EE. UU. exige a Santa Lucía prohibir a sus ciudadanos estudiar medicina en Cuba
- Cuba
- febrero 3, 2026
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MADRID, España.- El Gobierno de Estados Unidos ha exigido al de Santa Lucía que prohíba a sus ciudadanos estudiar medicina en Cuba, una decisión que autoridades lucianas consideran una presión que podría afectar la formación de profesionales sanitarios en ese país insular caribeño. El primer ministro de Santa Lucía, Philip J. Pierre, citado por EFE, hizo el anuncio durante el Segundo Congreso Mundial sobre Disparidades Raciales y Étnicas en Salud celebrado en Castries.
Pierre señaló: “muchos de nuestros médicos se formaron en Cuba y ahora Estados Unidos ha dicho que ya no podemos hacerlo”, y advirtió que esta exigencia representa “un problema grave” para un sector sanitario que históricamente ha dependido de profesionales formados en la Isla.
La solicitud de Washington se enmarca en una campaña internacional más amplia contra las misiones médicas cubanas y la exportación de mano de obra mediante programas estatales. Organizaciones de derechos humanos y observadores internacionales han documentado desde hace años prácticas laborales abusivas en esas misiones, incluyendo la retención de la mayoría del salario, excesivas jornadas de trabajo y restricciones a la libertad de movimiento de los profesionales enviados al exterior. En casos presentados ante mecanismos de la ONU, expertos han señalado que estas prácticas pueden constituir formas de trabajo forzoso o trata de personas, violando normas internacionales sobre derechos laborales.
Diversos informes han documentado que una proporción significativa de los trabajadores enviados por el régimen cubano no tienen la opción real de rechazar estas asignaciones sin enfrentar severas penalidades, como la imposibilidad de regresar a Cuba durante años o sanciones administrativas, y que el Estado retiene un porcentaje abrumador de sus ingresos.
Estados Unidos ha adoptado medidas concretas para castigar a funcionarios y gobiernos que colaboran con lo que califica como un “esquema de exportación de mano de obra coercitiva”, incluyendo la restricción de visas a autoridades que facilitan la participación en estos programas, tanto de Cuba como de otros países vinculados a sus misiones médicas.
En respuesta, el régimen cubano sostiene que sus misiones médicas son voluntarias y altruistas, y las presenta como un instrumento de política exterior y de “solidaridad internacional”. Sin embargo, estas narrativas han sido repetidamente cuestionadas por organismos internacionales, defensores de derechos humanos y exmiembros de esas misiones, quienes destacan las condiciones laborales precarias bajo las cuales son desplegados miles de profesionales sanitarios.
La presión sobre Santa Lucía ocurre en un momento en que varios gobiernos caribeños, como los de Bahamas y Antigua y Barbuda, han revisado sus vínculos con los programas sanitarios cubanos, tras críticas similares a las planteadas por Washington.