Un migrante cubano en Rusia es buscado en Europa por reclutar personas para realizar sabotajes
- Cuba
- septiembre 14, 2026
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Un cubano que emigró a Rusia hace aproximadamente siete años fue parte de una estructura que a través de las redes sociales organizó actos de sabotaje en al menos cuatro países de Europa, como parte de la guerra híbrida del Kremlin contra Occidente, reveló una investigación de la cadena alemana Deutsche Welle (DW) y otros tres medios de comunicación europeos.
De acuerdo con estos reportes, bajo el seudónimo de «Adrián» o «Dios», el camagüeyano Oemis Romagoza Durruthy, quien trabaja como profesor de baile latino en una academia llamada Made in Cuba en la ciudad de Petrozavodsk, al norte de Rusia, reclutó a al menos una decena de personas.
En 2022, Romagoza se casó con una mujer rusa y posteriormente obtuvo la ciudadanía de la nación euroasiática. La investigación no pudo determinar cuándo ni cómo comenzó a trabajar en nombre de los servicios secretos de Rusia.
No obstante, datos filtrados citados por DW indican que el cubano podría haber tenido problemas financieros después que en 2023 pidió dinero prestado a varias entidades de crédito. Es este un perfil que los agentes de Moscú suelen aprovechar para captar sujetos a los que prometen pagos.
Meses después de contraer sus deudas, Romagoza se unió a varios grupos de Facebook de latinoamericanos buscando trabajo en Polonia, o de latinos interesados en alistarse en el Ejército ucraniano. Al mismo tiempo, con su perfil «Dios» empezó a publicar ofertas de trabajo en Telegram.
La investigación mostró que el cubano compartió una oferta laboral en 2024 en un grupo de Telegram de Polonia que rezaba: «Trabaja como fotógrafo», y pedía a los interesados enviar su currículum, número de teléfono y pasaporte para aplicar.
«Se solicita personal con experiencia militar para realizar operaciones de monitoreo, inteligencia, logística, maniobras tácticas», dice otro mensaje en español publicado en un grupo de latinoamericanos, prometiendo 1.500 dólares más un bono por cada operación completada.
El hombre detrás del seudónimo «Dios» incitó a varias personas a llevar a cabo actos de sabotaje para Rusia en al menos cuatro países de Europa. La mayoría de los reclutados procedían de países de habla hispana. Al menos nueve de los agentes que reclutó están detenidos, dos de ellos cumplen condenas de entre seis y ocho años por intento de sabotaje o terrorismo y otros se encuentran actualmente a la espera de juicio.
Para dar con Romagoza, durante meses DW y otros medios realizaron decenas de entrevistas con funcionarios de seguridad y personas cercanas a los sospechosos, consultaron expedientes judiciales confidenciales, declaraciones oficiales, publicaciones en redes sociales y datos filtrados. De esa forma lograron revelar la identidad del hombre que se hace llamar «Dios» y reconstruyeron cómo logró armar una red de saboteadores.
Uno de los reclutados por «Dios» fue el colombiano Luis Alfonso Murillo Diosa, quien tenía entonces 34 años y había servido en el Ejército colombiano durante seis años.
Asediado por deudas familiares, Murillo decidió alistarse en el Ejército ucraniano a principios de 2024. Tras entrar a un grupo de Facebook buscando más información sobre el proceso de alistamiento, «Dios» se puso en contacto con él.
En un mensaje privado de Facebook, «Dios» se presentó como miembro de una unidad especial y le pidió a Murillo que colaborara con él en «misiones especiales» en Europa en lugar de ir a Ucrania, mostraron expedientes clasificados citados por DW.
Murillo aceptó y «Dios» se encargó de sus boletos de avión, alojamiento y transporte terrestre. Nunca se conocieron en persona, pero «Dios» le dijo que viajaría a Rumanía.
Cuando Murillo llegó a Bucarest, en julio de 2024, «Dios» le envió una imagen satelital. La foto marcaba una planta de reciclaje y un pozo de petróleo. Se suponía que Murillo debía tomar fotos y grabar videos de los lugares y, eventualmente, provocar allí un incendio, pero resultó detenido como sospechoso mientras caminaba cerca del sitio durante una noche.
Murillo declaró a los investigadores rumanos que nunca tuvo la intención de provocar un incendio. Agregó que aceptó la oferta de «Dios» para acercarse a Ucrania y que no sabía para quién estaba trabajando realmente, indicaron expedientes citados por los investigadores.
En 2025, Murillo fue condenado a seis años de prisión por intento de sabotaje.
