Opositores celebran el ‘derrumbe total’ de las empresas hoteleras españolas en Cuba
- Cuba
- julio 23, 2026
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Voces opositoras de dentro y fuera de Cuba celebraron este miércoles el «derrumbe total» de las empresas hoteleras españolas Meliá, Iberostar y Barceló, acusadas durante años de complicidad con el castrismo.
«La salida de Meliá de Cuba no es solamente una noticia empresarial, es el derrumbe total entre una asociación con empresas militares y con un sistema que negó a los trabajadores el salario íntegro, la libertad sindical y el derecho a defenderse«, afirmó Joel Brito, presidente del Grupo de Responsabilidad Social Corporativa en Cuba.
En declaraciones a DIARIO DE CUBA, el activista dijo que durante estos años incluso «se documentaron prácticas de selección política«, ya que «las agencias estatales cubanas podían excluir a candidatos por sus opiniones políticas, vínculos familiares o relaciones con opositores o sindicalistas independientes«.
«A ello se sumaban denuncias de discriminación racial. Los trabajadores negros y mestizos eran relegados con frecuencia a puestos de menor responsabilidad, en labores con menor contacto con los turistas y sin acceso a propinas», añadió.
Manuel Cuesta Morúa, presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba, señaló desde La Habana las conclusiones que pueden derivarse del fracaso hotelero español.
«La lección que deben aprender los inversionistas y los cubanos es que antes de la economía, está la política. Meliá y las demás no hicieron una lectura geopolítica realista de las turbulencias que puede traer un país como Cuba, en medio del Caribe y frente a EEUU. Además de invertir donde no hay seguridad jurídica ni Estado de derecho», consideró el opositor.
Iván Hernández Carrillo, secretario general de la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC), consideró que la retirada de Meliá marca «el fin de un pacto en la que hasta ahora había sido una de las principales fuentes de ingresos para la dictadura».
A su juicio, el endurecimiento de la política de presión de Washington ha acelerado una crisis que ya había comenzado con la reducción de operaciones de otras cadenas internacionales. «Las medidas han tenido un efecto inmediato: un entorno cada vez menos atractivo para la industria del turismo», afirmó, al recordar que ese sector aportaba una parte importante de las divisas que ingresaban al Estado cubano.
Añadió que «la retirada está impactando en el sector cuentapropista ocasionando una drástica caída de las ganancias netas«, ya que la disminución de visitantes extranjeros ha reducido los ingresos de restaurantes, hostales, transportistas y otros pequeños negocios vinculados al turismo. Esa situación, señaló, «está obligando a cientos de trabajadores no estatales a cerrar sus pequeños emprendimientos y a entregar sus licencias operativas», mientras miles de empleados del sector estatal también han perdido las propinas y pagos en divisas que complementaban sus salarios.
En Barcelona, el presidente de la Alianza Iberoamericana Europea contra el Comunismo, Sayde Chaling-Chong García, calificó el acontecimiento de «gran noticia» para «todos los que llevamos años abogando porque dichas empresas dejaran de hacer negocios con esa tiranía y de ser cómplices de la esclavitud laboral«.
«Es una señal de que 2026 es el año final de la dictadura, y de que las presiones buenas funcionan», apuntó.
Para Yaxys Cires, director de Estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), «la pregunta es cómo estas empresas seguían en la Isla».
«Es lamentable que su presencia nunca se tradujera en un esfuerzo visible para exigir al régimen reformas clave, por ejemplo, en una legislación laboral que vulnera abiertamente los derechos de los trabajadores del sector«, valoró el activista.
Por su parte, Elena Larrinaga, presidenta del Partido Demócrata Cristiano de Cuba, reconoció que Meliá «es una fortaleza hotelera en todas partes del mundo» y calificó de «una pena que en Cuba se haya aliado con las políticas del Gobierno y con sus prácticas de detraer el 50% de la remuneración de un trabajador para quedársela el Gobierno».
«En ese sentido, me alegro de que Meliá no esté en Cuba, y estoy segura de que habrá muchos hoteleros honrados que llegarán para repartir bienestar, generar empleo y posibilidades para el pueblo cubano», apuntó.
En Miami, Orlando Gutiérrez-Boronat, secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana, recordó que la cadena hotelera «se aprovechó de las confiscaciones ilegales que la dictadura castrista perpetró contra legítimos dueños«.
«La Asamblea [de la Resistencia Cubana] lamenta que su salida no sea el resultado de un elemental sentido de solidaridad con el sufrimiento del pueblo cubano, ni sea motivada por remordimientos de conciencia por el discriminatorio apartheid que la dictadura impuso por años, prohibiendo a los cubanos tener acceso a los hoteles administrados por Meliá«, indicó.