Demócratas arrasan en las elecciones en Estados Unidos

Demócratas arrasan en las elecciones en Estados Unidos

El Partido Democrático arrasó en las elecciones de medio término en Estados Unidos y neutralizó las mayorías del Partido Republicano tanto en el Senado, donde se proyecta que logren 54/100 escaños, como en la Cámara de Representantes, donde aseguraron al menos 228/435.

Los demócratas lograron victorias históricas en la jornada. James Talarico será el primer senador demócrata por Texas en más de 30 años. El partido también consiguió la gobernación de Texas con Gina Hinojosa, la primera mujer latina en ocupar ese cargo. También hubo victorias demócratas en estados como Kansas, donde el partido obtuvo un escaño en el Senado por primera vez desde 1932.

El presidente Donald Trump felicitó al liderazgo demócrata, calificando sus resultados como producto de “un muy buen trabajo” que “llevaban diez años construyendo”, pero recordó que todavía tiene poder de veto. Es decir, Trump puede bloquear la legislación que considere contraria a su agenda y ambas cámaras del Legislativo necesitan dos tercios para anular su negativa.

“Ellos enviarán cosas, yo las veto. Me convertiré en el Señor Veto“, dijo Trump en entrevista con Fox News.

El nuevo poder de los demócratas

Pero los demócratas pueden causar problemas y obstruir otras áreas bajo la autoridad del Ejecutivo. A través del poder de investigación, los demócratas podrán convocar audiencias, citar a funcionarios y solicitar documentos sobre las actuaciones del gobierno, exigir testimonios y registros.

Entre los posibles focos de investigación se encuentran la estrategia migratoria (donde Trump mantiene una controvertida campaña de deportaciones masivas), las operaciones de las agencias federales, las decisiones relacionadas con la guerra con Irán y posibles conflictos de interés o irregularidades en la administración.

También podrían examinar los negocios y las finanzas de Trump y de miembros de su entorno.

Las investigaciones pueden tener consecuencias políticas importantes al exponer documentos, obligar a funcionarios a responder públicamente, generar enfrentamientos con la Casa Blanca y, si aparecen indicios de delitos, trasladar información a las autoridades competentes.

Y aunque poseen suficientes votos en la Cámara de Representantes para intentar destituir a Trump directamente (bajo un proceso de impeachment), necesitarían 67 votos en el Senado para lograrlo. Es decir, requerirían que al menos 13 republicanos se enfrenten al presidente.

El presupuesto federal será otro instrumento de presión. El Congreso tiene la facultad de aprobar los fondos con los que funcionan las agencias y programas del gobierno. Los demócratas podrán cuestionar partidas, exigir condiciones para autorizar determinados gastos y negociar cambios en los proyectos presupuestarios.

Si no se alcanza un acuerdo para financiar al gobierno, puede producirse un cierre parcial de las instituciones federales, como ya ha ocurrido en anteriores disputas presupuestarias. En la Cámara de Representantes, la mayoría también controla buena parte de la agenda legislativa y la presidencia de las comisiones.

Esto permite decidir qué proyectos avanzan, cuáles se someten a votación y qué investigaciones reciben prioridad.

En el Senado, la nueva mayoría tendrá capacidad para rechazar o retrasar las nominaciones presidenciales que requieren confirmación de esa cámara, incluidos cargos de alto nivel en la administración federal y los nombramientos de jueces federales y magistrados de la Corte Suprema si se produce una vacante en el máximo tribunal.

Las nuevas autoridades legislativas asumirán sus puestos el 3 de enero de 2027, por lo que Trump todavía tiene rango de maniobra con la mayoría republicana (el llamado lame-duck period) para intentar lograr avances y reforzar medidas para que la nueva mayoría no pueda revertirlas fácilmente.

¿Alivio para las dictaduras?

La derrota republicana también abre interrogantes sobre el futuro de las políticas de presión de Washington contra las dictaduras en Cuba, Venezuela, Nicaragua e Irán, cuatro países que han sido objetivos cruciales de la política exterior de la administración Trump, aunque no enfrentan exactamente el mismo tipo de presión.

Una mayoría demócrata podría dificultar nuevas escaladas, cuestionar determinadas operaciones y promover una estrategia más diplomática, pero no tiene facultades para desactivar por sí sola todas las sanciones ni para obligar al presidente a cambiar de rumbo que ya ha decidido, al estar la política exterior ampliamente bajo la autoridad de la presidencia.

