El control de China sobre Nicaragua no hará más que crecer, advierte experto
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- diciembre 19, 2025
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La injerencia de la República Popular China no hará más que crecer con la colaboración de la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, siguiendo el camino abierto por la reanudación de relaciones diplomáticas en 2021. Así lo advirtió Robert Evan Ellis, profesor de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército estadounidense.
En entrevista con Nicaragua Actual, Ellis destacó que el régimen sandinista ha facilitado una influencia china que beneficia principalmente a la élite gobernante y a empresas del gigante asiático, más que a la población nicaragüense, invirtiendo el modelo de cooperación existente con la República de China en Taiwán.
La estrategia surge del avance de una política de presión sobre todo financiera de parte de naciones como Estados Unidos y organismos como la Unión Europea. De modo que los recursos buscados por la dictadura son los préstamos e inversiones para no depender del capital occidental en la misma medida que antes.
“Esto también ha dado mucho beneficio personal, especialmente cuando hablamos de personas como Laureano Ortega, hijo de los Ortega, quien ha sido uno de los negociadores críticos y claves de todo esto“, destacó Ellis.
El experto ejemplica la relación de Nicaragua a través del proyecto del Aeropuerto Punta Huete, un proyecto de gran beneficio para China pero con poca lógica económica detrás, dado que el Aeropuerto Internacional de Managua opera por debajo de la mitad de su capacidad, mientras el nuevo se planea para 3.5 millones de pasajeros.
Además, empresas chinas como la CAMC y la CCCC dominan contratos cuestionables a pesar de haber estado involucradas en proyectos fallidos en otros países. La propia inversión privada que vino desde China a Nicaragua inició con un proyecto de canal interoceánico que no fue más que una gigantesca estafa.
Lo que sí ha logrado esta relación comercial, que devino en un Tratado de Libre Comercio en 2023, es una verdadera invasión de productos chinos que han desplazado a muchos comercios locales, siendo que los negocios chinos son beneficiados por regulaciones laxas o inexistentes.
Un desafío a Estados Unidos
De modo que Ellis consideró otras implicaciones estratégicas para estos proyectos y otros vínculos con empresas de telecomunicaciones chinas, como Huawei. Ellis considera que China ofrece a la dictadura, ante todo, una acrecentada capacidad de videovigilancia y capacitación policial que fortalecen el control del régimen.
“Nicaragua es el único país con este nivel de colaboración con China en esta región tan estratégica para los Estados Unidos“, enfatizó el experto, contrastando con vecinos como Honduras —en medio de un impasse electoral tras la victoria de la derecha—, Costa Rica —con relaciones con China pero más cercana a Estados Unidos— y Panamá —alineada a Washington—.
La más férrea política exterior del presidente estadounidense Donald Trump de hecho tiene como uno de sus objetivos declarados expulsar a China de los países con los que ha establecido vínculos en Hispanoamérica.
Para Ellis, las pretensiones de “multipolaridad” repetidas por la propaganda sandinista no son más que retórica. “Se disfraza para que suene bonito y justo, cuando realmente lo que está ocurriendo es un sabotaje por intereses chinos, utilizando sus aliados, al sistema que ha traído la justicia y la prosperidad” al continente.
Para Ellis, la relación Nicaragua-China es una de dependencia económica y represiva del régimen, y representa un desafío geopolítico directo hacia Estados Unidos en Centroamérica.