Posponen por tiempo indefinido la 34 Feria Internacional del Libro en La Habana
- Cuba
- febrero 7, 2026
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LIMA, Perú – La 34 Feria Internacional del Libro (FIL) de La Habana, que estaba próxima a realizarse del 12 al 22 de febrero de 2026, quedó pospuesta de manera indefinida como consecuencia de “la situación extraordinaria” y “compleja” que vive el país, informó el Comité Organizador del evento.
Un reporte de la prensa oficial del régimen cubano responsabilizó directamente a Washington de la debacle actual que atraviesa la Isla, justificándose tras el embargo y la reciente medida del presidente Donald Trump que advierte aranceles a los países que provean combustible a la dictadura.
“Oportunamente se informará la nueva fecha de realización de este importante evento cultural”, señala el comunicado.
La última FIL realizada en la Isla se realizó entre febrero y marzo de 2025 (tanto su recorrido capitalino como provincial) con Sudáfrica como país invitado. El evento transcurrió en medio de quejas y la crisis económica, levantando ya por entonces cuestionamientos sobre su pertinencia en condiciones de precariedad generalizada.
En un reporte para Cubanet, el periodista independiente Jorge Luis González Suárez contó que uno de los primeros puntos que llamó su atención fue la disminución y participación de visitantes respecto a ferias anteriores.
Un repaso por la edición 33 de la FIL
En la sede princiapal de La Cabaña, en La Habana, donde siempre había una amplia asistencia de personas, y hasta aglomeraciones, González Suárez describió que era factible transitar sin tropezar con nadie. Según comentarios que escuchó, la poca concurrencia fue producto del precario transporte público. La mayoría de los asistentes vivían en lugares próximos, contaban con transporte privado, o tenían dinero para acceder a taxis.
Un segundo elemento significativo, fue que las bóvedas donde colocan los stands de los expositores participantes en la fortaleza de La Cabaña estaban vacías. Se podía contar toda el ala interior de su parte izquierda, más 16 de las frontales cerradas, casi un total del 50% en dicha área, por no asistir muchos de los empresarios extranjeros tradicionalmente presentes e incluso varias de las editoriales cubanas.
En La Cabaña, el país invitado, Sudáfrica, tenía su bóveda casi al final, cuando siempre se ubica frente a la plaza que se halla al fondo, a la derecha de la entrada, por ser este un lugar más visible y concurrido. Exhibió solamente libros en inglés y de exposición. El periodista no constató la impresión de obras de autores de Sudáfrica o relativas a ese país.
Como ocurre desde hace tiempo, abundaron mercancías y productos que nada tienen que ver con la literatura.
Había múltiples carpas con alimentos ligeros; niños, niñas, y hasta mayores, elevando papalotes y chiringas vendidas en el lugar; un pequeño parque de diversiones y tarimas con variados artículos. La mayoría de la mercancía extraliteraria ofertada era efectos de escritorio y escolares con elevadísimo costo.
La mayoría de los libros traídos por los expositores de los pocos países que asistieron, eran principalmente para niños y sus precios eran inauditos: el promedio osciló en 1.000 pesos, pero había títulos infantiles que costaban hasta 6000. “Imagínese si un menor, que no tiene sentido del valor monetario, pide a sus padres le compren uno de estos libros caros, y el progenitor no cuenta con ingresos para satisfacerlo”, resaltó el periodista.
Al menos algo positivo ocurrió el pasado año: disminuyó la cantidad de libros de propaganda política y reeditaron numerosos títulos en la colección Biblioteca del Pueblo de literatura universal y clásicos cubanos, que fueron publicados en la década de 1960.