ramos, quien aseguró que la situación del artista no ha cambiado desde el día anterior. «La información que tenemos hoy es la misma que teníamos ayer. Se lo llevaron de la prisión y no sabemos dónde está. No le han permitido comunicarse con su familia ni con sus amigos», escribió.
Ramos insistió en que «la información no es confusa, ni hay mil versiones», sino que esos son «los datos confirmados» de los que dispone el entorno del opositor.
La preocupación también fue expresada por Amnistía Internacional. La organización preguntó públicamente al gobernante Miguel Díaz-Canel «¿Dónde está Luis Manuel Otero Alcántara?» y recordó que desde el 7 de julio su familia y amistades carecen de información oficial sobre su paradero. Amnistía reiteró que el artista, declarado preso de conciencia, «nunca debió estar encarcelado por expresarse, crear arte y ejercer pacíficamente sus derechos», y exigió su «liberación inmediata e incondicional, sin vigilancia, sin exilio forzado, sin nuevas acusaciones fabricadas».
En la misma línea se pronunció Marcos Gómez, director de Amnistía Internacional para las Américas, quien recordó que este 9 de julio estaba prevista la salida de prisión de Otero Alcántara y reclamó al régimen cubano garantizar «su libertad plena e incondicional: sin vigilancia, amenazas ni restricciones». También reiteró el llamado a liberar de inmediato a todos los presos de conciencia y a las personas encarceladas por ejercer sus derechos humanos.
Desde Estados Unidos, el congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart afirmó en X que, aunque existen informes sobre la salida del artista de prisión, le preocupa que «su estado de salud y su paradero sigan siendo desconocidos». Advirtió además que el régimen cubano «será responsabilizado por su cruel encarcelamiento, las condiciones inhumanas a las que fue sometido y cualquier daño adicional que sufra».
Por su parte, el representante Carlos Giménez exigió «fe de vida» para el preso político y reclamó «su libertad inmediata» desde el Congreso de Estados Unidos.