Destino Cuba: el rastro perdido del petróleo venezolano
- Cuba
- julio 28, 2026
- No Comment
- 6
Autores: José Luis Reyes (DDC), Pablo Díaz Espí (DDC), Annarella Grimal (DDC), Mirta Fernández Laffitte (DDC), Iván Ruiz (CLIP), Roberto Deniz (Armando.info), Rolando Rodríguez (La Prensa) y Transparencia Venezuela.
El año 2025 fue particularmente duro para los cubanos. Dos colapsos del Sistema Eléctrico Nacional y la prolongación de los apagones agravaron la crisis energética. «No hay combustible», repetían las autoridades. Sin embargo, a unas 1.000 millas al sur y según registros oficiales, Petróleos de Venezuela (PDVSA) despachaba hidrocarburos a Cuba. Solo entre mayo y septiembre, los envíos superaron los siete millones de barriles, un volumen con potencial energético para cubrir casi tres meses del consumo nacional. Pero la llegada de esos cargamentos a la Isla no aparece en los registros consultados por esta investigación.
Un esfuerzo conjunto de DIARIO DE CUBA, el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), Armando.info, Transparencia Venezuela y La Prensa, permitió seguir el rastro de estos envíos, valorados en cientos de millones de dólares, hasta la red empresarial del panameño Ramón Carretero Napolitano, sancionado por Estados Unidos, y con extensos vínculos con Nicolás Maduro y la familia Castro.
A partir de registros filtrados de la petrolera venezolana, de la base de datos del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, de plataformas de rastreo de embarcaciones y de criterios de expertos, esta alianza documentó, por primera vez, las redes de poder detrás del petróleo «cubano» de PDVSA.
Los registros de PDVSA
Mientras el petróleo tomaba otros rumbos, el 21 de julio, con temperaturas superiores a los 32°C, la empresa estatal cubana Unión Eléctrica (UNE) reportó un déficit de 2.054 MW, un récord histórico para esa fecha, superior incluso al de 2.020 MW registrado apenas seis días antes. Según cifras oficiales, la demanda máxima nacional rondaba entonces los 3.400 MW. Las autoridades habían prometido que los cortes no superarían las cuatro horas diarias, pero en muchos casos sobrepasaban las 12 horas.
En diciembre, en medio del colapso de los servicios básicos, el primer ministro, Manuel Marrero, atribuía en la Asamblea Nacional el agravamiento de la crisis eléctrica a «la inestabilidad de nuestras termoeléctricas y la falta de combustible«.
Sin embargo, los registros internos de PDVSA filtrados a esta alianza periodística identifican a Cuba como destino declarado de al menos nueve cargamentos de crudo y fuel oil despachados entre mayo y junio. De ellos, ocho están consignados a Cubametales, empresa estatal controlada por el conglomerado militar GAESA y sancionada por Estados Unidos. El noveno fue consignado a la empresa Shineful Energy Co. En conjunto, suman 7.570.000 barriles, con un valor estimado de 429 millones de dólares, según un cálculo basado en el precio promedio internacional del crudo.
Los días 1 y 3 de mayo, la embarcación Keta cargó crudo Merey por un valor aproximado de 93 millones de dólares en operaciones separadas en la Terminal Jose, en Venezuela. El destino registrado era el puerto de Matanzas. El 26 del propio mes, el mismo tanquero realizó otra carga, valorada en unos 63 millones de dólares, con idéntico punto de arribo.
En los meses siguientes aparecen nuevos cargamentos de crudo Merey —principal petróleo de referencia y exportación de Venezuela— despachados hacia la costa norte cubana, de acuerdo con los documentos internos de PDVSA. Uno de ellos salió el 24 de septiembre a bordo del Songa (rebautizado después como Neptune 6), que ya figuraba en los registros de las terminales petroleras venezolanas el 30 de junio y el 28 de agosto, aunque entonces transportaba fuel oil.
La alternancia entre fuel oil, destinado fundamentalmente a la generación eléctrica, y crudo Merey, que debe ser refinado, convirtió al buque Songa/Neptune 6 en una pieza clave del suministro energético a Cuba. Sin embargo, pese a que los documentos de PDVSA declaraban Matanzas como destino, los registros de tráfico marítimo consultados no muestran que el buque haya atracado en la Isla alrededor de esas fechas. La discrepancia cobraría otra dimensión en diciembre de 2025, tras conocerse que otro tanquero, el Skipper, había transferido parte de su carga al Neptune 6 en alta mar. El rastro documental deja tres cargamentos oficialmente dirigidos a Cuba, pero sin un arribo que permita confirmar dónde fueron descargados. No son los únicos.
