Apartados de sus puestos una profesora y un cirujano críticos con el régimen cubano
- Cuba
- septiembre 13, 2026
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El régimen cubano ha apartado de sus puestos a una profesora de la Academia de Artes Plásticas San Alejandro, en La Habana, y a un cirujano de Ciego de Ávila, después de que ambos mantuvieran posiciones críticas frente a la situación del país y las condiciones de trabajo en el sector estatal.
La profesora Natacha de la Torre Fariñas aseguró que la dirección de San Alejandro le retiró la docencia tras años de publicaciones políticas en redes sociales y cuestionamientos a la gestión gubernamental, mientras que el médico Yonardo Fonseca Mesa denunció que fue sacado del Sistema Nacional de Salud y posteriormente expulsado del Hospital Provincial General Docente Doctor Antonio Luaces Iraola.
En el caso de Natacha de la Torre Fariñas, la docente lleva casi dos décadas trabajando en San Alejandro y asegura que sus compañeros conocían desde hacía años sus desacuerdos con las políticas del Gobierno cubano.
Según declaró a Martí Noticias, el conflicto se hizo más visible durante la pandemia y, especialmente, después de la implementación de la Tarea Ordenamiento, cuyas medidas calificó de «francamente aberrantes». La propia docente señaló que la situación cambió cuando sus críticas dejaron de limitarse a conversaciones privadas y comenzaron a aparecer públicamente en Facebook.
La profesora precisa que al inicio del actual curso escolar se le comunicó que ya no impartiría docencia.
En una carta dirigida al ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, y publicada este sábado en sus redes sociales, De la Torre sostiene que la decisión está relacionada con su posición política y con su negativa a aceptar como normales las condiciones de precariedad de la institución.
«Me convertí en la nota discordante. Soy alguien ‘políticamente inadecuado'», escribió.
La docente cuestionó especialmente los salarios estatales, que considera insuficientes para cubrir transporte, alimentación, ropa y otras necesidades básicas, así como las condiciones en que los trabajadores deben acudir a sus centros durante los apagones y las interrupciones del suministro de agua.
También reconoció haber tenido ausencias laborales, que atribuyó al agravamiento de esas dificultades. Dijo estar de acuerdo con que se le descuenten los días que no trabaja, pero rechazó que esas ausencias sean utilizadas para justificar su separación de la enseñanza.
De la Torre sostiene además que su jefa de departamento le dijo que se fuera y que la estrategia de la dirección consistió en hacer que abandonara por iniciativa propia el centro para evitar asumir directamente su separación.
«Hoy me quitan la asignatura que durante tantos años impartí. Lo hacen porque no soy parte del festín«, escribió.
Entre los antecedentes que menciona se encuentra el conflicto relacionado con su hijo, David García de la Torre, quien en julio de 2025 hizo pública una carta en la que anunció su separación de la escuela y su regreso a la educación en casa, una modalidad que no está reconocida legalmente en Cuba y que, según la familia, había generado presiones y amenazas del Ministerio de Educación.
En abril de 2026, De la Torre y su hijo también difundieron en redes sociales fotografías de un mensaje contra el régimen cubano que apareció en un muro del parque José Raúl Capablanca, en La Habana.
En su carta al ministro, la profesora sostiene que su expulsión de la docencia no responde a su desempeño profesional, sino a su posición política y a su negativa a aceptar las condiciones de la institución.
«Quieren que sea parte de la mentira», afirmó.
Martí Noticias intentó obtener una respuesta de la dirección de San Alejandro, pero no consiguió establecer comunicación con sus responsables.
El despido de De la Torre se suma a otros casos denunciados en el sector educativo durante 2026, entre ellos los del dramaturgo Roberto Villa, separado del Instituto Superior de Arte, y el arquitecto Abel Tablada, apartado de la Universidad Tecnológica de La Habana, después de publicar críticas sobre la situación del país.
Por su parte, Yonardo Fonseca Mesa, cirujano del hospital avileño, contó en su perfil de Facebook que hace unas dos semanas recibió la notificación de su «liberación» del Sistema Nacional de Salud, una medida que, según explicó, le permitiría salir del país o trabajar fuera del sector.
Sin embargo, decidió continuar ejerciendo la medicina mientras reunía las condiciones para marcharse, pese a que llevaba casi cinco meses sin poder extraer dinero de su tarjeta y no contar con un pasaporte.
El 10 de septiembre, mientras se encontraba en consulta, fue informado de que desde el día 3 de septiembre ya no pertenecía al hospital por decisión de su director.
«Fui prácticamente expulsado hace una semana», escribió.
El médico atribuyó la decisión a una represalia por su enfrentamiento con las autoridades. Con su mensaje adjuntó una imagen de la carta firmada por el subdirector Roberto Rodríguez Cruz y la jefa del Departamento de Recursos Humanos, Gertrudis Morales Naranjo.
«No es difícil darse cuenta qué ‘mano negra y diabólica’ está detrás de todo esto. De sobra sé de lo que son capaces y de todas las cochinas artimañas que utilizan contra quienes, como yo, nos le oponemos frontalmente; lo triste es ver a médicos que, por un cargo mierdero, se prestan para su juego macabro», escribió.
Fonseca cerró su mensaje reivindicando «Dios, Patria, Vida y Libertad» y agradeciendo a sus pacientes, amigos y hasta a quienes consideró sus enemigos.
En ambos episodios, las decisiones afectan a profesionales con años de experiencia en instituciones estatales y se producen en un contexto de creciente deterioro de las condiciones de trabajo y de mayor exposición pública de las discrepancias con el régimen cubano.