La ‘Mona’ fue la conductora pionera que manejó por todo el Norte de Antioquia por casi 60 años
- Colombia
- julio 12, 2026
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La carretera que separa a Yarumal y Angostura es de contrastes. Pese a estar pavimentada, su curverío –que es capaz de sacarle mareos a un experimentado viajero– y sus imponentes vistas, dan cuenta de todo el reto que debió haber sido sortearla en carro en épocas donde el pavimento de las vías rurales era una lejana ilusión. Aún así, esa carretera tiene grandes historias, más allá de los peregrinajes a lomo de mula del beato local, el padre Marianito.
Hoy no vamos a hablar de esta figura religiosa. Vamos a hablar del transporte de Angostura. Y para hablar de la historia del transporte de Angostura y del Norte de Antioquia hay que hablar sí o sí del papel que ha desempeñado una gran mujer por estas tierras.
El nombre de Blanca Adiela Pérez Vélez, puede que no le diga mucho a los lectores de esta zona del departamento. Pero si hablamos de ‘La Mona’, casi seguro que todos van a recordar a esta aguerrida mujer que durante casi 60 años se dedicó a una pasión que tantas décadas después le abrió la puerta para que más mujeres se metieran a un trabajo que hasta hace poco era pensado solo para hombres: la conducción.
Blanca es una mujer menuda, de cabello corto, y de unos ojos vivaces y atentos que fluctúan entre el gris y el verde. De su cuello cuelga una medalla de su patrono, y el de toda Angostura, el padre Marianito, al que dice rezarle con devoción.
Pese a sus 74 años –edad que revela sin tapujos– ella habla con total claridad y camina con una soltura y naturalidad felina. Se mueve con seguridad incluso por las lisas piedras del centro del municipio, que más de un susto por torcedura de tobillo le ha pegado a los foráneos.
Pero lo más asombroso es que, dicen los que la conocen que, con la misma naturalidad condujo –hasta hace poco– por esos andurriales del Norte de Antioquia cuando en esas épocas todo eran montes y trochas.
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Blanca Adiela cuenta que aunque nació en la vecina Carolina del Príncipe, se considera como una angostureña más, toda vez que llegó al municipio de seis meses de edad. En el relato de sus primeros años habla de su madre –que también se llamaba Blanca– pero sobre todo de su padre, don Roberto Emilio Pérez Sepúlveda, otro personaje que fue todo un pionero en el municipio.
“Él fue el que llevó los primeros carros pequeños, los primeros buses de escalera, y algunas de las mejores bestias de carga que conoció Angostura. También trajo el primer piano y fue de los que ayudó a hacer el kiosco municipal”, detalló con orgullo.
Arribando en su historia al volante, ‘La Mona’ comentó que desciende de una familia de conductores. Tal vez por eso desde muy joven encontró en los vehículos su mundo ideal.
Recordó que todo empezó cuando tenía apenas 17 años. Por esas fechas, luego de unas clases básicas que le dio su papá por algunas veredas, ella comenzó a conducir el automóvil particular de la familia: un Zastava, ese carro de origen yugoslavo que se ensambló en el país a finales de los años sesenta.
“Yo aprovechaba que el carro estaba guardado en el garaje y empezaba a sacarlo. Luego me cogí más confianza y con él empecé a hacer ‘carreritas’ por el pueblo, por ejemplo a La Quinta, y las cobraba a $5 pesos. ¿Que qué me decía mi papá? Ah, no. Mi papá nunca me dijo nada o me lo prohibió. Antes me dio ánimos pa’ meterme a trabajar en esto. Eso fue muy importante porque era una época en la que las mujeres rara vez trabajaban por fuera de la casa. Y menos manejando carro”, recordó.
Blanca recordó que a lo largo de su vida consiguió con el sudor de su frente varios vehículos que cita como si fuera una madre recordando el nombre de sus hijos.
Contando con los dedos detalló que tuvo un Mercury modelo 1941, un Ford 1946 amarillo y negro, un Ford 1954 azul y blanco, y un Dodge 1955 verde y blanco.
Pero no solo condujo carros pequeños, de vez en cuando se le medía a manejar volquetas por esas trochas del Norte e incluso chivas y escaleras. Recordó que manejó una muy grande que se llamaba El Árabe, propiedad de su papá, con la que se transportaban las cargas de leche de la zona.
Arrancando la década de 1970 ya Blanca comenzó a trabajar en forma como transportadora con la Cooperativa Coonorte. Allí inició una carrera que la convertiría durante muchos años en la única mujer conductora de buena parte del Norte.