En primer lugar, buena parte de las sanciones económicas se ejecutan mediante facultades que el propio Congreso ha delegado al presidente, especialmente a través de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés).

Esto significa que Trump conserva atribuciones para imponer restricciones y mantenerlas sin necesitar una nueva votación legislativa cada vez.

Presidente Donald Trump firma Orden Ejecutiva para eliminar la nacionalidad por nacimiento de padres indocumentados. Las órdenes ejecutivas, instrumentos que han caracterizado la segunda presidencia de Trump, también serán vitales en su intento por gobernar con el Legislativo en su contra los siguientes dos años. Foto: Cortesía

En el caso de Cuba, que lleva desde enero bajo un embargo petrolero que ha puesto a su economía en una de las peores crisis de su historia, varios legisladores demócratas han expresado simpatía por la dictadura castrista, pero las medidas de presión contra Cuba ya están fijadas en distintas leyes y mecanismos que requerirían de cooperación republicana para cambiar.

Con Venezuela, país bajo un gobierno tutelado por Estados Unidos tras el derrocamiento y captura del dictador Nicolás Maduro, el nuevo Congreso demócrata podría exigir mayor transparencia sobre los acuerdos petroleros, la relación de Washington con el chavismo y las condiciones para una transición democrática que parece ya estar en rumbo tras la llegada de la opositora María Corina Machado.

En Irán, los demócratas podría intentar limitar el uso de fondos para nuevas operaciones militares o exigir informes sobre las ya ejecutadas en el marco de la actual guerra que mantienen Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní.

Estados Unidos logró grandes victorias en las primeras operaciones de la guerra, incluyendo la eliminación del Supremo Líder iraní en el primer día de la guerra, pero el régimen logró resistir e imponer sus propios costos alrededor del estrecho de Hormuz, con consecuencias para la economía mundial.

Nuevamente, el poder de veto es la mayor herramienta de Trump. Sin suficientes votos republicanos, los demócratas difícilmente podrían imponer por sí solos una restricción legislativa que Trump no esté dispuesto a aceptar.

La cuestión sandinista

En cuanto a Nicaragua, el cambio de mayoría es menos probable que se traduzca en algún auxilio para los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, ya que varias iniciativas y propuestas de presión son esfuezos bipartidistas, como las restricciones contra funcionarios del régimen y las medidas punitivas relacionadas con la corrupción, la represión y los abusos de derechos humanos.

Una mayoría demócrata podría exigir que la Casa Blanca explique cómo aplica esas normas, reclamar más presión diplomática y fiscalizar cualquier flexibilización.

De izq. a der.: Julio César Avilés, jefe del Ejército sandinista; Daniel Ortega y Rosario Murillo, coodictadores; (de unifome policial azul) Francisco Díaz, cojefe de la Policía Nacional; y Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional. Foto: Medios Oficialistas

De hecho, podría incluso cuestionar medidas de Trump si considera que la administración está privilegiando acuerdos migratorios, comerciales o de seguridad sobre las demandas de democracia y derechos humanos, como han señalado algunos analistas.

En consecuencia, los gobiernos de La Habana, Caracas, Managua y Teherán podrían beneficiarse de una mayor resistencia institucional a las decisiones de Trump, especialmente si los demócratas consideran que la política de confrontación está generando costos económicos, militares o diplomáticos para Estados Unidos. Pero sería prematuro interpretar la victoria electoral como un salvavidas para esas autoridades.

El Partido Demócrata no tiene una posición uniforme sobre las sanciones, habiendo dentro de sus filas legisladores partidarios de mantener una línea dura frente a los gobiernos autoritarios y otros que defienden negociaciones, alivios condicionados y una reducción de la intervención militar que ha marcado la presidencia de Trump.

Related post

Deicy Jiménez publicó video de supuesto encuentro íntimo con Gustavo Petro para probar su relación en el escándalo de “sexocontratos”

Deicy Jiménez publicó video de supuesto encuentro íntimo con…

La mujer difundió la grabación en sus redes sociales y reavivó la polémica por sus señalamientos contra el exmandatario, a quien…
Corte Suprema aplazó hasta 2027 audiencia contra Bonilla y Velasco por escándalo de la UNGRD

Corte Suprema aplazó hasta 2027 audiencia contra Bonilla y…

La Corte Suprema de Justicia aplazó por segunda vez la audiencia preparatoria contra los exministros Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco,…

A

Please enable cookies. Sorry, you have been blocked You are unable to access diariodecuba.com Why have I been blocked? This website…