Murillo corrige a Ortega: habrá elecciones, pero «decidiremos nosotros cómo, cuándo y cómo»
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- julio 23, 2026
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La codictadora sandinista Rosario Murillo intentó matizar las declaraciones de su esposo, el dictador Daniel Ortega, sobre la eliminación de las elecciones en Nicaragua, luego de la ola de condenas internacionales provocada por el discurso del 19 de julio.
Sin embargo, en su mensaje de mediodía del 22 de julio, lejos de rectificar el fondo del anuncio, reafirmó que el régimen prepara reformas para instaurar un sistema electoral diseñado exclusivamente por el sandinismo y del que quedarán excluidos los opositores despojados de su nacionalidad.
Durante su mensaje de mediodía, Murillo aseguró que en Nicaragua sí habrá elecciones, pero no las que, según ella, fueron “dirigidas” por Estados Unidos durante décadas. Trajo a colación, como prueba, hechos y supuestos de injerencia extranjera que se remontan a los tiempos de la dictadura somocista, hace más de cincuenta años.
Según Murillo, los que ya desaparecerán son los procesos electorales “que aquí fueron fraguados, diseñados, dirigidos, orientados por los Estados Unidos“, afirmó. La copresidenta sostuvo que ese modelo “no volverá jamás. Ese tipo de elecciones contra el pueblo no vendrá, no volverá jamás a nuestra Nicaragua“, expresó.
Un intento de corregir el mensaje
Las declaraciones representan el primer intento del régimen por responder a la presión internacional desatada tras las palabras de Ortega, quien el pasado 19 de julio afirmó que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones” para impedir que la oposición pudiera “atrapar el poder”.
Desde entonces, gobiernos como los de Costa Rica, Panamá, Chile, República Dominicana y Guatemala, además del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, condenaron las declaraciones al considerarlas una confirmación del cierre definitivo de la competencia democrática.
Murillo evitó contradecir directamente a Ortega y, en cambio, sostuvo que el país celebrará únicamente “elecciones propias, diseñadas, organizadas desde nuestra soberanía nacional, desde nuestra dignidad nacional, para elegir a los mejores nicaragüenses“, afirmó.
También las calificó como “elecciones bendecidas, libres, dignas y soberanas” y confirmó que la Asamblea Nacional ya trabaja en nuevas reformas constitucionales y legales impulsadas por Ortega para modificar nuevamente el sistema político ya reformado entre 2024 y 2025.
Ataques virulentos
Además de defender el nuevo modelo electoral, Murillo dedicó buena parte de su intervención a desacreditar a los gobiernos, organismos internacionales y opositores que cuestionaron las declaraciones de Ortega, recurriendo a la retórica confrontativa que caracteriza sus mensajes oficiales.
La funcionaria insistió en que las futuras elecciones estarán completamente bajo control de las instituciones del Estado y no responderán a estándares o exigencias internacionales.
“No son elecciones al gusto de las potencias. Son elecciones del pueblo de Nicaragua… para fortalecer nuestra democracia, decidiendo nosotros cuándo son y cómo se realizan“, dijo, citando al presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras en una entrevista divulgada por el aparato de propaganda oficialista.
Murillo también reivindicó la exclusión de los opositores despojados de su nacionalidad, al afirmar que “todos los que ya no son nicaragüenses no tienen qué hacer en un proceso como ese”, en referencia a las más de 450 personas declaradas apátridas por el régimen desde 2023.
La codictadora dirigió además ataques contra los opositores exiliados, a quienes acusó de repetir los argumentos de Estados Unidos y de actuar contra los intereses del país.
“Parece que los tiempos se reeditan y de repente empiezan aquellos que ya no son nicaragüenses a hablar lo mismo, de la misma manera, ofendiendo a su propio pueblo. Porque de ahí vienen, de aquí vienen. Que no son nicaragüenses de nacionalidad ya, es cierto, pero ofenden incluso a sus propios familiares que aquí viven“, expresó.
En otro momento retomó el discurso histórico del sandinismo sobre supuesta injerencia estadounidense en los procesos electorales y aseguró que antiguos diplomáticos norteamericanos condicionaban el voto de la población durante las campañas electorales.
Aunque Murillo reemplazó la afirmación de que “no volverá a haber elecciones” por la promesa de celebrar únicamente “elecciones nicaragüenses”, sus declaraciones mantienen el fondo del anuncio realizado por Ortega el 19 de julio.
El régimen pretende redefinir las normas electorales desde las instituciones que controla plenamente y excluir de cualquier participación política a los que no se alineen con el proyecto polític sandinista que impulsa.