Báez en el aniversario de abril: «el pueblo está resucitado»
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- abril 20, 2026
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El obispo auxiliar de Managua en el exilio, Silvio José Báez, centró su homilía del III domingo de Pascua el 19 de abril en una lectura espiritual y profundamente política del pasaje de los discípulos de Emaús, estableciendo un paralelismo directo entre la desilusión de los seguidores de Jesús tras la crucifixión y el dolor que atraviesa Nicaragua tras la represión de abril de 2018.
“Como los dos discípulos de Emaús, Nicaragua camina herida, muchas veces con incertidumbre, pero siempre hambrienta de libertad, paz y justicia”, expresó Báez, al evocar el impacto de la violencia estatal contra las protestas cívicas de hace ocho años.
En ese contexto, denunció que el país vive bajo “un estado policial represivo que ha eliminado todas las libertades y ha dejado una dolorosa secuela de cárcel, exilio y muerte”.
El religioso advirtió sobre el riesgo del desaliento colectivo ante una historia marcada por el sufrimiento. “Cuando cargamos a las espaldas una historia tan dolorosa, corremos el riesgo de desanimarnos y perder la esperanza”, señaló, retomando la experiencia de los discípulos que, pese a caminar, permanecían atrapados en el pasado y sin horizonte.
Sin embargo, presentó el mensaje pascual como una clave de esperanza para los nicaragüenses. “El evangelio de hoy es un anuncio gozoso… nos recuerda que no estamos solos. El Señor Resucitado está vivo y camina con nosotros”, afirmó, subrayando que la fe permite reinterpretar el dolor y encontrar fuerzas para reconstruir el país “y crear un futuro de justicia y libertad para todos”.
Báez también cuestionó la narrativa del poder sobre los hechos de 2018, insistiendo en que la historia no puede ser manipulada por quienes ejercen la represión. “No hay que dejarse engañar por la lectura deformada de la historia que hacen los criminales en el poder, quienes se presentan como víctimas y llaman culpables a las víctimas”, denunció.
La dictadura ha retratado el estallido social que cuestionó primero sus políticas ambientales y su gestión de la Seguridad Social, y luego toda la base del régimen sandinista y la violencia con que se perpetuó, como un “intento de golpe de Estado” financiado por poderes extranjeros. Esto sin ninguna clase de evidencia.
En una de las reflexiones más contundentes, el obispo reinterpretó el sentido de lo ocurrido en abril de 2018 a la luz de la resurrección cristiana. “Lo que pudo haber parecido una derrota hace ocho años… ha sido la gran victoria de un pueblo que ya está resucitando, al no resignarse al sometimiento injusto ni al secuestro de su propia historia”, afirmó.
Finalmente, llamó a los nicaragüenses a construir el futuro desde la entrega y la solidaridad, inspirados en el símbolo eucarístico. “La eucaristía nos enseña cómo se construye el futuro: volviéndonos pan partido para la vida del mundo… no se trata de ir por más victorias, sino de atrevernos a perder por amor”, reflexionó.