Brasil, el nuevo sueño migratorio de los cubanos: entre el refugio y las rutas clandestinas
- Cuba
- agosto 14, 2026
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Tras el cierre de la frontera sur de Estados Unidos, en 2025, Brasil ha ganado protagonismo entre los destinos migratorios de los cubanos y los datos publicados a finales de julio por el Observatorio de las Migraciones Internacionales (OBMIGRA) lo confirman: entre enero y junio de 2026, 20.372 cubanos solicitaron refugio en ese país.
Con esas cifras, los de la Isla conservan el liderazgo entre los grupos nacionales solicitantes del amparo internacional en Brasil.
Pero la respuesta puede tardar años en llegar y los cubanos no son los que más se benefician de los otorgamientos. Mientras esperan, quedan bajo un estatus migratorio legal provisional, que tiene ventajas y limitaciones.
«Una vida prácticamente normal»
«Cuando tú llegas huyendo de un país, ellos te dan el protocolo de refugio político, con el que puedes tener una vida prácticamente normal», explica a DIARIO DE CUBA desde Curitiba Osmel Almaguer, antiguo miembro del equipo de periodistas de este medio en la Isla.
«Puedes trabajar como si fueras un brasileño, alquilarte, hacer lo básico que necesitas para sobrevivir y organizar tu vida. Comparado con otros países es súper bueno», reconoce. Añade que tiene un documento llamado CPF (Control de Persona Física), que es «como tu avatar virtual desde el punto de vista financiero y económico, que te lo piden para cualquier cosa».
Sus beneficios en Brasil incluyen la gratuidad de la atención médica y la escolarización, esta última para su hija de cinco años. Pero hay aspiraciones que no puede materializar mientras espera la resolución de su caso.
Limitaciones y un «limbo eterno»
«No puedes financiar una casa, ni tener un pasaporte para viajar fuera de Brasil, aunque sea a un país cercano como Uruguay, Paraguay o Chile. Yo quería ir y no pude. También queríamos traer a nuestra suegra a vivir con nosotros y no pudimos».
Almaguer detalló las condiciones del protocolo de refugiado a inicios de junio, cuando llevaba casi tres años y medio en Brasil. Aún no había recibido respuesta a su solicitud y se sentía «como un limbo eterno». Dos meses después, está en la misma situación.
«Cuando llegamos aquí, nos dijeron que, normalmente, es a partir del cuarto año que los cubanos teníamos la esperanza de que nos dieran la residencia. Cuando te declaran refugiado, obtienes una primera residencia por concepto de refugio político», recalca.
Está consciente de que a muy pocos cubanos les otorgan la condición de refugiado en Brasil. Sabe que existen empresas que cobran por agilizar los procesos, pero ignora cuánto cobran y si ofrecen garantías.
Datos oficiales demuestran que los otorgamientos a solicitantes cubanos han ido descendiendo. Si en 2021 obtuvieron refugio 332 migrantes de Cuba y al año siguiente, 406, entre 2023 y junio de 2026, solo ocho lo recibieron.
¿De qué huyen los cubanos?
En enero, Alexei Padilla Herrera, comunicador social, investigador y profesor que trabaja como consultor migratorio en Diáspora Consultoría, dijo a DIARIO DE CUBA que no consideraba que hubiera un solo factor incidiendo en las negativas del estatus de refugiado a los cubanos.
«No debemos olvidar que el refugio es en definitiva una protección internacional que un Estado le da a una persona que logra demostrar que sufre, ha sufrido o puede sufrir persecución por motivos políticos, religiosos, étnicos, etc. en su país de origen o en su país de residencia habitual», recordó.
Padilla Herrera señaló que la inmensa mayoría de las personas que llegan de Cuba «declaran abiertamente que ellos no están aquí en razón de la persecución política de las autoridades cubanas».
De hecho, una compatriota que pide que proteja su identidad, confiesa a DIARIO DE CUBA que ella y su esposo no huyeron de la persecución, sino de la miseria, que no querían para ellos y mucho menos para sus hijos.
No es el caso de Osmel Almaguer, quien en Cuba fue sitiado por la Policía en más de una ocasión. Fue detenido e interrogado por la Seguridad del Estado, que también amenazó con despojarlo de los equipos con los que grababa entrevistas para DIARIO DE CUBA.
Pero reconoce que en su decisión de emigrar pesaron tanto el acoso de la policía política y el temor a ser encarcelado como la situación de Cuba, donde no había futuro para su hija y las condiciones de vida se deterioraban de manera progresiva.
Brasil no estuvo inicialmente entre sus opciones para escapar de Cuba, debido al desconocimiento del idioma. Valoró otras posibilidades como Panamá y España, países en los que había estado. Cuenta que llegó a valorar la posibilidad de quedarse en algún país al que lo invitaran por su trabajo como periodista, pero eso le planteaba un conflicto ético. Además, implicaba emigrar solo, sin saber cuándo volvería a reunirse con su mujer y su hija.
A través de un amigo, se informó sobre la ruta y el precio para emigrar a Brasil. Se ajustaba bastante al presupuesto que podía reunir.
Una travesía irregular, el precio de la falta de información
Para los cubanos, el sueño brasileño suele comenzar con una travesía irregular que puede ponerlos en manos de traficantes de personas. A mediados de junio, trascendió que la Policía Federal de Brasil había rescatado en una semana a 189 migrantes de Cuba, que eran trasladados por los llamados coyotes, en condiciones que ponían sus vidas en peligro.