El tanquero Halima fue despachado el 2 de agosto y el Penny, el 4 de septiembre. A ellos se sumó el Malak, también con Matanzas como destino, aunque los registros consultados no indican la fecha de la carga.
Sobre los papeles, aquel combustible iba a Cuba. Pero ninguno de esos buques aparece llegando a la Isla en las numerosas bases de datos consultadas para esta investigación.
El destino desconocido de los cargamentos
Las plataformas de rastreo marítimo Marine Traffic y Vesselfinder muestran que el puerto de Matanzas —donde se encuentra la base de supertanqueros y principal destino de los cargamentos de hidrocarburos de Cuba— recibió 96 visitas de barcos entre enero y octubre de 2025. Ninguna es de los buques antes mencionados.
[CLIC PARA VER LA IMAGEN: Visitas de barcos al puerto de Matanzas entre el 1 de enero y el 1 de octubre de 2025. Fuente: Global Fishing Watch/Captura de pantalla.]
Tampoco aparecen en La Habana, donde atracan buques petroquímicos con cargas destinadas a la refinería Ñico López. Cienfuegos, sede de otra refinería cubana, recibió 111 buques durante el periodo, pero los tanqueros no dejaron registros de llegada allí.
La base de datos de arribos de barcos con combustible a Cuba en 2025 que posee el Instituto de Energía de la Universidad de Texas, consultada para esta investigación, tampoco incluye esos buques procedentes de Venezuela. Los investigadores registraron seis cargamentos de PDVSA llegados a Cuba entre junio y septiembre de 2025. Ninguno corresponde a los nueve reportados por la petrolera venezolana con Matanzas como destino durante ese periodo.
En abril de 2026, Miguel Díaz-Canel admitió en una entrevista con el medio brasileño Opera Mundi que, tras la captura de Nicolás Maduro en una operación estadounidense, la economía cubana había sufrido la pérdida del apoyo venezolano, especialmente del crudo que llegaba desde Caracas. Según el gobernante, la reducción de ese suministro agravó la crisis económica de la Isla.
Díaz-Canel evitó precisar cuánto petróleo recibía Cuba de PDVSA.
«No te voy a dar cifras porque son cosas que se persiguen mucho por parte de los servicios de inteligencia norteamericanos para ver en qué manera pueden afectarnos y, además, nosotros no hemos renunciado al derecho que tenemos como cualquier otro país en el mundo a importar combustible y a que otros países puedan exportarle [SIC] combustible a Cuba», dijo.
Los registros internos de PDVSA consultados por esta alianza periodística permiten ahora conocer parcialmente esas cifras. Lo que no permiten establecer es dónde terminó una parte del petróleo que figuraba con Cuba como destino.
La pista conduce a Carretero
Uno de los cargamentos fue embarcado en el tanquero Malak. Su consignatario fue Shineful Energy Co., una de las sociedades offshore vinculadas al empresario panameño Ramón Carretero Napolitano.
La plataforma de rastreo marítimo Global Fishing Watch muestra al Malak, con bandera de Islas Comoras, realizando 11 visitas a puertos venezolanos entre el 21 de abril y el 21 de diciembre de 2025. El buque hizo paradas en Jose, Cardón, Amuay, El Palito, Punta Guaranao y Puerto Miranda. En ninguno de los trayectos registrados se desplazó a Cuba. Su última señal corresponde a diciembre de 2025.
[CLIC PARA VER LA IMAGEN: Rastreo satelital del tanquero Malak entre el 21 de abril y el 21 de diciembre de 2025. Fuente: Global Fishing Watch/Captura de pantalla.]
Ese mismo mes, otra operación vinculada a Cubametales y Shineful Energy documentó el trasiego en alta mar de parte de una carga de petróleo que figuraba con Matanzas como destino final.
Entonces, fuerzas militares de EEUU abordaron e incautaron el tanquero Skipper frente a las costas de Venezuela. El buque, que transportaba crudo venezolano y falseaba su señal satelital para evitar ser detectado, cargaba petróleo contratado conjuntamente por Cubametales y Shineful Energy.
El Skipper había partido de Venezuela el 4 de diciembre con Matanzas como destino final. Pero, según una investigación de The New York Times basada en datos de la firma de inteligencia de mercado Kpler, transfirió parte de la carga en alta mar al Neptune 6, en una operación de barco a barco. El Neptune 6 es el mismo Songa que aparece en los registros de PDVSA con cargamentos destinados a Cuba. El Skipper continuó después rumbo a Asia.
