Rosario Murillo atribuye su poder a «mandatos de Dios»
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- junio 23, 2026
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La codictadora sandinista Rosario Murillo afirmó que su permanencia en el poder responde a “mandatos y designios de Dios” para “servir al pueblo nicaragüense”. Las declaraciones fueron realizadas durante un mensaje transmitido por medios oficialistas con motivo de su cumpleaños 75 el lunes, 22 de junio.
Durante su intervención, Murillo agradeció las felicitaciones recibidas por su aniversario y aseguró que su labor al frente de esa dictadura criminal forma parte de una misión inspirada por la voluntad divina.
La funcionaria sandinista sostuvo que continuará trabajando por Nicaragua guiada por lo que describió como un propósito superior de servicio al país, un discurso que ha caracterizado buena parte de sus intervenciones públicas en los últimos años.
Las declaraciones fueron difundidas ampliamente por la estructura de comunicación oficial de la dictadura Ortega Murillo, que destacó la fecha con mensajes de reconocimiento y actividades conmemorativas.
Las afirmaciones de Murillo han generado comentarios y reacciones entre sectores políticos, religiosos y analistas, quienes han debatido sobre el uso de referencias religiosas en el discurso oficial y su relación con el ejercicio del poder político.
Desde la oposición, algunas voces han cuestionado la vinculación entre decisiones de esa dictadura y argumentos de carácter espiritual, mientras que simpatizantes de la dictadura han respaldado el mensaje emitido por la codictadora.
Una de las figuras más influyentes del régimen
A sus 75 años, Rosario Murillo continúa siendo una de las principales figuras del poder político en Nicaragua. Además de su papel como codictadora, mantiene una amplia influencia sobre la comunicación gubernamental y las estructuras del Estado.
Su protagonismo dentro del Ejecutivo se ha consolidado durante las últimas décadas, convirtiéndola en una de las funcionarias con mayor peso en las decisiones políticas del país.
Las declaraciones de Murillo se producen en un momento en que el régimen de Nicaragua continúa enfrentando cuestionamientos internacionales relacionados con derechos humanos, democracia y concentración de poder.
En ese escenario, el discurso oficial sigue incorporando con frecuencia referencias religiosas y simbólicas como parte de la narrativa política promovida por la dictadura, una estrategia que ha sido objeto de debate tanto a nivel nacional como internacional.