Canciller de Costa Rica: «no nos vamos a quedar callados» ante la dictadura en Nicaragua
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- julio 8, 2026
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“Con Nicaragua tenemos una relación que hay que manejar con pragmatismo y con pinzas, pero no somos indiferentes y no nos vamos a quedar callados cuando tengamos que denunciar“, fue lo que dijo el canciller costarricense, Manuel Tovar, en una entrevista para el programa La Octava el miércoles, 8 de julio.
Según Tovar, la postura pragmática que asumió el gobierno de Rodrigo Chaves y a la que apuesta el gobierno de Laura Fernández “no significa que seamos indiferentes “ante la falta de libertades y la erosión de la democracia, de la institucionalidad” y que en Costa Rica “no nos vamos a quedar callados cuando tenemos que denunciar lo que tenemos que denunciar“.
Así Tovar retoma la postura que expresó en la más reciente Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Panamá a finales de junio. Asimismo, el canciller puso sobre la mesa los riesgos que suponen las alianzas del régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo con regímenes autoritarios como Rusia, China e Irán.
“Lo peor que podemos hacer es no asumir los riesgos como lo que son y representan“, argumentó Tovar.
En concreto, el canciller destacó el caso del ataque contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires en 1994, un caso de terrorismo vinculado a la milicia Hezbolá e Irán que afectó a Hispanoamérica. La comparación resulta apropiada debido a la cercanía del gobierno de Fernández con el Estado de Israel.
Tovar insistió en que el concepto de neutralidad, pilar de diplomacia costarricense, no implica carecer de una postura. “No podemos ser neutrales ante la violación de derechos humanos en Cuba (país con que Costa Rica cercenó relaciones en marzo), ni en la invasión de Rusia a Ucrania“, declaró.
Pero Tovar parece encontrarse en la minoría dentro del gobierno de Fernández.
La propia presidente ha insistido en afirmar la legitimidad de la dictadura sandinista en pos de la convivencia entre las dos naciones y la preocupación por los vínculos con Rusia y otras dictaduras fue desestimada por el ministro de Seguridad, Gerald Campos, quien adujo que “Nicaragua es autónomo y puede llevar a su territorio a quien quiera. Nadie puede evitarlo“.
Finalmente, el canciller anunció que Costa Rica “va a cambiar su lugar en el mundo”, apuntando a un realineamiento diplomático. Este proceso implicaría el cierre de algunas embajadas, cuyo número e identidad alegó no estar en posición de revelar, y la apertura de una nueva, posiblemente la de Israel en Jerusalén.