Estados Unidos no confía en el Ejército de Nicaragua para llevar a cabo una transición
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- febrero 24, 2026
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El académico estadounidense Evan Ellis aseguró que el Ejército de Nicaragua ha pasado en las últimas dos décadas de ser una institución con cierto prestigio profesional en la región a convertirse en una fuerza “muy debilitada y bastante aislada”, producto de la politización y de su alineamiento con el régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Ellis, profesor de investigación de estudios latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército estadounidense, durante años tuvo contacto directo con la institución en el marco de las relaciones entre el Ejército de Estados Unidos y el nicaragüense.
“Hubo un tiempo en que se entendía que existía una infiltración o dominación del partido sandinista, pero también que la institución mantenía cierta autonomía“, explicó el experto. Pero “con los años, la dominancia de la politización sandinista ha erosionado mucho de ese orgullo profesional“.
El experto sostiene que hoy se observa “una institución que en algún momento tuvo cierto respeto profesional, pero que ahora está muy debilitada y bastante aislada” por lo cual ha sido marginado de los principales mecanismos de cooperación hemisférica, como resultó claro cuando Estados Unidos lo excluyó de una reciente reunión de cooperación.
Sobre esta exclusión, Ellis subrayó que el objetivo del encuentro era coordinar con “socios democráticos de la región” y que Nicaragua “no fue considerada una institución creíble con la cual se pudiera sostener una interacción confiable y de buena fe”.
Ese aislamiento, afirmó, no ocurrió de forma repentina, sino que fue resultado de varios factores que se han acumulado durante más de una década. Entre ellos, menciona las “acusaciones creíbles de abusos de derechos humanos“, actos de corrupción y el progresivo endurecimiento de sanciones internacionales.
Según Ellis, al igual que ocurrió con la Policía Nacional, “otras fuerzas armadas, incluso la de Estados Unidos, han dejado de interactuar con ellas por estas preocupaciones”. Para el analista, el deterioro institucional responde directamente a la consolidación del poder del sandinismo.
A ello se suman los vínculos cada vez más estrechos con la dictadura de Vladimir Putin en Rusia y, más recientemente, con la China comunista, lo que —según el experto— ha afectado “tanto la capacidad como la voluntad de los países occidentales y sus fuerzas armadas de continuar relacionándose con la institución“.
Debe haber un cambio político
Ellis no cree posible a corto plazo un retorno a la normalidad, toda vez que el régimen sandinista perdure.
“Es muy difícil para cualquier institución o persona mantenerse independiente en el entorno actual del régimen de Ortega y Murillo… (es) instrumento de la dictadura, en lugar de actuar como una institución castrense al servicio del Estado“, lamentó.
En ese sentido, sostuvo que cualquier transformación real dependería de “un cambio fuerte en el gobierno o de un retorno a la democracia“. Solo en ese escenario el Ejército podría “retomar estándares profesionales, servir a Nicaragua y no a un partido o a una dictadura, y evitar abusos de derechos humanos”.
“He interactuado con varios líderes dentro del Ejército y entiendo que es extremadamente difícil actuar con independencia en un entorno donde todo obedece al liderazgo político“, expresó Ellis, apuntando que además del Ejército, el aparato represor del régimen involucra el actuar de “muchas agencias y estructuras partidarias”.
Según el académico, la actual administración estadounidense del presidente Donald Trump parece explorar en algunos casos cambios graduales en la orientación de ciertos regímenes, con la expectativa de que ello abra espacio a procesos democráticos más amplios. Así ha ocurrido con el liderazgo en Venezuela, que se muestra dispuesto a colaborar tras la captura del dictador Nicolás Maduro.
No obstante, advirtió que sería un error interpretar la ausencia de medidas inmediatas como señal de inacción futura.
“Si la administración decide enfocarse con determinación en un régimen, puede adoptar medidas más duras que en el pasado“, alertó. Desde su perspectiva estratégica, planteó que sería conveniente considerar “una actitud más cooperativa que permita abrir espacios para un proceso de transformación institucional“, en beneficio no solo de Nicaragua, sino de la región.