Robo a minera estadounidense en Nicaragua «no pasará para desapercibido» para Trump
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- marzo 5, 2026
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Richard Grenell, enviado para misiones especiales del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, denunció como “indignante” la expropiación de un plantel de procesamiento minero de la empresa estadounidense BHMB Mining, que habría ocurrido en septiembre de 2026, según publicó en su red social el miércoles, 4 de marzo.
Grenell respondía al mensaje del abogado Jason Ian Poblete, quien a su vez citaba un artículo del medio Confidencial reportando sobre la expropiación. BHMB Mining, de capital canadiense-estadounidense y una inversión en Nicaragua por encima de los 80 millones de dólares, perdió su propiedad por actuar conjunto del régimen sandinista y empresarios chinos.
Denuncias anónimas de exempleados acusaron directamente al régimen de utilizar fuerza paramilitar para usurpar el plantel con apoyo de individuos de nacionalidad china, según reportó entonces Nicaragua Actual.
“Más allá de la corrupción, se trata de la confiscación directa de propiedades estadounidenses“, señaló Poblete, advirtiendo que “cuando un régimen socialista, generalmente anárquico, se pasa de la raya y confisca la inversión estadounidense, suelen surgir consecuencias“.
El plantel usurpado fue entregado a Zhong Fu Development, una empresa de capital chino que ha recibido amplias concesiones para extracción minera en el país, según informó Confidencial en base a denuncias. Por ello Poblete considera que el caso no pasará inadvertido para la administración Trump.
La Procuraduría General de Justicia (PGJ) del régimen aseguró, sin embargo, que la entrega de concesiones ocurre de forma legal, cumpliendo “con los principios del debido proceso, transparencia y publicidad”, y tildó de “mal intencionadas” las averiguaciones de la prensa.
Actualmente, la administración Trump mantiene una gran campaña de influencia alrededor de Hispanoamérica en el que ha utilizado el poderío del Ejército de los Estados Unidos para golpear al narcotráfico, a regímenes como las dictaduras de Cuba y Venezuela, y además se plantea abiertamente expulsar a naciones hostiles como China.
En línea con esta política, Estados Unidos ha continuado su política de sanciones contra operadores sandinistas, incluyendo a aquellos ligados a sus fuerzas de Seguridad e Inteligencia. Asimismo, varios legisladores estadounidenses se han planteado el endurecimiento de sanciones e incluso han amenazado directamente al régimen.