“Que yo recuerde, yo era la única mujer que trabajaba moviéndome por Yarumal, por Carolina, por Gómez Plata, por Guadalupe, por todo lado. ¿Que si la gente me decía alguna cosa?… No, ¡Jamás! Nadie nunca me dijo nada malo por ser una mujer que manejara. Ni el forastero, ni el borracho, ni el campesino. A lo mucho me hacían corrillo cuando llegaba a los pueblos”, contestó.
Blanca detalló que hasta los mismos pasajeros eran los que le acomodaban los bultos, se los amarraban y se los bajaban una vez llegaban al destino respectivo.
“La gente siempre ha sido muy colaboradora conmigo y yo les vivo eternamente agradecida”, confesó.
Fue en esa época de los años 70 que adquirió el vehículo que marcaría buena parte de su carrera: un campero Nissan modelo 1972, azul y blanco, que manejó por 30 años y al que se ve que aún lo extraña, aunque no lo diga abiertamente. Tal vez los transportadores de Antioquia lleguen a compartir su sentimiento pues solo quien conduce un vehículo por tanto tiempo llegaría a entender lo que siente Blanca por su viejo Nissan.
Doña Blanca Adiela ejerció como conductora de vehículos de transporte por mas de 50 años en el Municipio de Angostura. Foto: Manuel Saldarriaga Quintero.
’La Mona’ rodó por el Norte de Antioquia cuando casi todos esos caminos eran de tierra, piedra y barro. Y vivió la transformación de las antiguas trochas hasta la llegada de las carreteras pavimentadas.
“Primero había que andar muuuuy despaaaaacio porque había mucho hueco por ahí y mucha piedra suelta. Pero cuando pavimentaron, ya uno se asombraba todo lo que ‘rendía’ la carretera y que ya el carro y uno aguantaban más camino”, añadió.
Hay otro asunto del que Blanca se siente orgullosísima con justa razón y es que –según ella– tras casi 60 años detrás del volante alcanzó un logro excepcional: nunca se chocó, ni se volcó, ni sufrió varadas graves, ni tuvo accidentes de tránsito.
“¿Qué como hice pa no chocarme nunca? Ah… Pa’ eso no hay secreto, solo es mantener bien el carro y manejar con cuidado, porque yo no voy sola, voy con mucha gente. Ese consejo hay que seguirlo y más hoy en día donde muchos manejan como si llevaran ganado”, comentó entre risas.
Tal vez por eso es que Blanca goza del cariño de tanta gente del Norte de Antioquia que con absoluta seguridad –y hasta hace poco– se subían a su vehículo confiados en que llegarían a sus destinos a tiempo y sobre todo a salvo.
Pero parte de ese cariño también es producto de su don de gentes y de su “truco secreto” para hacer los viajes más llevaderos: su música.
“Cuando manejaba ponía música vieja: boleros, o canciones de Olimpo Cardenas, Julio Jaramillo, Alci Acosta, todo eso. A la gente le gusta mucho esa música. Es más, antes cuando colocaba la música de la emisora me decían ‘¡No, mona!. Ponga mejor la música suya, que esa también es la que nos gusta a nosotros’”, recordó.
Blanca, como buena mujer religiosa, recordó que en cada viaje se encomendaba al padre Marianito y a las Ánimas del Purgatorio, santoral que según ella la ha sacado de varios apuros y que le han permitido hasta hoy llevar una vida tranquila y sin mayores sobresaltos.
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Un legado que perdura
El parque principal de Angostura es también el acopio de la flota de la empresa Cootrayal. Entre las van y las chivas se ven a los conductores que las manejan. Pero también se ve a unas conductoras.
Marta Elena Zuluaga Castaño es transportadora de la empresa Cotrayal desde hace más de cuatro años.
Ella aseguró que abrirse camino como mujer al volante en las rutas del norte de Antioquia no ha sido fácil debido a los estereotipos que aún existen en la zona.
“Al principio era un poquito complicado porque de todas formas hay mucho machismo y de pronto la gente un poquito insegura al verlo a uno al volante”, recordó.
Pero Zuluaga también destacó el papel que tuvo ‘La Mona’ tumbando esos estereotipos. “Siempre lo hemos visto de esa forma: ella nos abrió camino cuando la gente vio que era una mujer y que manejaba tan bien. Ella nunca tuvo un accidente y por eso se ganó la confianza de la gente”, señaló.
