Con Cuba colapsada, Díaz-Canel asegura que los adversarios de Fidel Castro ‘deben estar aterrados’
- Cuba
- agosto 14, 2026
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Miguel Díaz-Canel aseguró el jueves que el difunto dictador Fidel Castro «está de vuelta», por lo que sus adversarios estarían supuestamente aterrados, durante el discurso de clausura del I Coloquio Internacional Fidel: legado y futuro, que comenzó el lunes mientras los cubanos sufren apagones diarios de más de 20 horas y el sostenido deterioro de los servicios básicos.
El evento concebido para reforzar la propaganda castrista fue parte de las actividades organizadas por el centenario del fallecido tirano, que se cumplió el 13 de agosto.
En el discurso reproducido por el medio oficial Granma, el gobernante cubano aseguró que en el encuentro, realizado en el Palacio de las Convenciones, en La Habana, participaron «más de 1.500 participantes de 63 países, incluyendo 500 cubanos«.
El dato, exhibido como evidencia del supuesto interés que genera la figura de Fidel Castro, obliga a preguntarse de dónde salieron los recursos para alojar y alimentar a esas personas durante al menos cuatro jornadas, mientras el régimen achaca a las sanciones estadounidenses la falta de electricidad, agua y comida que enfrentan los cubanos.
De hecho, Díaz-Canel no dejó pasar la oportunidad de echar mano del embargo como pretexto de la crisis que atraviesa el país, pese a la contradicción entre sus palabras y la celebración del coloquio.
«En medio de la crudeza del brutal e inmoral cerco imperial que busca el exterminio de nuestro pueblo, esta celebración fidelista desde La Habana se recordará como otro desafío vencido a golpe de voluntad; un imposible convertido en hermosa y palpable realidad por el esfuerzo y la solidaridad de ustedes, hermanas y hermanos, que han llegado dispuestos a todo, costeando gastos desde países distantes, cargando maletas de donaciones y sin exigir condiciones materiales de ningún tipo. ¡Para ustedes toda nuestra gratitud!», afirmó.
Sobre el difunto dictador cubano, sostuvo que es «de todos los revolucionarios del mundo que admiran su obra y comparten sus ideas» y «de toda la humanidad».
Llamándolo «Soldado de las Ideas», afirmó que Fidel Castro «está de vuelta de un modo que debe aterrar a sus adversarios».
El motivo por el que los «adversarios» del dictador deben sentir pánico, según Díaz-Canel, es que «cientos, miles, millones de personas de las más diversas edades y credos, en casi todo el mundo, están ensanchando su legado, no solo para aliviar la natural nostalgia por su ausencia —que también sentimos y forma parte de las fuertes emociones compartidas—, sino y sobre todo, para emprender nuevas rutas en la batalla por el futuro, sin rendirse, sin venderse, sin traicionar, sin someterse a la voracidad del imperio decadente que actúa sin apego a más ley que a la ley del despojo y la codicia».
El gobernante obvió los cacerolazos, quemas de basura, pintadas y protestas que los cubanos realizan con cada vez mayor frecuencia para manifestar su descontento con el régimen y el modelo impuesto por Fidel Castro.
Cacerolazo y represión en vísperas del centenario del dictador cubano
En la víspera del centenario del dictador, se escuchó un fuerte cacerolazo durante un apagón en el Vedado, mientras La Piragua, en la misma zona de La Habana, era escenario de un concierto en homenaje a la fecha.
«La Piragua, usted sabe, se encuentra en el Malecón. El cacerolazo fue en zonas aledañas, un tanto cerca de La Piragua y un tanto más lejos. Sí, llegaron a sonar fuerte durante un momento», contó al medio estadounidense Martí Noticias un vecino de la zona.
La misma fuente indicó que el apagón se prolongaba desde la tarde del día anterior.
El servicio eléctrico fue restablecido repentinamente tras la protesta, pero solo duró poco más de tres horas, según el residente en el Vedado.
«Treinta horas, desde las cuatro de la tarde del día anterior y después del cacerolazo vino la luz a las diez y media de la noche. La quitaron a las 2:00 de la madrugada, ahora no tenemos», explicó.
Otro vecino dijo que el concierto comenzó a las 8:00 de la noche y que, de manera paralela, empezaron a sonar las cazuelas en los alrededores, como muestra de rechazo a los prolongados apagones, generando lo que describió como un «tenso fondo musical».
Según otra residente en la zona, al poco rato de comenzar la protesta en el lugar se presentaron agentes vestidos de civil y repartieron golpes.
«Vestidos de civil, ninguno vestido de policía, y yo sí los vi pasar con la tonfa. Hasta palos dieron los policías, tonfazos y todo dieron», denunció la entrevistada.
«A los 15 minutos, pusieron la luz y a las dos horas y media nos la volvieron a quitar», afirmó.