Monseñor Báez: «los regímenes opresores no pueden ser eliminados» sin fortaleza espiritual
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- marzo 9, 2026
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El obispo auxiliar de Managua en el exilio, Silvio José Báez, aseguró que la fe cristiana no puede reducirse a ritos o apariencias externas, sino que debe convertirse en una experiencia interior que transforme la vida y renueve el corazón. Durante su homilía del domingo, 8 de marzo, Báez tomó el pasaje en que Cristo se encontró con una mujer samaritana.
Según el obispo, el episodio de la samaritana revela el profundo deseo de Dios de acercarse a la humanidad. “En la frase de Jesús, ‘dame de beber’, se revela un Dios que tiene sed, no de agua, sino de ser acogido y amado, de atraernos a su corazón y de llenarnos de vida”, afirmó.
Báez señaló que el “agua viva” que Jesús ofrece no es comparable con el agua del pozo del que habla el Evangelio, ni con una religión basada únicamente en normas o prácticas externas. En la tradición judía —explicó— el pozo representaba la ley de Moisés, mientras que Jesús propone una experiencia espiritual distinta, un manantial interior que transforma la vida desde dentro.
“El agua que Jesús ofrece es el amor de Dios, como un manantial que brota incesante desde dentro, dando vida, madurándola, sanando sus heridas”, expresó el obispo, quien añadió que esa fuente interior puede convertir incluso a quienes se sienten frágiles o incompletos en instrumentos para aliviar la sed espiritual de otros.
El religioso también vinculó esta imagen espiritual con los desafíos sociales y políticos que viven los pueblos. Señaló que, en consecuencia, “los regímenes opresores, las estructuras sociales injustas y las formas corruptas de ejercer el poder no pueden ser eliminados sólo mediante el esfuerzo humano”.
Según Báez, la verdadera liberación comienza en el interior de las personas, cuando se dejan transformar por el amor de Dios y abandonan los ídolos que alimentan la injusticia.
La vida interior
En su reflexión, el obispo advirtió además sobre el riesgo de una vida espiritual vacía, aunque externamente parezca activa. Citando palabras recientes de León XIV, comparó esa situación con la imagen de árboles que “mueren de pie”: mantienen su apariencia de vida, pero están secos por dentro.
Báez explicó que algo similar puede ocurrir con los creyentes cuando descuidan la vida interior. “Hacemos muchas cosas: vamos y venimos, emprendemos proyectos e incluso frecuentamos la Iglesia, pero por dentro sentimos un profundo vacío”, señaló.
Finalmente, el obispo llamó a recuperar la interioridad a través de la oración, la escucha de la Palabra de Dios y la vida sacramental. Recordó que, según el mensaje del Evangelio, el verdadero lugar para adorar a Dios no es un templo o un lugar específico, sino el corazón humano.
“Eres tú el templo donde vive Dios. En tu corazón ha colocado una fuente de agua que brota incesantemente dándote vida”, afirmó y concluyó invitando a los fieles a no conformarse con una fe superficial o aparente, sino a dejar que el amor de Dios transforme profundamente la vida. “No nos conformemos con morir de pie, aparentemente vivos pero secos por dentro”, expresó.