La crisis de la basura en Cuba ya se cobra a los vecinos: pagar por un servicio que el Estado no garantiza
- Cuba
- agosto 17, 2026
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La recogida de basura doméstica empieza a convertirse en un servicio por el que los cubanos deben pagar ante la incapacidad del Estado para garantizarlo de manera regular. En la Isla de la Juventud, una MIPYME comenzó a cobrar 100 pesos mensuales por vivienda, mientras en La Habana un proyecto similar fijó la misma tarifa para los hogares y desde 15.000 pesos para negocios privados y entidades.
En el reparto Juan Delio Chacón Aldana, de Nueva Gerona, la MIPYME Belmary inició este agosto un proyecto experimental de recogida de desechos puerta a puerta. La empresa, cuyo objeto social principal es la construcción, incorporó cuatro carretoneros y dos gestoras de cobro en Chacón, y una cantidad similar de trabajadores para Sierra Caballos, publicó el diario oficial Victoria.
Los empleados realizan la recogida los lunes y jueves, aproximadamente entre las tres y las siete de la tarde, utilizando carretones para transportar los residuos hasta el vertedero. Según la información publicada por el medio local digital, los trabajadores cuentan con guantes y caretas para realizar una actividad considerada de riesgo sanitario.
El servicio cuesta 100 pesos mensuales por vivienda.
Primero gratis, después obligatorio
El proyecto contempla inicialmente la recogida de basura a todos los vecinos, paguen o no. Pero a partir de septiembre quienes no abonen la tarifa serán identificados y se buscará determinar qué harán con sus desechos.
El presidente del Consejo Popular Chacón, Eduardo Abreu Saragoza, advirtió además que habrá inspectores de Comunales y que se actuará contra quienes arrojen basura en lugares no autorizados.
La fórmula evidencia una paradoja: mientras una entidad privada asume una función que históricamente correspondía a los servicios estatales de Comunales, las autoridades preparan mecanismos de control para quienes no paguen o eliminen sus residuos por su cuenta.
Belmary pretende extender el servicio a El Mangal, la comunidad Carlos Fonseca Amador y Abel Santamaría. También proyecta entregar materiales reciclables a la Empresa de Materias Primas.
En La Habana, 15.000 pesos para los negocios
La experiencia no es exclusiva de Isla de la Juventud. En el Consejo Popular Rampa, en Plaza de la Revolución, comenzó en julio la prueba piloto de «El Rampeño», un proyecto de desarrollo local que utiliza triciclos eléctricos para recoger basura puerta a puerta, reportó la televisión oficial.
La tarifa para las viviendas también es de 100 pesos mensuales, mientras que para MPYMES, negocios privados y entidades estatales parte de 15.000 pesos mensuales.
El proyecto funciona con dos recorridos diarios, uno a las 7:00 de la mañana y otro a las 8:00 de la noche. En su primera etapa cuenta con cinco conductores y cinco asistentes, aunque está previsto que pueda llegar a disponer de 30 triciclos eléctricos.
Una de las particularidades de «El Rampeño» es que utiliza una estación de carga solar, conocida como «solinera», para recargar los vehículos sin depender directamente del Sistema Electroenergético Nacional.
El modelo representa una nueva transferencia de responsabilidades: ante el colapso de los servicios de Comunales, proyectos locales y MIPYMES intentan cubrir una necesidad básica mediante servicios de pago.
Un problema que el Estado no ha resuelto
La crisis de la basura en Cuba está lejos de ser nueva. En La Habana, la falta de camiones, combustible, neumáticos y piezas de repuesto ha reducido durante años la capacidad de recogida.
En febrero de 2026, solo 44 de los 106 camiones recolectores de la capital estaban operativos, mientras la ciudad generaba entre 24.000 y 30.000 metros cúbicos de desechos diarios. La insuficiencia de medios dejó sin recoger hasta 23.814 metros cúbicos en una sola jornada.
El deterioro ha obligado a las autoridades a lanzar periódicamente operativos extraordinarios. La denominada «Operación Limpieza», realizada entre octubre y noviembre de 2025, retiró 396.157 metros cúbicos de basura en 20 días, pero los vertederos improvisados volvieron a aparecer poco después.
En diciembre de 2025, el primer ministro Manuel Marrero Cruz reconoció el fracaso institucional para resolver el problema.
La crisis también ha tenido consecuencias sanitarias. La acumulación de residuos favorece la proliferación de vectores y a su vez brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos, entre ellas dengue y chikungunya.
Ante la incapacidad estatal, algunos barrios han comenzado incluso a organizar por su cuenta la recogida de desperdicios o recurrir a la quema de basura acumulada.
El nuevo modelo: pagar por lo que antes debía garantizar el Estado
Los experimentos de Chacón y La Rampa muestran la dirección que están tomando las autoridades: recurrir a formas de gestión local y a actores privados para cubrir servicios básicos que el sistema estatal no consigue sostener.
La diferencia es que ahora el ciudadano debe asumir directamente parte del costo.
Los 100 pesos mensuales pueden parecer una cantidad reducida en términos absolutos, pero adquieren otro significado en un país donde el salario mínimo oficial fue elevado recientemente a 3.210 pesos mensuales y buena parte de la población enfrenta una fuerte pérdida del poder adquisitivo.
El problema, además, no se resuelve simplemente cobrando por recoger la basura. Requiere una infraestructura estable para transportarla y disponer de ella, combustible, vehículos, mantenimiento y vertederos en condiciones adecuadas.
DIARIO DE CUBA ha realizado recorridos por varias ciudades para recoger testimonio de la crítica situación de los desechos sólidos. Desde enero la situación se ha agravado aún más ante la falta de combustible y las imágenes de basureros quemados se han integrado ya al paisaje cubano.
Mientras el Gobierno busca nuevas fórmulas para financiar la recogida, los proyectos de Isla de la Juventud y La Habana terminan funcionando como una admisión indirecta de la magnitud del fracaso de Comunales: para que la basura desaparezca de las calles, cada vez más cubanos tendrán que pagar por ello.