
Menos comida y sin medicinas: así se vive en una prisión cubana
- Cuba
- abril 2, 2025
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LA HABANA.- Otra drástica reducción de la ración de alimentos destinada a los reclusos tuvo lugar a mediados de marzo de 2025, esta vez en la Prisión Provincial de Pinar del Río, Kilo 5 ½, según denunció vía telefónica el prisionero político Yasser Fernando Rodríguez González.
De acuerdo con Yasser Rodríguez, desde poco antes del 17 de marzo, los internos de ese centro penitenciario reciben como desayuno un pancito del tamaño “de una peseta de 40 centavos”, acompañado de menos de la mitad de un vasito plástico con un líquido turbio de sabor indefinido.
Rodríguez González detalló, además, que el menú de almuerzo y comida, consistente en siete cucharaditas de arroz, 1 cucharadita de vianda, una de mermelada y “sopa”, que es realmente un líquido aguado sin viandas ni fideos, cuya ración fue reducida a partir del 27 de marzo a dos dedos de un vasito plástico.
A manera de “plato fuerte”, agregó Rodríguez González, les sirven una pasta de harina que, por lo general, les provoca diarreas y les sube la presión. De igual modo, acotó que, según se comenta entre la población penal, esa comida es la misma que les dan a los caninos de la perrera perteneciente a la prisión.
Como consecuencia de ese régimen, señaló Rodríguez González, la mayoría de los internos están “esqueléticos”. Se exceptúan de esa condición, según enfatizó el prisionero político, los llamados “disciplina”, presos comunes que trabajan para los militares. A estos reos les sirven dos copas de comida y están autorizados a golpear a aquellos prisioneros que protesten por las condiciones inhumanas de cautiverio, que manifiesten opiniones en contra de los militares o que sean sorprendidos robando comida.
Yasser Rodríguez señaló, además, que el jefe de Logística es un teniente coronel llamado Rafael, que no entra al área donde están los reclusos. Por su parte, la dietista, quien sí ha recorrido esa área, ha expresado que “el que no estuviera de acuerdo (con ese régimen alimentario), que se plantara”.
En relación con los alimentos traídos por los familiares durante las visitas (que tienen lugar una vez al mes o, en algunos casos, cada 45 días), los internos tienen prohibido ingresar la comida que no hayan consumido durante el encuentro. Los dirigentes del penal afirman desechar los alimentos incautados; sin embargo, hay presos que los han visto llevárselos en bolsas, en especial las carnes.
En cuanto a la atención de salud, Rodríguez González destacó que en la prisión no hay medicamentos, pero las autoridades penitenciarias tampoco permiten el ingreso de los que traen los familiares.
Asimismo, reveló que, debido a la humedad y al frío de los calabozos, hay varios casos de tuberculosis y muchos prisioneros padecen otras enfermedades respiratorias y óseas, sin recibir tratamiento médico alguno, ni se les proporciona una dieta reforzada.
Según informó Yasser Rodríguez, el jefe de Servicios Médicos de la prisión es el teniente coronel Luis Enrique García Urqueja. Del mismo modo, añadió que las autoridades penitenciarias disuaden a los familiares de traer medicamentos, con el pretexto de que “no hace falta, porque en la prisión hay de todo”. No obstante, lamentó que la realidad es que no hay nada. Por ejemplo, los diabéticos e hipertensos no reciben tratamiento porque no hay medicinas.
En las contadas ocasiones en que aparece algún fármaco, como Duralgina, inyectan a los prisioneros con agujas reutilizadas, muchas veces despuntadas de tanto uso, enfatizó.