Directoras de medios nicaragüenses luchan por informar en el exilio
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- junio 4, 2026
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Las mujeres nicaragüenses a la cabeza de medios de comunicación independientes desde el exilio enfrentan una combinación de precariedad económica, sobrecarga laboral, violencia digital y responsabilidades de cuidado familiar mientras intentan mantener vivo el acceso a información independiente para la población nicaragüense.
Un diagnóstico presentado por la organización La Sala expone el estado actual y los desafíos que enfrentan, documentando la realidad de nueve medios fundados y dirigidos por mujeres periodistas tras la escalada represiva iniciada por el régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo en 2018.
De acuerdo con el estudio, la persecución contra la prensa independiente ha provocado el cierre de más de 56 medios de comunicación y el exilio de al menos 309 periodistas nicaragüenses. En ese contexto, un grupo de comunicadoras ha asumido la tarea de reconstruir redacciones fuera del país y continuar informando desde el destierro.
Entre los medios analizados figuran La Lupa, Cultura Libre, Galería News, Nicaragua Investiga, Radio Vos, Entrepatrias e Indómitos, entre otros. El diagnóstico fue realizado inicialmente en 2022 y actualizado en mayo de 2026 para medir la evolución de estos proyectos periodísticos.
Uno de los hallazgos más significativos es que todas y cada una de las directoras activas de estos medios se encuentran actualmente fuera de Nicaragua. “Las directoras cargan con la gestión del medio, la búsqueda de fondos y el rol estructural de cuidadoras domésticas en condiciones de desarraigo“, explicó Duyerling Ríos, investigadora de La Sala.
El estudio señala que las periodistas no solo asumen la dirección editorial y administrativa de sus medios, sino que además son responsables de garantizar su sostenibilidad económica en un contexto marcado por la reducción de fondos de cooperación internacional.
A ello se suma el trabajo doméstico y de cuidados, que en muchos casos recae exclusivamente sobre ellas. Una de las directoras entrevistadas relató que llegó a tener que vender su vehículo para poder cubrir los salarios de su equipo de trabajo durante varios meses.
Dificultades con la cooperación
El informe también identifica dificultades derivadas de los requisitos de formalización jurídica exigidos por diversos organismos donantes. Aunque estos mecanismos facilitan el acceso a financiamiento, también generan costos permanentes que deben asumirse incluso cuando no existen proyectos activos.
“Imagínate, ahorita nosotros no tenemos proyecto activo y yo tengo que seguir pagando a la contadora, tengo que seguir reportando los tributos”, explicó otra de las directoras consultadas.
El diagnóstico documenta además el fenómeno del “doxxing“, una práctica mediante la cual información personal es divulgada para intimidar o acosar a periodistas y activistas.
Según el estudio, para proteger a sus equipos —integrados en más de un 80 % por mujeres, muchas de ellas refugiadas o migrantes— las directoras suelen concentrar la exposición pública, convirtiéndose en blanco de campañas de hostigamiento digital.
“Yo soy la que doy la cara y la que recibe los mayores ataques, las campañas de odio, la desnacionalización, confiscación, lo que haya que recibir lo he recibido yo“, relató una de las entrevistadas. Estas agresiones no solo afectan a las periodistas, sino también a sus familias y entornos cercanos, según señala el informe.
Avances en la adversidad
Pero el estudio también identifica avances importantes en la consolidación de los medios liderados por mujeres. Cinco de las siete directoras entrevistadas durante la actualización de 2026 cuentan ahora con planes de negocio estructurados, una mejora significativa respecto a la primera medición realizada en 2022.
Asimismo, los medios han diversificado sus formatos y líneas editoriales mediante el desarrollo de periodismo feminista, producción de pódcast, fotoperiodismo cívico y narrativas multimedia dirigidas tanto a las audiencias dentro de Nicaragua como a la diáspora nicaragüense.
“Las mujeres periodistas no están pidiendo dádivas; están disputando el espacio político e informativo que la dictadura busca confiscar para controlar“, afirmó Ríos. Según la investigadora, el principal desafío continúa siendo garantizar la supervivencia de estos proyectos periodísticos frente al desgaste económico y humano que implica operar en el exilio.
El informe concluye con una petición dirigida a organismos de cooperación y donantes internacionales para que adopten mecanismos de financiamiento más flexibles y sensibles a las desigualdades de género que enfrentan las periodistas exiliadas.
“Ahorita no tenemos metas de crecimiento, la única meta es que el medio no cierre, intentar estar ahí y que la voz no se silencie del todo“, resumió una entrevistada.