Las autoridades cubanas denunciaron la confiscación del Skipper como un acto de «piratería y terrorismo marítimo» y aseguraron que agravaría la crisis energética y los apagones en la Isla.
El Skipper estaba sancionado por EEUU desde 2022, debido a sus vínculos previos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
Las operaciones de trasiego de combustible en alta mar son uno de los procedimientos documentados en las llamadas flotas fantasmas vinculadas a Rusia, Venezuela e Irán, y dificultan la trazabilidad del origen y el destino de los hidrocarburos. Este tipo de operaciones también han sido documentadas en cargamentos vinculados a Cuba.
[CLIC PARA VER LA IMAGEN: Tanqueros vinculados a Ramón Carretero Napolitano.]
Según The New York Times, Carretero desempeñó un papel clave en la reventa de crudo destinado a Cubametales. El diario reveló que, hasta diciembre de 2025, la empresa controlada por GAESA había obtenido contratos para adquirir cerca de 65.000 barriles diarios de petróleo venezolano. Una parte, con Shineful Energy como intermediaria, habría terminado vendida a otros clientes.
El intermediario entre Venezuela y Cuba
La captura del Skipper volvió a iluminar la figura de Ramón Carretero, un empresario panameño de 57 años con negocios millonarios en Venezuela y una larga trayectoria comercial vinculada a Cuba. Carretero ha aparecido durante años como intermediario en los negocios entre Caracas y La Habana. La relación del Grupo Carretero con el Gobierno cubano es estrecha.
El CLIP y sus aliados revelaron el año pasado los vínculos del panameño con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, «El Cangrejo». El nieto y jefe de la seguridad personal de Raúl Castro realizó múltiples viajes entre La Habana y Ciudad de Panamá en uno de los aviones utilizados habitualmente por Carretero, a quien acompañó.
El empresario panameño también construyó una relación con el círculo más íntimo de Nicolás Maduro.
Carretero y sus hermanos obtuvieron contratos estatales en Venezuela por al menos 769 millones de dólares. Construyeron gimnasios, un estadio de béisbol y un centro de convenciones, e importaron juguetes, neumáticos y electrodomésticos.
El dinero también circuló en sentido inverso.
Iriamni Malpica Flores, sobrina de la primera dama venezolana, Cilia Flores, y sobrina política de Nicolás Maduro, posteriormente sancionada por EEUU, aparece junto a Carretero en la trama de negocios con Caracas. Ella y su entonces pareja, Juan Carlos López Tovar, mantenían desde 2013 una relación con el empresario que resultó beneficiosa para ambas partes.
Iriamni Malpica Flores y López Tovar recibieron 5,8 millones de dólares procedentes de empresas de Carretero. Una investigación de CLIP y sus aliados estableció que López Tovar recibió esos pagos en 2014 y transfirió una parte de los fondos a cuentas de su pareja.
Pero los contratos de obra pública representaban apenas una fracción de los intereses de Carretero en Venezuela. Su participación en las exportaciones de PDVSA abrió un negocio mucho más rentable.
Los 47 millones de barriles enviados a Asia
Sociedades registradas en China, Singapur y Hong Kong vinculadas a Carretero aparecen entre los principales beneficiados por la comercialización del crudo estatal venezolano durante 2025. Esta investigación halló que las sociedades offshore Hangzhou Energy, Shineful Energy y Forever Energy Trading despacharon 47 millones de barriles de crudo desde puertos venezolanos entre mayo y septiembre de 2025, según datos internos de PDVSA.
Los cargamentos alcanzaron un valor aproximado de 2.600 millones de dólares, según una estimación basada en los precios internacionales del crudo.
Los nombres de Ramón Carretero y Carlos Malpica Flores, sobrino de Maduro y Cilia Flores, hermano de Iriamni Malpica Flores, ex tesorero de la República y ex administrador de las finanzas de PDVSA, no aparecen entre los documentos oficiales de Hangzhou Energy, Shineful Energy y Forever Energy Trading, ya que estas compañías de maletín eran manejadas por prestanombres, según indicaron a esta alianza tres fuentes dentro de la petrolera estatal venezolana. Asimismo, The New York Times había publicado en mayo pasado que, aunque los responsables de Hangzhou Energy se encontraban formalmente en China, Malpica Flores y Carretero la representaron en reuniones de PDVSA.
