Escuela criminal de las disidencias de Farc está detrás de escalada terrorista en Cauca y Valle
- Colombia
- mayo 2, 2026
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Un centro de adiestramiento en la región de El Naya gradúa a los explosivistas que fabrican los atentados en el suroccidente.
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El atentado del 24 de abril en el batallón Pichincha de Cali, atribuido al frente Jaime Martínez del EMC y a “Max Max”. FOTO: TOMADA DE VIDEO
Los egresados de una escuela de formación de explosivistas, escondida en lo profundo de la región de El Naya, están detrás de la escalada terrorista que tiene sumergido en la zozobra al suroccidente de Colombia.
Por información de algunos desertores, Inteligencia Militar sabe que está ubicada en un paraje selvático de difícil acceso, en la frontera de los municipios caucanos de Buenos Aires y López de Micay, y que está dictando sus cursos desde 2023; sin embargo, nunca han podido allanarla.
Es patrocinada por el Estado Mayor Central (EMC), la disidencia de las Farc que comanda Néstor Vera (“Iván Mordisco”), quien delegó su administración en el bloque Occidental Jacobo Arenas, cuyo cabecilla es Iván Jacobo Idrobo Arredondo (“Marlon”).
En dicho campamento clandestino, con infraestructura artesanal de tablas y plásticos, les enseñan a los reclutas a construir toda clase de bombas artesanales, campos minados, granadas de mortero para drones y cilindros de gas rellenos de metralla para propulsar desde rampas.
La escuela de El Naya volvió a ser noticia esta semana por cuenta de los 40 atentados que han sacudido a Cauca, Valle y Nariño desde el 24 de abril, ordenados por “Iván Mordisco” y ejecutados por los frentes bajo el mando de “Marlon”. A la fecha han dejado 22 muertos y 43 heridos, en diferentes ataques perpetrados por los “graduados”.
El instructor “Max Max”
Las agencias de seguridad tienen en la mira a uno de los instructores del sitio, conocido con el apodo de “Max Max”. Su identidad no ha podido comprobarse, aunque un documento de Inteligencia conocido por EL COLOMBIANO precisa que ingresó en 2017 a la organización, justo después de los Acuerdos de La Habana con las antiguas Farc.
Desde un principio se destacó por su capacidad para elaborar bombas y activarlas contra blancos estratégicos, lo que le produjo la fama dentro del frente Jaime Martínez y su ascenso posterior a coordinador de explosivistas del bloque Occidental.
“Marlon” le ha encomendado a él y a sus alumnos varios de los atentados más graves de los últimos años: la destrucción de la subestación de Policía del corregimiento Robles, en Jamundí (Valle), en octubre de 2025; la volqueta-bomba que arrasó la estación de Buenos Aires (Cauca), el pasado diciembre; y los dos ataques con cilindros-bomba contra el batallón Pichincha del Ejército en Cali, el 4 de abril de 2024 y el 24 de abril de 2026, con un camión y un bus acondicionados para lanzar “tatucos” por rampas, respectivamente.
A raíz de este último hecho, el Ministerio de Defensa ofreció esta semana una recompensa de $500 millones por la captura de “Max Max”.
Las tres tareas de “Marlon”
Según una de las fuentes de Inteligencia consultadas, “Marlon” les dio tres directrices a los frentes del bloque a finales del año pasado.
“Les ordenó atacar las bases militares y estaciones de Policía; tomarse poblaciones, así como en las tomas guerrilleras de los 90; y destruir los vehículos de transporte blindado que tiene el Ejército, que son los que permiten que incursionemos en las veredas que ellos controlan”, afirmó.
Para cumplir con esas tareas, “Max Max” y los demás instructores incrementaron los procesos de reclutamiento.
“El Naya es la zona en la que más reclutamiento de menores se está presentando. Allá llevan pelaos de Cali, Jamundí, Santander de Quilichao y otros pueblos vecinos. Les dan trabajo de raspachines para que ganen plata, les prometen motos y armas, y así los van insertando a la organización”, añadió el oficial.
Un error fatal
Los terroristas no suelen pedir perdón, pero el pasado 25 de abril sucedió un hecho tan terrible, que por primera vez las disidencias de “Iván Mordisco” ofrecieron disculpas.
Uno de los egresados detonó una bomba en la vía Panamericana, en inmediaciones del municipio caucano de Cajibío, matando a 21 civiles y dejando 38 heridos, que se movilizaban en vehículos.
El explosivo estaba en una alcantarilla y su blanco era un pelotón militar, pero el explosivista se precipitó y lo activó antes de tiempo. “Este hecho, derivado de errores en la maniobra militar en medio de los combates, es contrario a nuestra historia de lucha (…). Con profundo dolor debemos asumir la responsabilidad política por este error táctico”, comunicó el EMC en un panfleto.
La razón del arrepentimiento, según las fuentes de Inteligencia, es que dentro de los muertos hay familiares de los propios disidentes.
El explosivista, al servicio del frente Dagoberto Ramos, fue reprendido. El hecho provocó una rencilla entre “Marlon” y el cabecilla de dicho frente, Alex Vitonco Andela (“Mi Pez”).
La organización le quitó el respaldo y, por coincidencia, o tal vez no, fue capturado por la Policía tres días después en Palmira (Valle). Localizar la escuela de El Naya es imperativo para la Fuerza Pública, pues de allá están saliendo las desgracias que tienen sufriendo a Colombia.
Lea también: La historia detrás de la matanza entre disidentes de las Farc que deja nueve muertos en Buenaventura
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