Bruno Rodríguez se aferra a Fidel Castro frente a Marco Rubio: ‘Su huella no será superada por el tiempo’
- Cuba
- agosto 15, 2026
- No Comment
- 14
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, salió este viernes en defensa de Fidel Castro y respondió a las críticas del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien en el centenario del nacimiento del dictador lo calificó de «completo fracaso» salvo por «destruir Cuba».
En una publicación en X, Rodríguez aseguró que la «grandeza y la huella» de Castro no podrán ser borradas por «el odio de un puñado de revanchistas y oportunistas» del Gobierno de Estados Unidos ni por sus detractores en el sur de la Florida.
El canciller del régimen cubano sostuvo además que el legado de Castro permanece vigente a través de quienes estudian sus ideas y de los millones de personas leales al castrismo que, según afirmó, expresan «amor y solidaridad» hacia Cuba.
«Fidel (Castro) será siempre un paradigma para quienes defienden la paz, la independencia, el humanismo, la justicia social, la solidaridad y el antiimperialismo», escribió.
La declaración de Rodríguez llegó un día después de que Rubio utilizara también X para referirse al centenario del nacimiento de Castro. El jefe de la diplomacia estadounidense afirmó que el fallecido gobernante «fue un completo fracaso en todo, excepto en destruir Cuba y empobrecer, encarcelar y asesinar a su propia gente».
Rubio añadió una advertencia para quienes pretendan seguir el modelo político de Castro: «si lo hacen también se estarían condenando al fracaso».
La Habana atribuye la crisis a Washington
En otra publicación previa, Rodríguez calificó la política de máxima presión de la Administración de Donald Trump como una estrategia deliberada para deteriorar las condiciones de vida de los cubanos y generar un cambio político en la Isla.
Según el ministro, Washington identifica y ataca las principales fuentes de ingresos externos de la economía cubana con el objetivo de reducir la capacidad del Gobierno para garantizar bienes y servicios básicos y provocar «irritación en la población, un estallido social y un cambio del orden constitucional».
Como parte de su argumentación, enumeró 24 multas impuestas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y otras agencias estadounidenses a entidades financieras, aseguradoras, compañías de viajes, tecnológicas y de logística de terceros países, por un monto superior a 4.014 millones de dólares.
También mencionó la reincorporación del régimen de La Habana a la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo en 2021 y 2025, las restricciones sobre el procesamiento de remesas a través de FINCIMEX y AIS y la inclusión del Banco Financiero Internacional en la Lista de Entidades Cubanas Restringidas.
Rodríguez incluyó entre las medidas las sanciones adoptadas en junio de 2026 contra instituciones financieras vinculadas al conglomerado militar GAESA.
Sin embargo, su argumentación no hace referencia a la responsabilidad de las autoridades cubanas en la administración de la economía, ni al control estatal y militar sobre buena parte de las actividades productivas y de servicios, factores que también han sido señalados como elementos centrales de la crisis estructural que atraviesa el país.
Un centenario marcado por la crisis
La defensa pública de Castro ocurre mientras Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas y sociales de las últimas décadas, marcada por apagones que en numerosas zonas superan las 20 horas diarias, escasez de alimentos, deterioro de los servicios públicos, inflación y una acelerada emigración.
El régimen conmemoró el centenario del nacimiento de Fidel Castro, ocurrido el 13 de agosto de 1926, con un acto celebrado a puertas cerradas en un teatro de La Habana. La actividad puso fin al Coloquio Internacional Fidel: legado y futuro, iniciado el lunes.
Raúl Castro reapareció durante la ceremonia después de varias semanas sin apariciones públicas, mientras Miguel Díaz-Canel afirmó que Fidel Castro «está de vuelta», en una alusión a la vigencia política de sus ideas.
La exaltación del legado del fundador del régimen contrasta con la realidad cotidiana de millones de cubanos, sometidos a prolongados apagones y al deterioro de servicios esenciales.
En un análisis publicado por DIARIO DE CUBA con motivo del centenario, el historiador Dimas Castellanos señaló que Castro convirtió al ciudadano en «masa», concentró las decisiones económicas y sociales en el Estado y condujo al país hacia una profunda crisis estructural.
Rubio endurece su mensaje sobre Cuba
Las declaraciones del secretario de Estado forman parte de una ofensiva discursiva de la Administración Trump contra La Habana. Rubio ha insistido en las últimas semanas en que Washington no tiene intención de abandonar su política de presión mientras el Gobierno cubano mantenga su actual estructura de poder.
El funcionario ha acusado al régimen de simular reformas para ganar tiempo y encontrar mecanismos para evadir las sanciones estadounidenses. También ha advertido que cada nuevo mecanismo utilizado por La Habana para eludir las restricciones será objeto de nuevas medidas.
Rubio ha dicho además que considera de interés nacional para Estados Unidos que Cuba sea un país «seguro, estable y alineado» con Washington y ha expresado su expectativa de que, antes de terminar el actual mandato presidencial estadounidense, la Isla se encuentre en una «senda irreversible» hacia un futuro diferente.
Este viernes, la agencia de noticias Bloomberg, citando a fuentes que hablaron bajo condición de anonimato, reportó que una intervención militar en Cuba no es ahora la prioridad para Donald Trump, quien prefiere profundizar la presión económica sobre el régimen de la Isla.
Según el reporte, el objetivo de la Administración sería reducir al máximo los ingresos del aparato estatal y militar para provocar cambios internos y empujar a las autoridades cubanas hacia una negociación.
Washington considera que es más efectiva en este momento la presión financiera que una operación militar similar a la ejecutada en Venezuela en enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.