El colombiano es apenas uno de los 12 individuos que «Dios» reclutó para cometer actos de sabotaje en Europa. Según los organismos de inteligencia, a esta clase de sujetos se les suele llamar «agentes desechables», una táctica a la que recurre con más frecuencia el Kremlin después que varios gobiernos de la Unión Europea expulsaran a decenas de diplomáticos rusos sospechosos de espionaje y desinformación tras la invasión de Ucrania.
Keir Giles, investigador especializado en conflictos, dijo a DW que lo anterior «dejó un vacío en la capacidad de Rusia y les tomó tiempo encontrar esta nueva forma de reclutar a personas al azar para llevar a cabo ataques que, en ocasiones, parecen aleatorios».
Solo en 2024, agentes desechables incendiaron un centro comercial en Polonia, prendieron fuego a una tienda de Ikea en Lituania y enviaron paquetes incendiarios que ardieron en centros logísticos de varios países.
En agosto pasado, las autoridades alemanas responsabilizaron a este tipo de agentes de volar un dron cargado de explosivos hacia un avión de carga ucraniano en la ciudad de Leipzig, lo cual generó un conflicto diplomático con Moscú.
A menudo, los presuntos autores de esta clase de ataques no son rusos, ni tienen ninguna conexión previa con los servicios de inteligencia de Moscú. Muchos de los procesados hasta la fecha son refugiados ucranianos, delincuentes menores o jóvenes locales en busca de dinero rápido.
«Rusia no tiene que tener especial cuidado en borrar sus huellas, porque no le supone ningún inconveniente que las detecten», afirmó Giles. «Y, por supuesto, esto refuerza la idea que Rusia quiere proyectar: que es omnipotente y que puede causar daño en cualquier lugar».
En el caso de «Dios», DW confirmó que en un período de cuatro meses en 2024 su perfil ordenó a sus reclutas que incendiaran dos tiendas de materiales de construcción en Polonia, un depósito de autobuses en la República Checa, una planta de reciclaje en Rumanía y equipo destinado a Ucrania fabricado por una empresa en Lituania.
La Fiscalía lituana ha sido la única en atribuir públicamente los ataques incendiarios al Servicio de Inteligencia Militar (GRU) de Rusia. Lituania también incluyó al cubano que vive en Rusia en una lista de personas buscadas a nivel internacional.
No está claro si «Dios» siguió reclutando personas u ordenó más ataques después de septiembre de 2024. Pero la campaña de sabotaje ruso en Europa no se ha detenido: solo en agosto pasado, Estonia arrestó a dos sospechosos por un incendio en una empresa que suministra vehículos militares no tripulados a Ucrania, y Polonia reportó eventos similares en otras dos instalaciones donde se fabrican componentes para drones y helicópteros. Autoridades en ambos países sospechan que Rusia está detrás de ambos incidentes.
«Parece que todavía hay gente que, o bien es lo suficientemente ingenua, o bien está realmente ávida de dinero y motivada por las recompensas económicas que ofrecen este tipo de actividades», afirmó Daniela Richterova, profesora asociada de Estudios de Inteligencia en el King’s College de Londres.
Las autoridades europeas buscan a Romagoza, quien podría estar todavía en Rusia, aunque no respondió a la solicitud de declaraciones que le hizo DW.
El perfil en redes sociales de «Dios» es similar al de los reclutadores de un número indeterminado de cubanos para, con promesas de pagos generosos y del otorgamiento de la nacionalidad rusa, enrolarse en las fuerzas invasoras de Rusia en Ucrania. Algunos de ellos fueron engañados con ofertas de trabajo que, según denunciaron, encubrían la intención de forzarlos a empuñar las armas.
A mediados de este año, el Reino Unido sancionó a la cubana Dayana Echemendía, junto a otras 34 personas y entidades, por su participación en «redes de trata de personas que canalizan a migrantes explotados hacia la maquinaria bélica rusa», indicó la Cancillería británica en un comunicado.
Según apuntó Londres, estas redes «han estado reclutando de forma engañosa a inmigrantes extranjeros que buscan una vida mejor, enviándolos al frente como carne de cañón o empleándolos en fábricas de armas».
El país europeo destacó que, entre los países de origen de los reclutados, figuran Nigeria, Siria, Yemen, India y Cuba. En el caso de La Habana, Londres señaló, además de a Echemendía, a la ciudadana rusa Elena Smirnova.
Los mercenarios reclutados «son desplegados con una formación mínima y en condiciones precarias en la línea del frente para sostener la guerra de agresión ilegal de Rusia», resaltó la Cancillería británica.