Fernández de Cossío dice que fracasarán los planes de Trump para hacer caer al régimen y tomar Cuba
- Cuba
- septiembre 17, 2026
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El viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, afirmó que la política de presión de la Administración de Donald Trump no provocará el colapso del régimen cubano, aunque reconoció que las condiciones de vida en la Isla están impulsando una fuerte emigración y afectando a la fuerza laboral.
En una entrevista con el programa estadounidense Breaking Points, Fernández de Cossío describió los efectos de la crisis energética, con apagones que dejan a buena parte de la población con apenas «dos o tres horas de electricidad al día», además de afectar el bombeo de agua, el transporte, los hospitales, las escuelas y las empresas. Aunque los servicios en la Isla vienen sufriendo colapsos desde hace años, el funcionario atribuyó las actuales afectaciones al bloqueo petrolero de EEUU.
El funcionario vinculó también la situación con un aumento de la mortalidad infantil, pese a que la tasa viene subiendo desde hace varios años y alcanzó un pico antes de las medidas sobre el petróleo decretadas por Trump. Dijo que el indicador pasó de algo más de cuatro muertes por cada 1.000 nacidos vivos a nueve, y atribuyó parte de esas muertes a las condiciones actuales.
Sobre la emigración, Fernández de Cossío dijo que, aunque la cifra oficial de población es de unos 11 millones, estimaciones del Gobierno sitúan en 9.229.000 las personas que se encuentran físicamente en Cuba en un día determinado. Aclaró que esa diferencia no equivale necesariamente a emigración permanente, porque algunos salen temporalmente, regresan o permanecen fuera del país.
«Tenemos la emigración desde Cuba, que tiene un impacto en la fuerza laboral y el desarrollo«, se quejó. Al mismo tiempo, sostuvo que las duras condiciones de vida hacen «comprensible» que los cubanos busquen mejorar su situación en otros países. Esta situación tampoco es nueva, el país viene vaciándose desde hace años. Solo en 2022, las autoridades migratorias de EEUU registraron la llegada de más de 220.000 a 313.000 cubanos (dependiendo si se contabiliza por año fiscal o año calendario), superando por un margen amplísimo los hitos históricos anteriores, como el Éxodo del Mariel en 1980 o la Crisis de los Balseros de 1994.
El viceministro rechazó que la presión estadounidense pueda provocar la caída del Gobierno. Según su interpretación, el objetivo de Washington es elevar las dificultades económicas hasta generar una crisis humanitaria y suficiente presión interna para forzar un cambio político. «Eso no va a provocar el colapso del Gobierno», dijo.
Fernández de Cossío también afirmó que Cuba atraviesa una transformación económica «más profunda que en cualquier otro momento desde la década de 1960», con una mayor participación del mercado y una expansión del sector privado. Admitió que esas reformas generan preocupación entre algunos cubanos por las desigualdades que generarán y seguirán ampliando la brecha entre nuevos ricos y pobres, pero sostuvo que el Gobierno ha decidido avanzar ante una realidad que, a su juicio, ya no puede esperar.
Sobre las relaciones con Washington, dijo que no existe un mecanismo de diálogo establecido, aunque ambos Gobiernos mantienen contactos y han celebrado algunas reuniones. «En estas conversaciones no hay negociaciones», precisó. Según su versión, Estados Unidos tampoco ha presentado una propuesta para establecer una relación bilateral «constructiva y respetuosa» ni para aliviar la situación de la población cubana.
Fernández de Cossío también criticó a los políticos que el régimen califica de anticubanos por respaldar una política de mayor presión sobre el régimen de La Habana. Atribuyó su influencia principalmente al dinero que aportan a los partidos políticos, especialmente al Republicano. Según el viceministro, se trata de sectores «influyentes» y «poderosos», a quienes acusó de apoyar medidas que perjudican a la población cubana y de infundir miedo entre la comunidad cubana a expresar determinadas opiniones, viajar a Cuba o reunirse con sus familiares por temor a posibles represalias.
Fernández de Cossío defendió además la continuidad de las importaciones de paneles solares desde China, pese a los obstáculos que, según dijo, afrontan las compañías navieras y los pagos. Aseguró que Cuba también desarrolla proyectos de energía eólica y biogás, aunque reconoció que la energía solar es irregular y requiere baterías y otras inversiones.
Respecto a la llegada de combustible, expresó su esperanza de que arriben nuevos buques petroleros y calificó de «grave violación del derecho internacional» los obstáculos que, según La Habana, impiden esas operaciones.
El funcionario también rechazó las críticas estadounidenses a GAESA, a la que identificó como una de las organizaciones utilizadas por el Estado cubano para captar recursos y financiar inversiones. Sostuvo que su peso actual en la economía es menor que en el pasado y defendió su papel histórico en sectores como el turismo y la biotecnología.
Finalmente, cuestionó los anuncios estadounidenses de más de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba. Dijo que hasta ahora solo se han distribuido paquetes de alimentos a unas 700 familias y sostuvo que esos envíos no incluyen medicamentos ni leche en polvo. Según Fernández de Cossío, La Habana tampoco fue consultada previamente sobre el mecanismo de esa ayuda.
La Embajada de Estados Unidos en Cuba anunció este miércoles 16 de septiembre que comenzará a distribuir en las próximas semanas ayuda humanitaria en otras cinco provincias del centro y occidente de la Isla, como parte del paquete prometido meses atrás. Las nuevas entregas se harán en las provincias de Camagüey, Ciego de Ávila, Cienfuegos, Matanzas y Pinar del Río.
Este miércoles Carlos Fernández de Cossío acusó a la Universidad de Harvard de promover «abierta y vulgarmente la política de agresión de EEUU contra Cuba», al referirse al reciente informe del Grupo de Trabajo de Harvard sobre el Futuro de Cuba, en el que propone una transformación integral de la Isla para superar la crisis económica, institucional y social que atraviesa el país.
«Culpar al agredido e intentar lavar la cara del poderoso agresor puede ser monetariamente atractivo, pero es también moralmente indecoroso», sostuvo el alto funcionario en su perfil de Facebook, al tiempo que señaló a la universidad por «intentar justificar el atropello al pueblo cubano» cometido por Washington.
El informe, elaborado por académicos y expertos cubanos y extranjeros, sostiene que los problemas acumulados no pueden resolverse con ajustes parciales ni con medidas coyunturales. Así, plantea que «Cuba necesita avanzar hacia un modelo con mayor apertura económica, seguridad jurídica, descentralización y participación ciudadana».