Desde la llegada de Maduro al poder, en 2013, Carretero se convirtió en un personaje clave en Caracas. El presidente venezolano le entregó decenas de contratos multimillonarios que incluyeron desde la referida construcción del estadio de béisbol Hugo Chávez hasta la implementación del Carnet de la Patria, una suerte de identificación alternativa a la cédula de identidad que ampliaba el control del régimen sobre la ciudadanía a cambio de subsidios. El negocio mayor llegó años después con la venta del petróleo de PDVSA, cuando las sociedades de Carretero se volvieron un actor imprescindible para eludir las sanciones aplicadas por Estados Unidos.
Los documentos internos indican, además, que todos los movimientos de petróleo realizados por estas tres sociedades asiáticas tuvieron el mismo destino: Malasia. Hasta allí llegaron los distintos tipos de crudo extraídos en territorio venezolano, como Merey 16, Boscán y Blend 17, tal como especifican los registros oficiales. Esta alianza calculó el valor de esos cargamentos sobre la base del valor promedio del Merey 16 durante 2025.
Los documentos revelan que Malasia fue el lugar principal de trasbordo desde que Estados Unidos sancionó a PDVSA en enero de 2019. Desde ese momento, China desplazó a Estados Unidos como principal destino del petróleo venezolano con un promedio de 283.000 barriles diarios. Como el crudo llegaba a través de Malasia, las exportaciones declaradas desde Malasia hacia China registraron un aumento ficticio del 400%, según datos de la aduana china publicados por Transparencia Venezuela.
La ruta de Malasia
¿Cómo funcionaba el mecanismo? Los buques fletados por empresas estatales chinas cargaban millones de barriles de crudo venezolano y ponían rumbo a aguas malayas, donde realizaban trasbordos para borrar el rastro de origen. Una vez completada esa escala, el petróleo venezolano era re-etiquetado como mezcla malasia antes de ingresar a puertos chinos sin activar alertas aduaneras. Singapur, que aparece como el único destino para las operaciones de fuel oil, también fue señalado por los especialistas como otro de los hubs asiáticos para re-etiquetar el combustible de PDVSA.
Esta alianza intentó contactar a Carretero, pero el empresario no respondió el correo electrónico con un cuestionario sobre su relación con los gobiernos de Cuba y Venezuela. Tampoco respondieron a preguntas de esta alianza el Ministerio de Energía y Minas de Cuba ni la empresa Cupet.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Carretero y a Malpica Flores el 11 de diciembre pasado. Malpica ya había sido incluido en la lista de la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros estadounidense) en 2022, aunque fue retirado transitoriamente durante la administración de Joe Biden, cuando ese gobierno buscaba negociar con el régimen de Maduro una salida democrática para Venezuela. El 19 de diciembre de 2026, las sanciones se extendieron a los hermanos de Carretero y a varios integrantes de la familia Malpica Flores, todos parientes de la ex primera dama, Cilia Flores.
Los documentos internos de la petrolera estatal venezolana analizados para esta investigación también revelan que para casi la mitad de estos envíos realizados durante 2025 por las sociedades offshore vinculadas a Carretero se utilizaron buques furtivos, es decir, aquellas embarcaciones que desactivan o manipulan sus sistemas de navegación para ocultar sus movimientos.
El buque Iria, con bandera de Islas Comoras y clasificado como furtivo, aparece como buque madre en al menos seis operaciones de Hangzhou Energy hacia Malasia, con un volumen que superó los 1,3 millones de barriles. Es decir, ese viaje se habría realizado fuera de los radares de las autoridades marítimas internacionales para dificultar cualquier seguimiento de la carga. En total fueron 70 operaciones con 23 de estos buques, que incluyen los envíos de crudo más numerosos.
El Malak aparece también en esos registros. Clasificado como buque sancionado, fue contratado por Shineful Energy Co. para trasladar crudo venezolano hacia Matanzas. Es el mismo tanquero que, según los registros internos de PDVSA, llevaba petróleo hacia Cuba en pleno verano de los apagones. Y es el mismo buque que, según las plataformas y bases de datos consultadas para esta investigación, no llegó a Matanzas, La Habana o Cienfuegos.
Queda por establecer dónde terminó el petróleo de esos cargamentos. Lo que sí dejan claro los documentos es que, mientras el Gobierno cubano atribuía la crisis energética a la falta de combustible, PDVSA seguía registrando envíos cuyo rastro se pierde antes de llegar a puertos cubanos.