Monseñor Báez: «Son ciegos quienes creen que la paz se construye con la violencia»
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- marzo 16, 2026
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El obispo auxiliar de Managua en el exilio, Silvio José Báez, reflexionó sobre el pasaje evangélico de la curación del ciego de nacimiento para advertir sobre las “cegueras” morales y sociales que, a su juicio, deshumanizan la vida y alimentan la injusticia en el mundo actual.
En su meditación dominical del 16 de marzo, el religioso explicó que el gesto de Jesús al curar al ciego —colocando barro en sus ojos— evoca la creación del ser humano narrada en el libro del Génesis. Según Báez, el milagro representa una “nueva creación” en la que el hombre que vivía en la oscuridad es llevado a la luz y recupera su dignidad.
“Jesús ‘dio a luz’ a ese hombre ciego. Lo hizo renacer; le devolvió su dignidad humana. Ahora podrá ver con claridad, no tropezará, sabrá distinguir y vivirá con libertad”, afirmó el obispo, al interpretar el relato del capítulo IX del Evangelio de Juan.
Báez señaló que el itinerario del ciego curado simboliza el camino de fe de los creyentes, que pasan de un conocimiento inicial y limitado de Jesús a una adhesión más profunda.
Además recordó que, al inicio, el hombre sanado lo describe simplemente como “ese hombre que se llama Jesús”; más adelante lo reconoce como profeta y finalmente se postra ante él proclamando: “Creo, Señor”.
Mientras el ciego avanza hacia la luz, explicó el obispo, otros personajes del relato permanecen atrapados en distintas formas de ceguera. Los vecinos representan la indiferencia ante los cambios, los padres del hombre curado simbolizan el miedo que lleva a callar la verdad y los fariseos encarnan la arrogancia de quienes creen poseer toda la verdad.
“Los fariseos viven obsesionados con el cumplimiento del reposo sabático, pero son incapaces de ver a un hombre curado”, dijo Báez, quien cuestionó las formas de religiosidad que se concentran en defender doctrinas o rituales sin atender al sufrimiento humano.
“Son ciegos quienes callan ante la injusticia”
En su reflexión, el obispo también enumeró diversas “cegueras” presentes en la sociedad contemporánea. Entre ellas mencionó a quienes justifican el mal, a quienes permanecen indiferentes ante el dolor ajeno o a quienes creen que el dinero garantiza la felicidad.
“Son ciegos quienes creen que la paz se construye con la violencia o que violentar los derechos de los otros los hace poderosos”, expresó.
Asimismo, criticó el silencio frente a las injusticias y la tendencia a rendir culto a sistemas políticos o liderazgos que se consideran permanentes. “Son ciegos quienes callan ante la injusticia creyendo que su silencio los protegerá de los tiranos”, afirmó.
Para Báez, el mensaje central del evangelio es una invitación a dejar que la luz de Cristo ilumine la vida personal y social. Según explicó, la fe no implica cerrar los ojos ante la realidad, sino aprender a mirar el mundo desde una perspectiva distinta.
“Creer no es cerrar los ojos ni renunciar a la razón. Creer es un modo particular de mirar la vida; es ver el mundo con los ojos de Jesús a través de la luz del Evangelio”, sostuvo.
El obispo también citó palabras recientes del papa León XIV, quien durante el rezo del Ángelus del 15 de marzo de 2026 afirmó que el mundo necesita “una fe despierta, atenta y profética”.
A juicio de Báez, esa mirada creyente permite reconocer las situaciones de injusticia y violencia que afectan a la humanidad y responder a ellas con solidaridad, compromiso por la paz y defensa de la dignidad humana. “La fe nos da ojos despiertos para no ignorar las situaciones dramáticas de injusticia y violencia que hacen sangrar a la humanidad”, afirmó.
El obispo concluyó su reflexión recordando las palabras de Jesús: “Yo soy la luz del mundo”, una imagen que, según explicó, expresa la esperanza cristiana de que ninguna persona ha sido creada para vivir en la oscuridad o caminar sola.