ONU identifica red de espionaje transnacional sandinista
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- marzo 10, 2026
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El Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) de Naciones Unidas denunció, en su reciente informe, que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo consolida una red de espionaje transnacional diseñada para silenciar a los opositores en el exilio y destierro.
En el centro de este entramado diplomático y de inteligencia surge un nombre clave: Valdrack Jaentschke, cocanciller del régimen.
El arquitecto en las sombras
Nombrado canciller de Nicaragua en septiembre de 2024 (y ratificado en la estructura de “copresidencia” de 2025-2026), Jaentschke no es un diplomático convencional. Con un pasado vinculado a la inteligencia militar y años como operador político en foros internacionales, el GHREN lo identifica como una pieza fundamental en la estrategia de control externo.
Valdrack Jaentschke, cocanciller del régimen de Nicaragua acordó colaborar en materia de seguridad con el canciller de Costa Rica, Arnoldo André Tinoco y el Ministro de Seguridad Pública Mario Zamora Cordero. Foto: Cancillería de Costa Rica
Según las investigaciones del GHREN, bajo su gestión en el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), las sedes diplomáticas han dejado de ser centros de asistencia para convertirse en puestos de vigilancia a los exiliados y opositores. En el informe se destaca que la red utiliza consulados para identificar y perfilar datos de nicaragüenses que asisten a marchas o eventos de la oposición en ciudades como San José en Costa Rica, Miami y otras ciudades de Estados Unidos y de España.
El personal consular y de las embajadas, bajo control de Jaentschke, también aplican la práctica del “hostigamiento administrativo” negando sistemáticamente la renovación de pasaportes y documentos de identidad, dejando a miles en un estado de “muerte civil” o apatridia de facto, de acuerdo al reporte.
Persecución más allá de las fronteras
El informe presentado este 10 de marzo de 2026 detalla que este espionaje no es solo observacional, sino operativo. Jan-Michael Simon, presidente del Grupo, denunció la “instrumentalización de mecanismos internacionales” a través de la cual el régimen Ortega-Murillo ha intentado, y en ocasiones logrado, utilizar alertas de Interpol y sistemas de cumplimiento financiero para asfixiar económicamente a quienes están fuera de Nicaragua.
“El Gobierno de Nicaragua ha demostrado un enfoque cínico y calculado hacia la cooperación internacional. Están instrumentalizando marcos de cooperación, como los de Interpol contra el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo, para perseguir a oponentes transnacionales. Esto incluye el abuso del sistema de alertas de Interpol y la circulación de información falsa para activar bloqueos financieros contra objetivos específicos”, sentenció Simon durante la conferencia en Ginebra, Suiza.
Jan-Michael Simon, presidente del GHREN en la conferencia de prensa en Ginebra. Foto: ONU
Espionaje digital contra periodistas
La red de espionaje también tiene un brazo digital agresivo.
El GHREN documentó el uso de spyware y la interceptación de comunicaciones de periodistas y activistas en el exilio. Sin embargo, el método más eficaz de control sigue siendo el chantaje transgeneracional, que de acuerdo al Grupo, consiste en recopilación de la información por los espías del régimen en el extranjero que luego se utiliza para hostigar, detener o confiscar bienes de los familiares que aún permanecen en Nicaragua.
“La persecución política es financiada por el Estado y se extiende más allá de las fronteras para garantizar que nadie, absolutamente nadie, se interponga en el camino del régimen“, sentenció Simon.
Por su parte, Ariela Peralta Distéfano, una de las expertas del GHREN, dijo que continúan dando “la voz de alarma sobre el aumento de detenciones masivas y desapariciones forzadas” bajo la dictadura Ortega-Murillo.
“Las autoridades se niegan a revelar el paradero de los detenidos, lo cual constituye desaparición forzada bajo el derecho internacional, sin importar la duración de la detención. Además, las estructuras diplomáticas se han convertido en herramientas de vigilancia contra los exiliados”, afirmó Peralta sobre las violaciones a los derechos humanos que se cometen en Nicaragua.
Jurisdicción Universal
Ante la magnitud de esta red, que los expertos califican como una extensión de los crímenes de lesa humanidad comprobados a la dictadura Ortega-Murillo, el Grupo de la ONU hizo un llamado urgente a los países receptores de diáspora nicaragüense. Se les instó a no compartir información de seguridad con las sedes diplomáticas de Nicaragua e iniciar procesos judiciales contra los 54 funcionarios identificados en la cadena de mando, encabezada por la pareja presidencial y ejecutada por figuras como el cocanciller Jaentschke.
Con esta nueva evidencia, el Grupo de Expertos deja claro que Nicaragua ya no es solo una crisis interna, sino una amenaza activa a la seguridad y los derechos humanos en el ámbito internacional.