40 días en huelga de hambre: el activista Guillermo del Sol y la inanición como ‘último recurso’
- Cuba
- julio 28, 2026
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Las huelgas de hambre son, desde hace años, el «último recurso» al que recurren activistas y presos políticos cubanos «para denunciar violaciones de derechos, represalias y la negación de atención médica», subrayó el grupo de asesoría legal Cubalex, que dio cuenta en su perfil de Facebook de que el activista Guillermo del Sol cumplió 40 días en huelga de hambre en su vivienda, en Santa Clara, para exigir la liberación de 18 presos políticos.
Según dijo Del Sol a Martí Noticias, atraviesa una crisis hipertensiva y su estado de salud continúa deteriorándose. «Aunque sigue ingiriendo agua, las reservas de su organismo están prácticamente agotadas y ya presenta signos de deshidratación«, advirtió Cubalex.
Por su parte, la líder de la organización Cuba Decide y miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Rosa María Payá, destacó la labor de Del Sol como «un pilar para los presos políticos y sus familias en Villa Clara». Denunció, asimismo, que «la respuesta del régimen ha sido nula» frente a las exigencias del activista.
«Miguel Díaz-Canel y Lázaro Alberto Álvarez Casas (ministro del Interior) ya son responsables políticos y directos por su vida y por todo lo que le ocurra«, enfatizó en su perfil de X.
Al menos seis presos en huelga de hambre
Además de informar sobre el caso de Del Sol, Cubalex se refirió a la situación del preso político Roilán Álvarez Rensoler, quien lleva ya diez días en huelga de hambre en la Prisión Provincial de Holguín. Tras agravarse su estado de salud, el reo tuvo que ser trasladado al puesto médico del penal, indicó el grupo de asesoría legal, sin ofrecer más detalles al respecto.
Álvarez Rensoler «inició esta nueva protesta después de ser brutalmente agredido por negarse a vestir el uniforme reglamentario», indicó Cubalex. «Como represalia, fue enviado a una celda de castigo por denunciar los constantes abusos que sufre en prisión», agregó.
Al propio tiempo, en la misma Prisión Provincial de Holguín, el preso político José Ramón Solano Randiche permanece en huelga de hambre desde el 14 de julio, «en protesta por la cancelación arbitraria de un permiso de salida para celebrar el cumpleaños de su hijo», resaltó Cubalex, que indicó que «permanece recluido en el puesto médico del penal».
Asimismo, el preso político Manuel Velázquez Licea inició una huelga de hambre en la prisión de Melena del Sur, en Mayabeque. Hasta el 13 de julio, última vez que logró comunicarse, permanecía en huelga, estaba orinando sangre y, pese a la gravedad de su estado, las autoridades penitenciarias seguían negándole atención médica. Más de dos semanas después, su estado actual es una incógnita para las organizaciones de derechos humanos de la Isla.
A este panorama se suma el caso del preso común Orlando Montero Gallardo, quien lleva más de una semana en huelga de hambre en la Prisión Provincial de Las Tunas, «en protesta por la negativa de las autoridades a brindarle atención médica, luego de introducirse un alambre en el abdomen y tragarse una cuchara para denunciar los abusos sufridos dentro del penal», sostuvo Cubalex.
Al propio tiempo, el preso común Alfonso Orlando Guerrero permanece en huelga de hambre desde el 15 de julio en la prisión Kilo 8, en Camagüey. Su acto de protesta se debe a que «lleva años enfermo sin recibir la atención médica que necesita», destacó el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH).
En este contexto, mientras las cárceles del régimen son un enjambre de hostigamiento, represión y pésimas condiciones de vida, «las huelgas de hambre son una medida extrema de protesta frente a violaciones de derechos humanos y pueden provocar daños irreversibles e incluso la muerte», recalcó Cubalex.
«La falta de una respuesta oportuna y efectiva por parte de las autoridades incrementa ese riesgo, especialmente cuando se trata de personas bajo custodia del Estado, cuya vida e integridad tienen la obligación de proteger«, enfatizó.