Editorial: La oposición cubana asume el reto del cambio
- Cuba
- mayo 27, 2026
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Opinión
Las propuestas de cambio presentadas constituyen una primera respuesta de la comunidad transnacional.
Las propuestas de cambio presentadas por la oposición cubana en las últimas semanas constituyen una primera respuesta de la comunidad transnacional al punto de no retorno actual. Tanto el «Acuerdo de Liberación» —impulsado por Pasos de Cambio, la Asamblea de la Resistencia y otras organizaciones— como la «Hoja de ruta para una Cuba próspera, democrática y de mercado libre», de la Fundación Nacional Cubano Americana, muestran un camino para el restablecimiento de la democracia y el Estado de derecho en la Isla.
Ambos planes contienen ideas generadas durante años por el exilio y la oposición interna, adaptadas a la realidad concreta que vive Cuba hoy. En su elaboración pueden constatarse la experiencia, el pragmatismo y la voluntad de numerosos actores en el afán de rescatar el país del desastre.
La inmediata reacción resulta oportuna, dada la presión de EEUU contra el régimen de La Habana, en un escenario internacional más proclive. Si bien la sociedad cubana no ha sido capaz de articular el cambio por sí misma, debido a décadas de represión, cárcel y exilio, cualquier posible ayuda de un tercero exigirá un compromiso responsable.
Si se dan las circunstancias, los cubanos de dentro y fuera tendremos que liderar la reconstrucción, sobre todo aportando ideas, talento humano, know-how político, económico y democrático, y recursos financieros, entre otras iniciativas.
En Cuba está todo por hacer, desde una nueva Constitución hasta la última ley sobre el funcionamiento de los municipios. Levantar el país tras casi siete décadas demoledoras se presenta como un reto colosal, pero el principal desafío será reparar el daño antropológico ocasionado por el castrismo y fomentar una cultura democrática con instituciones sólidas.
Hay que sumar ahora a la mayor cantidad de profesionales, políticos y activistas a la mesa de propuestas. El diagnóstico ya está escrito y la mayoría de los actores comprende las acciones necesarias. Más que una coincidencia absoluta, se requiere un acuerdo sobre puntos mínimos.
Se trata de fomentar un enfoque institucional, de carácter político y técnico. Han pasado décadas y la dimensión del problema resulta mayúscula. De darse las condiciones, es imperativo aprovechar la coyuntura y avanzar hacia un marco programático que aglutine a las diferentes tendencias democráticas de la vida política nacional.
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