Entre apagones, abandono y ‘decisores que ignoran reclamos’, languidece la producción de sal en Matanzas
- Cuba
- marzo 24, 2025
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Como otras tantas industrias cubanas y cada uno de los sectores de la sociedad, la empresa Salinera Matanzas, ubicado en el municipio Martí, de dicha provincia, padece la indefensión del Gobierno y la merma de su producción, así como pérdidas millonarias, informó el periódico oficialista local Girón.
En la empresa, que es la única de su tipo en toda la provincia, «no hay electricidad ni repuestos nipintura para recubrir y proteger ni tampoco gases con que moldear, calentar y cortar el hierro erosionado por el salitre», agregó dicho medio, que describió el panorama como marcado por «la antigüedad y el abandono».
En el 2024 la empresa sufrió una pérdida de seis millones de pesos, debido a las inclemencias del tiempo, sin embargo, Blas Jesús Hernández Santos, director de la planta, se refirió a otros asuntos que justifican tales pérdidas, como los «apagones prolongados que frenan la vorágine de la industria», y la presencia de «decisores que ignoran reclamos, cuyas soluciones a veces están al alcance de la mano y que pudieran ayudar a revitalizar la empresa».
«Las bombas que circulan salmuera del mar a la industria están paralizadas debido a las interrupciones eléctricas. La salina se está resecando, lo que trae un desequilibrio», dijo y, por este motivo, la empresa no produce sal desde el pasado año.
«Se trata de un proceso natural en el que influye el plancton animal y vegetal, si uno se altera ocurre un desbalance y se contamina la salmuera. Después, hay que echar dos pipas de cloro, descontaminar, y se complica todo», explicó el funcionario, quien lamentó que la extensa parada afecta en demasía el rendimiento de su entidad.
«En los últimos tiempos, hemos producido entre 1.000 y 4.000 toneladas. Una de las causas es el sistema de bombeo, que tiene más de 15 años, el cual estamos tratando de rescatar por nuestra cuenta«, añadió.
Asimismo, «para extraer la sal durante los últimos dos años, se tuvo que hacer manual, a base de carretillas y esfuerzo sobrehumano, porque la cosechadora no se pudo rescatar. Esta maquinaria tiene más de 30 años y se ha reparado dos veces, en el 2017 y el 2019; pero esas paradas extensas afectan demasiado la producción», indicó Hernández Santos.
La merma de la producción también está marcada por la decisión de mover piezas de esta salina para garantizar las producciones en otras plantas. De ahí que, si bien la empresa llegó a producir, en los años 80, sal suficiente para abastecer a Matanzas, Villa Clara y Cienfuegos, «ahora, apenas alcanza para satisfacer la demanda de un trimestre del año en la provincia sede», lamentó Girón.
Hernández Santos dijo, además, que «la empresa nacional va a hacer una inversión cuantiosa en la sal, pero destinada a la provincia de Guantánamo, debido a que el clima de la zona hace a las salinas de allí más productoras que la nuestra. Del sobrante de esa inversión, algo nos tocará».
La sal, el producto más básico de la cocina, sigue dando dolores de cabeza en la Isla. La del mercado racionado no alcanza, en las tiendas estatales muchas veces no hay y en los mercados privados tiene precios prohibitivos para buena parte de los cubanos.
En 2024, el director de la Empresa de la Sal (ENSAL), Jorge Luis Bell Álvarez, explicó que, para cubrir la demanda de este producto en el mercado racionado, son necesarias unas 7.300 toneladas por trimestre, pero «la distribución no es igual para todos los meses ni para todos los núcleos familiares», dijo.
«La distribución se hace según el número de personas que viven en cada hogar. Así, en el primer mes del trimestre, que es marzo, se distribuyen 4.100 toneladas y todos los núcleos familiares reciben una bolsita de sal por persona», explicó.
Para el segundo mes del trimestre, «se distribuyen 2.800 toneladas y solo reciben sal los núcleos familiares que tienen más de cuatro personas». Continúa explicando que en el tercer y último mes del trimestre «se distribuyen entre 900 y 1.000 toneladas» y solo pueden comprar sal aquellos núcleos familiares «de muchos consumidores» y los que no pudieron adquirir el producto en su momento.