Un estudio de Harvard aboga por una transformación profunda para sacar a Cuba del estancamiento
- Cuba
- septiembre 13, 2026
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El Grupo de Trabajo de Harvard sobre el Futuro de Cuba propone una transformación integral de la Isla para superar la crisis económica, institucional y social que atraviesa el país. El informe, elaborado por académicos y expertos cubanos y extranjeros, sostiene que los problemas acumulados no pueden resolverse con ajustes parciales ni con medidas coyunturales.
El documento plantea que Cuba necesita avanzar hacia un modelo con mayor apertura económica, seguridad jurídica, descentralización y participación ciudadana. También reclama cambios en el sistema político y en la relación entre el Estado, la sociedad civil y el sector privado.
El diagnóstico parte de una economía marcada por la baja productividad, la escasez, la inflación, el deterioro de los servicios públicos y la pérdida de población. A juicio de los autores, la combinación de la crisis estructural interna y las restricciones externas ha reducido la capacidad del Gobierno para garantizar bienestar y sostener el modelo vigente.
Reformas económicas
Entre las propuestas centrales figura la ampliación del espacio para la empresa privada y las cooperativas, así como la creación de reglas estables para la inversión nacional y extranjera. El informe defiende una reforma del marco regulatorio que permita a los actores económicos operar con mayor autonomía y competir en condiciones más transparentes.
Harvard también recomienda eliminar trabas que limitan el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas, facilitar su acceso al crédito y permitir una relación más fluida con los mercados internacionales. La reforma, según el texto, debería incluir un sistema tributario funcional y mecanismos eficaces para proteger los contratos y la propiedad.
El documento advierte que el Estado no puede seguir concentrando de manera casi exclusiva la actividad económica. Su papeldebería orientarse a regular, redistribuir y garantizar servicios esenciales, en lugar de administrar directamente la mayor parte de la producción, propone.
El costo social de la crisis
El informe presta especial atención al deterioro de la salud, la educación, la vivienda y la protección social. Señala que la pérdida de calidad de los servicios públicos está afectando especialmente a los sectores más vulnerables y ampliando las desigualdades entre familias, territorios y grupos de edad.
Los autores llaman a proteger los ingresos de los hogares durante cualquier proceso de reforma. Para ello proponen fortalecer las políticas de asistencia, mejorar la focalización de los subsidios y asegurar que los cambios económicos no recaigan exclusivamente sobre quienes tienen menos recursos.
La emigración ocupa otro lugar relevante en el diagnóstico. La salida sostenida de población, especialmente joven y cualificada, reduce la fuerza laboral disponible y compromete la renovación demográfica del país. El informe considera necesario crear condiciones que permitan el retorno, la inversión y la participación de los cubanos residentes en el exterior.
Cambios institucionales
El Grupo de Trabajo sostiene que la recuperación económica requiere instituciones más confiables y mayor rendición de cuentas. En ese sentido, recomienda reforzar la independencia y la capacidad de los organismos encargados de supervisar la gestión pública, combatir la corrupción y garantizar el cumplimiento de la ley.
El texto también subraya la necesidad de ampliar los derechos de asociación, expresión y participación política. La sociedad civil, las organizaciones profesionales, las iglesias, la academia y los medios independientes aparecen como actores necesarios para discutir y acompañar cualquier estrategia de transformación nacional.
La propuesta de Harvard cuestiona la capacidad del sistema actual para responder a la magnitud de la crisis y plantea que cualquier salida sostenible deberá incluir cambios en las reglas políticas y económicas.
Una salida gradual, pero no inmovilista
El documento no propone una ruptura desordenada, sino un proceso gradual de reformas con objetivos verificables, protección social y participación de distintos sectores de la sociedad. Sin embargo, advierte que la gradualidad no debe convertirse en una justificación para aplazar indefinidamente las decisiones.
La conclusión principal es que Cuba enfrenta una disyuntiva: emprender una transformación profunda o continuar acumulando costos económicos, sociales y demográficos. Para los autores, preservar sin cambios el modelo vigente no garantiza estabilidad, sino que puede profundizar el deterioro.
Entre los participantes del estudio figuran la artivista Tania Bruguera, vinculada al Programa de Estudios de Cuba de la Universidad de Harvard; Michael Bustamante, historiador y profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Miami; el economista Omar Everleny, el demógrafo Juan Carlos Albizu-Campos y la socióloga Mayra Espina, investigadores del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo; y Rafael Rojas, historiador y ensayista del Colegio de México.