Dictadura recurre a propagandista extranjera para vender su modelo
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- noviembre 6, 2026
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La actriz y activista de ultra-izquierda guatemalteca, Ernestina “Nety” Marroquín, publicó una serie de videos en defensa de la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo por medio de su cuenta de TikTok, promoviendo las falsas posturas de que el régimen en Nicaragua permite la libertad de expresión, la libertad de culto y que garantiza la seguridad de la población.
Marroquín es sólo una de varios extranjeros que han respaldado públicamente a la dictadura sandinista, tanto directa como indirectamente. Al mismo tiempo, la dictadura ha impedido el ingreso de distintas personalidades de redes sociales, una política que desde hace años ha afectado a decenas de creadores interesados en el país.
El respaldo a la dictadura y a su propaganda entra en contradicción con los hallazgos de organismos defensores de derechos humanos a nivel internacional, como el Grupo de Expertos en Derechos Humanos (GHREN) de Naciones Unidas, que ha documentado ampliamente la represión.
“He visto a varios (de estos videos de propaganda), de hecho”, dice el activista opositor Álex Aguirre, notando que es una estrategia reconocida de la dictadura.
“La propaganda no siempre viene con la bandera rojinegra. Puede presentarse de otras formas, con matices diferentes y voceros no oficiales. Entre ellos está la pandilla de influencers que trabaja alrededor de Camila (Ortega Murillo) en Nicaragua Diseña, La Casa de Frazer, por ejemplo, y las peleas entre creadores de contenido“, añadió.
En uno de los videos, Marroquín habla con algunos nicaragüenses, incluyendo un sacerdote, asegurando que en Nicaragua el régimen no persigue a la religión organizada. Marroquín no explica sin embargo la enorme cantidad de denuncias y documentación que revelan un patrón represivo dirigido principalmente contra la jerarquía católica nicaragüense y otras denominaciones.
En total, se han registrado 1010 agresiones en contra de la Iglesia católica de Nicaragua entre 2018 y julio de 2025, universalmente perpertradas por el régimen y sus simpatizantes, según la última actualización del informe Nicaragua: Una Iglesia perseguida de la investigadora Marta Patricia Molina.
La represión religiosa ha sido documentada independientemente por el GHREN, la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF, por sus siglas en inglés), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entre otras entidades.
“Uno de los grandes éxitos de los regímenes autoritarios, como el régimen sandinista de Ortega y Murillo, no consiste únicamente en eliminar a toda la prensa independiente y censurar cualquier tipo de comunicación que sea adversa a su proyecto político, sino también en reclutar voceros voluntarios, mal llamados influencers, que en realidad son creadores de contenido masivo para desarrollar su propaganda“, apunta el activista.
“Todo está avalado y tiene que pasar sí o sí no solamente por Maurice Ortega Murillo, que es el encargado de esta área dentro del régimen, sino por la misma Rosario Murillo. Nada de lo que hagan esos creadores de contenido está fuera del permiso de Rosario y, por tanto, reconoce y obedece al régimen“, insiste Aguirre.
Alaba falsa seguridad
En otro video, Marroquín impulsó la narrativa de que las autoridades en Nicaragua mantienen un alto nivel de orden público. Este ítem en la propaganda sandinista no puede ser verificado, al no publicarse desde 2021 las estadísticas agregadas de criminalidad de Nicaragua.
Por otro lado, hay evidencia pública que complica esta aseveración. Reportes en redes sociales y la prensa independiente identifican constantemente instancias de violencia y delincuencia. Recientemente, un tiroteo en un bar de Managua se convirtió en uno de los más visibles signos de esta problemática.
Anteriormente, las propias autoridades habían reconocido la existencia de bandas delincuenciales de cierta envergadura tanto a nivel urbano como en zonas rurales. Estas últimas, según el propio Ejército de Nicaragua, por años llevan perpetrando “asesinatos, amenazas, torturas, extorsiones y robos contra productores rurales“, además de involucrarse en narcotráfico.
La dictadura al mismo tiempo adopta políticas contraproducentes con los objetivos declarados de seguridad pública, como la liberación masiva de delincuentes de forma irregular, con un considerable nivel de reincidencia tampoco propiamente reportado por las autoridades.
La siguiente excarcelación está programada para el 8 de noviembre, cuando dos mil reos comunes serán puestos en libertad, totalizando 10 mil en el año y cerca de 67 mil en la última década, de acuerdo con el conteo de Nicaragua Actual en base a los reportes oficiales.
Un historial de propaganda
En sus redes públicas, Marroquín promueve a las dictaduras de ultra-izquierda en América. En su canal de YouTube mantiene un extenso archivo en defensa del régimen castrista de Cuba, del régimen chavista del depuesto Nicolás Maduro y ahora el régimen sandinista de Ortega y Murillo. También ha mostrado apoyo para el régimen teocrático de Irán.
Marroquín aparece en registros públicos de la web vinculada a grupos de ultra-izquierda en Guatemala y Canadá, desde donde reside desde al menos 2002.
Desde ahí también ha apoyado esfuerzos propagandísticos, llegando a demandar la liberación del dictador Maduro, que enfrenta junto a su esposa un juicio por narcoterrorismo tras su derrocamiento y captura en un operativo militar de Estados Unidos sobre Caracas el 3 de enero.
Estos esfuerzos de propaganda son presentados como gestos de “solidaridad” con la población que estos regímenes reprimen desde hace décadas.
“Se dedican a proyectar una imagen completamente edulcorada y alterada de la realidad del régimen“, señala Aguirre. “No hablan de presos políticos, no hablan de exiliados, no hablan de libertad religiosa restringida. Lo único que hacen es vender una narrativa romántica del régimen para hacerle un facewashing (lavado de cara) digital“.
“El resultado que buscan es que la gente normalice los abusos, deje de hacer análisis críticos y consuma propaganda disfrazada de contenido independiente, mientras organismos de derechos humanos han denunciado represión, encarcelamiento, cierre de medios, ejecuciones extrajudiciales, crímenes de lesa humanidad, tratos crueles e inhumanos, ejecuciones extraterritoriales y persecución y aniquilamiento de toda la sociedad civil“, concluye.