Rusia admite y defiende su injerencia militar en Nicaragua
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- junio 25, 2026
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La Embajada de la Federación Rusa en Costa Rica respondió a las declaraciones del canciller costarricense Manuel Tovar durante la LVI Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en las que expresó preocupación por la presencia de fuerzas militares rusas y organizaciones terroristas como Hamás y Hezbolá en Nicaragua, con beneplácito de la dictadura sandinista.
A través de un extenso comunicado publicado el 24 de junio, la representación diplomática rusa calificó como “infundadas” las preocupaciones planteadas por el jefe de la diplomacia costarricense y defendió la injerencia militar de Moscú en territorio centroamericano, asegurando que se desarrolla dentro del marco de acuerdos bilaterales y del Derecho internacional.
Durante su intervención ante la OEA, Tovar afirmó que Costa Rica observa con “enorme preocupación la persistente y creciente presencia en Nicaragua de fuerzas militares rusas y de organizaciones terroristas como Hamás y Hezbolá”, en el contexto de una exposición centrada en la situación política y de derechos humanos en Nicaragua.
La embajada rusa sostuvo que las declaraciones del canciller costarricense “no reflejan plenamente la realidad de los hechos” y argumentó que la presencia de contingentes militares rusos en Nicaragua está amparada por autorizaciones aprobadas periódicamente por las autoridades nicaragüenses, al igual que ocurre con personal militar de otros países.
Sin embargo, un acuerdo de cooperación militar de gran alcance que fue ratificado en el Senado Rusa (la Duma) el 22 de abril de este año y por la Asamblea Nacional de Nicaragua, bajo control sandinista, el 1 de mayo, esencialmente habilita una ocupación rusa de Nicaragua, ya que permite a tropas rusas perticipar en tareas de seguridad interna en pro del “orden público” y en lucha contra “amenazas comunes”.
Asesoría en represión
Según Moscú, actualmente en Nicaragua opera únicamente un grupo de asesores y especialistas militares rusos dedicados al intercambio de experiencias, la capacitación de personal y la asistencia en tareas humanitarias, como búsqueda y rescate ante emergencias y desastres naturales.
Desde hace más de una década, Rusia se ha convertido en uno de los principales aliados políticos de una aislada dictadura sandinista liderada por Daniel Ortega y Rosario Murillo. Por una relativamente baja cooperación en materia de seguridad, defensa y tecnología, Nicaragua ha ido respaldando posiciones rusas en organismos internacionales.
Entre los más preocupantes factores se encuentran la instalación del centro de entrenamiento policial financiado por Rusia en Managua (señalado como un centro de espionaje), la operación de una estación satelital del sistema GLONASS y la frecuente autorización para el ingreso de personal, aeronaves y embarcaciones militares rusas al territorio nicaragüense.