Residentes de un edificio en peligro de derrumbe en La Habana llevan dos semanas durmiendo en la calle
- Cuba
- julio 28, 2026
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Varias familias llevan más de dos semanas durmiendo en la calle ante el peligro de que el edificio donde vivían, en Centro Habana, termine de colapsar, luego de haber sufrido varios derrumbes.
Además de haber perdido sus viviendas y de estar a la intemperie con sus pertenencias, estas personas sufren la indiferencia de las autoridades, que no les ofrecen ninguna solución, según denunció en Facebook Zol Arias, una cubana emigrada que tiene familiares entre los afectados.
En las imágenes compartidas por la usuaria se ve que del inmueble, ubicado en Campanario y Neptuno, lo que queda son ruinas, tras el desplome de varios segmentos. El sitio no es habitable; de no haberlo abandonado, sus moradores se exponían a que lo que les cayera encima lo que queda en pie del edificio.
Entre las personas que se han quedado sin un lugar en el que vivir hay ancianos y niños, según el post de Arias.
Los residentes «están durmiendo en la calle con sus pertenencias; perdieron sus casas particulares, las cuales pagaron, y (a) nadie le ha importado que hay ancianos y niños ahí tirados», criticó.
Las imágenes que acompañan el post también muestran a las personas en la calle, entre camas, butacas, tanques para almacenar agua, y sacos y maletas, que parecen contener ropas y otras pertenencias.
Según la publicación de Arias, cuya madre y hermano vivían en el edificio, hasta el lugar han ido funcionarios del Gobierno y de la Dirección de Vivienda (presuntamente del municipio Centro Habana). Se han limitado a observar la situación, sin ofrecer ninguna alternativa a las familias.
«Lo que hacen es pelotearlos de un lado a otro mientras siguen en la calle», lamentó la cubana emigrada.
Los vecinos del edificio destruido casi por completo en Campanario y Neptuno se suman a los cientos de miles de cubanos que no tienen vivienda.
Cuba cerró 2025 con un déficit habitacional superior a las 800.000 viviendas, según cifras oficiales.
Los continuos incumplimientos por parte del Gobierno de sus propios planes de construcción, el deterioro que ha acumulado el fondo habitacional durante décadas y los derrumbes incrementan las cifras, ya de por sí alarmantes. El edificio de Campanario y Neptuno es un nuevo ejemplo.
El 20 de mayo, el Gobierno cubano publicó los acuerdos 10326 y 10327, que incrementan considerablemente las ayudas económicas destinadas a la construcción, rehabilitación y compra de viviendas. Entre los cambios más destacados figura el aumento de los subsidios para construir una nueva vivienda, que pasan de 188.560 pesos a 700.000 pesos.
Para el equipo legal de DIARIO DE CUBA, el incremento de las ayudas constituye una admisión indirecta de la gravedad del deterioro habitacional acumulado durante décadas. Sin embargo, la efectividad de esas medidas queda condicionada por un contexto marcado por la inflación, la escasez de materiales de construcción, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y la ineficiencia burocrática.
Las nuevas normas tampoco flexibilizan significativamente la actividad constructiva privada ni crean incentivos reales para aumentar la oferta habitacional. La construcción, ampliación o reparación de una vivienda continúa dependiendo de autorizaciones administrativas y de un mercado de materiales marcado por la escasez y los altos precios.
Además, las autoridades municipales son las encargadas de evaluar solicitudes, establecer prioridades y decidir quién accede a los beneficios. Sin mecanismos independientes de supervisión ni transparencia pública, el sistema continúa expuesto a favoritismos, arbitrariedades y desigualdades.