Tanto Almaguer y su familia como la cubana que decidió hablar bajo condición de anonimato volaron a Guyana (la antigua colonia británica), que no exigía visado a los cubanos. Desde allí, atravesaron la selva y después un río para llegar a Brasil.
Ambos cuentan que los viajes son organizados por personas a las que se contacta mediante grupos de WhatsApp y que se identifican con nombres presuntamente falsos. En el caso de él, la persona se llamaba María.
«Ella nos envió la foto del taxista que nos recogería en el aeropuerto en Guyana. Después él nos entregó a otras personas y esas personas, a otras. Estando en Brasil nos recogió alguien que nos transportó en un camión. Sé que es como un negocio familiar y ella es la que da la cara, entre comillas», dice.
En medio del trayecto, Almaguer se vio en una de las situaciones que pueden darse en estas rutas irregulares: «Nos pidieron más dinero de lo conveniado. Eran 700 dólares y pidieron 900. Gracias a Dios que los teníamos», celebra el antiguo reportero, que el año pasado pudo terminar de pagar la deuda que contrajo para llegar a Brasil.
Es posible ingresar a Brasil legalmente
Padilla Herrera considera que personas como Osmel Almaguer caen en manos de coyotes y pagan altas sumas para ingresar a Brasil, porque desconocen las vías legales para hacerlo. Hay varios tipos de visados que podrían solicitar.
«Desde que saben que no pueden viajar a Brasil directamente, sin visa, las personas entienden que es imposible o muy difícil obtenerla y que lo que cabe es intentar llegar de manera irregular», dice.
La realidad parece demostrar lo contrario: Entre enero y abril de 2026, Brasil otorgó a solicitantes de Cuba 392 visas de reunificación familiar, 735 de turismo, 118 de estudio y 123 de trabajo, según datos oficiales citados por Padilla Herrera en su página de Facebook.
En declaraciones a DIARIO DE CUBA señala que el análisis que hace el Consulado de Brasil sobre las solicitudes de visados de turismo es «estrictamente documental».
«Allí no se acostumbra a hacer entrevistas, ni a pedirle a la persona documentación que demuestre que tiene arraigo en Cuba. Hay gente que la lleva para prevenirse, pero en términos de rigor es un proceso muy diferente al que tienen que enfrentar los cubanos en otros consulados, como los europeos», dice.
No obstante, aclara que el solicitante debe mostrar «una reserva o una prerreserva aérea de ida y vuelta».
«Cuando es una solicitud bien preparada, en la que se le da al consulado todo lo que pide y que cumple con todos los requisitos previstos en ley, hay una alta probabilidad de que la persona que pide visa de turismo pueda viajar a Brasil», asegura.
Otra ruta, el mismo destino
Muchos cubanos que han emigrado a Surinam deciden luego probar suerte en Brasil. Es el caso de una joven de 27 años que habla bajo condición de anonimato. Llegó a la antigua colonia holandesa en 2024, buscando la mejora económica a la que no podía aspirar en Cuba. En mayo de este año partió al Gigante del Sur.
La frontera entre Surinam y Brasil atraviesa una selva, por lo que esta compatriota tuvo que viajar a Guyana Francesa y desde allí a su destino final. La travesía le costó 560 dólares.
«El dinero lo pagas entre uno y tres días antes del viaje. Hasta la frontera con Guyana fuimos en carro. Allí entregamos el pasaporte y nos pusieron un cuño. En Guyana Francesa nos recogieron en otro carro y cogimos una canoa, y después otro carro que nos lleva directo a un punto que ya es en Brasil», cuenta a DIARIO DE CUBA.
Allí, nuestra compatriota pernoctó en un pequeño hotel, cuyo precio estaba incluido en el viaje, y donde le dieron comida y merienda. Al día siguiente, la Policía Federal de Brasil le entregó un permiso, que ya había sido acordado por el coyote y ya estaba incluido en los 560 dólares.
Después hizo un largo trayecto en varios carros hasta un lugar donde cogió un ferry, en el que hizo una travesía de dos días por el río Amazonas.
La demora de las autoridades en responder las solicitudes de refugio ¿una desventaja?
Al igual que los compatriotas que llegaron a través de Guyana Inglesa, la joven que viajó desde Surinam recibió el protocolo de refugio político y está trabajando. En su caso, la demora de las autoridades brasileñas en responder las solicitudes podría ser un factor positivo. Es joven y soltera; podría conocer a alguien y casarse, lo que le daría acceso a la residencia.
De hecho, para Padilla Herrera, esa demora no es una desventaja. «Si CONARE (Comité Nacional para los Refugiados) diera respuesta en un plazo de seis meses, un año o dos, como sucede en otros países, muchísimos cubanos que hoy son solicitantes de refugio estarían en situación irregular», señala.
¿Y si la solicitud de refugio es denegada?
«En caso de que CONARE deniegue la solicitud de refugio, la persona queda en situación de inmigrante irregular y a merced de la Ley de Migración, que, a grandes rasgos, establece que tendría hasta 60 días para regularizar su situación migratoria«, explica el experto.
«Eso podría hacerlo mediante un pedido de autorización de residencia por trabajo, un pedido de autorización de residencia por estudio o, si está casada con un nacional o con un inmigrante con residencia temporal o permanente en Brasil, o tiene un niño nacido en Brasil, podría aplicar a la autorización de residencia por reunificación familiar», añade.
«Si después de esos 60 días la persona no regulariza su situación migratoria, corre el riesgo de recibir una notificación de deportación, que exhorta a salir del país por estar en condición migratoria irregular. Por cada día que la persona permanezca dentro del territorio brasileño de manera irregular, tiene que pagar una multa», advierte Padilla Herrera.