Marta detalló que con el paso del tiempo, esa percepción negativa que aún tenían algunos cavernarios a una mujer al volante de un transporte público cambió gracias al trabajo y la responsabilidad demostrada por las conductoras. Y, claro, gracias a la guianza de Blanca.
“Antes decían: ‘¡Ay, una mujer manejando!’. Uno escuchaba esos comentarios desde la cabina. Ahora bajan del carro y me dicen: ‘Marta, manejas muy bien, sos muy cuidadosa’. Eso lo llena a uno de confianza para seguir manejando”, añadió.
Con el paso de los años, y en la primera década de los 2000, Blanca tuvo que salir de su querido campero Nissan para “modernizarse” pasando a una van que terminó manejando con la empresa Cootrayal, y que ella misma se trajo desde Medellín tras adquirirla.
Blanca recordó que manejó la van –que en su cabina tenía decorada con decenas de santos– hasta el pasado mes de junio cuando, de seis pruebas que le exigían para renovar su pase y seguir como conductora, perdió apenas una.
Sin embargo, esa fue suficiente para que –por normativa del Ministerio de Transporte– la empresa le pidiera que se fuera a descansar, eufemismo para el retiro forzoso de una guerrera del volante ante la imposibilidad legal de seguir manejando transporte público.
”Renové el pase el 5 de febrero pasado. En junio tocó renovar otra vez y ahí me ‘pelé’ en un examen. Ya de ahí bajaron el gerente, la secretaria y la psicóloga de la empresa y me avisaron que por haberlo perdido no podía trabajar más…. Uno tantos años manejando carro y ya uno como queda ahí… como si estuviera inhábil. Me dijeron que me fuera a descansar ¿Pero a descansar de qué si yo ni estaba cansada?… A veces sí me provoca volver a manejar, pero… de pronto lo regañan a uno si lo ven por ahí. ¿No?”, comentó con una mueca de tristeza y de resignación.
Otro asunto que detalló ella es que, al parecer por un tema burocrático, no pudo alcanzar a pensionarse toda vez que en la otra empresa donde laboró nunca le mencionaron la posibilidad de afiliarse para tal fin.
Hoy en día, como si fuera una paradoja del destino, Blanca hace con la van, los mismo que hacía con el viejo Zastava de su padre: calentar el motor, alistarlo y dejarlo a disposición del conductor que lo moviliza.
Blanca ‘La Mona’ junto a uno de sus compañeros de la empresa Cootrayal en el parque de Angostura. Foto: cortesía
Sentada en el kiosco del centro del municipio, mientras suenan algunas canciones de plancha –que seguramente llegaron a sonar en su viejo campero– ’La Mona’ cerró esta entrevista dejando dos mensajes.
Uno para los conductores hombres a los que les aconseja más mesura en las vías. “Trabajen con despacio, no ‘corran’ mucho. Hay que evitar accidentes porque aparece mucho perdido en moto por ahí y mucho carro en las curvas”.
Y a las mujeres conductoras les mandó a decir que: “Las felicito mucho. Y a las que quieren meterse en esto, que muy bueno, que entren a manejar tractomula, bus, buseta para Medellín o pa’ todo lado. Para mí este es un gremio bueno, donde toda la gente toda es formal”, puntualizó.
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Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Quién es Blanca Adiela Pérez Vélez, ‘La Mona’ de Angostura?
- Es una mujer de 74 años reconocida como la conductora pionera del Norte de Antioquia. Durante casi 60 años se dedicó al transporte público y de carga en una época en la que este oficio era considerado exclusivo de los hombres, convirtiéndose en un referente de las carreteras de la región.
- ¿Qué rutas cubría y en qué empresas de transporte trabajó ‘La Mona’?
- Arrancando la década de 1970, se vinculó formalmente como transportadora en la cooperativa Coonorte, siendo la única mujer en la ruta. Cubría trayectos entre los municipios de Yarumal, Angostura, Carolina del Príncipe, Gómez Plata, Guadalupe, entre otros. Finalizó su carrera vinculada a la empresa Cootrayal.
- ¿Cómo impactó el trabajo de ‘La Mona’ a las nuevas generaciones de mujeres?
- Blanca Adiela derribó los prejuicios machistas en la subregión. Conductoras actuales de la flota de Cootrayal, como Marta Elena Zuluaga, aseguran que ’La Mona’ les abrió el camino en las rutas del norte; al demostrar una responsabilidad impecable y cero accidentes, se ganó la confianza de la comunidad y facilitó que hoy en día la sociedad respete y valore a las mujeres al volante.