Ortega: «en los Estados Unidos no hay democracia»
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- mayo 5, 2026
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Los codictadores sandinistas de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, centraron sus discursos del 4 de mayo, el llamado “Día de la Dignidad Nacional“, a la propaganda y a la exaltación de su ideología política, rehuyendo de los ataques personales de anteriores intervenciones públicas.
El Día de la Dignidad Nacional fue creado por la dictadura sandinista para conmemorar la negativa del caudillo Augusto Nicolás Calderón Sandino a hacer cumplir los acuerdos de paz entre liberales y conservadores en el contexto de la Guerra Constitucionalista de 1925-1926. Esto porque los acuerdos fueron mediados por Estados Unidos.
Calderón más tarde se alzó en rebelión contra el gobierno, declarándose “César“, y entabló una guerra de guerrillas contra las tropas estadounidenses apostadas en el país y la recién creada Guardia Nacional, hasta que fue ejecutado por el director de la misma, el general Anastasio Somoza García, en febrero de 1934.
Murillo reiteró el carácter simbólico de la fecha y su supuesto vínculo con la identidad nacional. “Este es uno de los días de mayor trascendencia histórica y cultural para nosotros”, afirmó, al tiempo que insistió en una consigna personalista reiterada durante su intervención: “Todos somos Sandino, todos somos Daniel, todos somos Dignidad Nacional”.
La codictadora también hizo énfasis en un discurso de carácter espiritista, señalando que el país está “bendecido” y llamado a avanzar, contrario a anteriores ataques contra opositores y los Estados Unidos. Asimismo, aseguró que su régimen podía encarar al Ejército de los Estados Unidos.
“Solo un valiente, solo un héroe, como Sandino, puede pensar en enfrentar solo, con veintinueve personas más, al Ejército aparentemente más poderoso del mundo… Este es un pueblo que perdió el miedo, ya lo demostramos… este pueblo nuestro es grande… tiene la fuerza que sólo Dios puede dar… y eso es invencible… somos un pueblo bendito, un pueblo invicto e invencible“.
Por su parte, Ortega ofreció uno de sus usuales monólogos recorriendo episodios de la historia del país.
El dictador criticó a Estados Unidos, país al que acusó de mantener una política de amenazas contra Nicaragua, y aseguró que “este pueblo ha perdido el miedo de tener miedo”. Hizo referencia a la crisis sociopolítica de 2018, calificándola como un “infierno” al que el régimen logró imponerse con extrema violencia.
También criticó las políticas internas de Estados Unidos, señalando al derecho constitucional que existe en ese país para la posesión de armas. Según el dictador, esto propicia “índices de criminalidad elevadísimos” en pro de “el negocio de las armas donde colocan millones de millones (de dólares)“.
El dictador no mencionó la entrega de armas por parte de su régimen a personal no autorizado durante el estallido social de abril de 2018 ni la conformación a nivel constitucional de cuerpos paramilitares al servicio de la dictadura. Tampoco que su régimen ha excarcelado a miles de reos comunes y no recoge, desde hace años, datos fehacientes sobre criminalidad en el país.
“Estamos convencidos que en los Estados Unidos de Norteamérica no hay democracia“, sentenció el dictador y deploró la imposición de sanciones contra su dictadura. “Cuántas sanciones han lanzado en contra de Nicaragua, ya no hallan ni a quién sancionar aquí en Nicaragua“, agregó.
“Ponga fin a la guerra contra Irán, al bloqueo contra Cuba y las sanciones contra Venezuela, y que regrese a Nicolás Maduro, que empiece a dar pasos y ahí sí va a recibir el reconocimiento. No es con palabras, es con acciones que tiene que asegurar que es amante de la paz”, instó el dictador.
“¿Cuántas veces no han amenazado a este pueblo? Cuando lo amenazan, el pueblo nicaragüense simplemente, ¿con qué se defiende? Se defiende con la paz, con el principio de la paz. Y está demostrado que si el pueblo nicaragüense es agredido, entonces el pueblo nicaragüense tiene el deber y el derecho de defenderse de los agresores y de los invasores“, concluyó el dictador.
Del ataque a la propaganda
En su último discurso el 20 de abril, Ortega atacó directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamándole “desquiciado mental” y acusándole de varios crímenes de lesa humanidad. Asimismo, Ortega dijo que “los pueblos del mundo” le pasarían la cuenta a Trump, aunque en ningún momento lo mencionó por nombre.
Ambos dirigentes de la dictadura sandinista habían mantenido por meses una agenda más taimada en lo que respectaba a Estados Unidos, país al que usualmente insultaban y señalaban. Esto a raíz del operativo militar que capturó al dictador venezolano aliado al sandinismo, Nicolás Maduro, el 3 de enero en Caracas.
Sin embargo, en las últimas apariciones públicas de los codictadores, el mensaje había vuelto a tomar su usual tono beligerante conforme Estados Unidos ha impuesto sanciones en contra de funcionarios clave del régimen e incluso contra los hijos de Ortega y Murillo.
Más tarde, la misma Murillo retiró las amenazas proferidas por su esposo y codictador. En su transmisión diaria por televisión del miércoles, 22 de abril, Murillo señaló a los medios de comunicación de supuestamente tergiversar los hechos.
“Los mentirosos de siempre se empeñan en embadurnar a su gusto y antojo“, dijo la codictadora. Luego aseguró que “todo mal se paga en la vida”, pero matizó diciendo que este mal “no es que vaya para ninguna persona”, porque “después empiezan a decir que se amenazó“.
“Hay unos expertos en mentiras. Los expertos en mentiras, los propagandistas de la mentira, esos que no ha acabado de suceder algo cuando ya están inventando y magnificando que es una tragedia en Nicaragua; las tragedias que ellos generaron, las tragedias que ellos inventan“, acusó Murillo a los medios de comunicación.