Abelardo de la Espriella triunfa sobre la izquierda en Colombia
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- junio 22, 2026
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El candidato derechista en los comicios presidenciales de Colombia, Abelardo de la Espriella, conquistó la presidencia con 49.6% del voto contra los 48.7% del izquierdista Iván Cepeda, perfilado como sucesor del presidente Gustavo Petro. Los resultados fueron anunciados la noche del domingo, 21 de junio, la segunda vuelta del proceso iniciado el 31 de mayo.
Estas fueron las más reñidas elecciones en la historia de la democracia colombiana, con apenas unos 250 mil votos decidiendo la contienda. La campaña ese vio marcada por la participación del presidente saliente en favor de Cepeda, un movimiento controvertido y de legalidad cuestionable que no bastó para evitar el ascenso de “el Tigre”, como llaman a de la Espriella.
El ahora presidente electo, que habrá de asumir el cargo el 7 de agosto, hizo campaña prometiendo mano dura contra los grupos paramilitares-narcotraficantes que todavía operan en extensiones considerables de territorio colombiano, contrario a la estrategia de “paz total” implementada por Petro, considerada ampliamente un fracaso.
La misma campaña se vio sacudida por esta violencia con el asesinato del precandidato conservador Miguel Uribe por un sicario menor de edad el 11 de agosto de 2025. Para combatir al narcoterrorismo, de la Espriella se plantea adaptar el enfoque de recuperación de control territorial del presidente salvadoreño Nayib Bukele, a quien toma de referente.
En esa línea, de la Espriella busca retomar medidas de anteriores combates frontales contra estos grupos, como los bombardeos a los campos de cultivo de droga de los cuales se sustentan las guerrillas de ultra-izquierda, como las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y Ejército de Liberación Nacional (ELN).
El Tigre propuso la construcción de cárceles de máxima seguridad en zonas remotas de Colombia, las cuales estarían bajo administración de entidades privadas. Bajo este modelo de la Espriella busca lograr cambios significativos en un plazo de unos 100 días, en los cuales planea proclamar más de 90 decretos presidenciales.
En sus propias palabras, el presidente electo busca “reconstruir la patria desde sus cimientos, para que Colombia vuelva a rugir“.
Disputan los resultados
Cepeda, por su parte, dijo ante una multitud de seguidores en el centro operativo de su campaña en Bogotá que su equipo estaría impugnando unas 33 mil mesas de voto ante supuestas irregularidades. El resultado todavía debe ser validado por el Poder Judicial en Colombia y la cantidad de votos que Cepeda busca fiscalizar asciende hasta aproximadamente un 27% del total.
Ya desde la primera vuelta el 31 de mayo, el presidente Gustavo Petro había denunciado supuestas irregularidades, lo que fue prontamente desmentido por diversas instancias. En la segunda vuelta, Petro volvió a negarse a reconocer los resultados y aseguró tener evidencias de fraude digital, solicitando un recuento de los votos.
Pero la victoria de Abelardo de la Espriella ya ha sido reconocida internacionalmente, incluyendo a Estados Unidos, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá, entre otros.
La derecha avanza
La victoria de El Tigre, quien se presentó como sucesor espiritual del controvertido expresidente derechista Álvaro Uribe (2002-2010), encaja en la realidad regional de una derecha ascendente, con recientes victorias para facciones de esa tendencia en Perú (Keiko Fujimori), Costa Rica (Laura Fernández), Honduras (Nasry Asfura) y Chile (José Antonio Kast).
Con esta victoria, en la región solamente sobreviven gobiernos democráticos de tendencia izquierdista en México, Uruguay, Brasil y Guatemala —los últimos dos con elecciones próximas este año en octubre y en 2027, respectivamente— más las dictaduras de ultra-izquierda en Venezuela (sometida a los intereses de Estados Unidos tras el derrocamiento de Nicolás Maduro), Cuba y Nicaragua.
En todos estos casos, el apoyo tácito o explícito de la magnética personalidad de Donald Trump en Estados Unidos parece haber influido en gran medida. A su vez, el fracaso de Cepeda, candidato del petrismo, supone un rechazo claro al modelo propuesto desde la izquierda y deja ver la demanda popular de una alternativa “dura” al problema de la inseguridad.
Por otro lado, otro gobierno tan marcadamente derechista en la región podría suponer un aliado más para Estados Unidos en su lucha contra las dictaduras de ultra-izquierda todavía renegadas en Cuba y Nicaragua, una campaña para la cual estableció el marco de cooperación del “Escudo de las Américas“, del cual Colombia fue excluida por estar bajo el gobierno de Petro.