Relevo en Mininterior: ¿tablero político se le desacomoda al Gobierno?
- Colombia
- octubre 23, 2026
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La decisión tomó por sorpresa a varios congresistas de la coalición de gobierno y hasta al MinJusticia. Genera dudas sobre la estabilidad de las mayorías que necesita el Ejecutivo.
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Con una publicación en su perfil de X, el presidente Abelardo de la Espriella se despidió de Rodrigo Lara e informó de la llegada de Alejandro Ordóñez al Ministerio del Interior. FOTO getty y presidencia
Publicado hace 2 horas Actualizado hace 2 horas
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Aunque el ruido político que dejó la salida de Rodrigo Lara del Ministerio del Interior podría hacer pensar que al Gobierno de Abelardo de la Espriella se le complicó el panorama en el Congreso, las cuentas muestran otra cosa.
Al menos en el papel, Abelardo todavía conserva las mayorías necesarias para sacar adelante sus iniciativas. El respaldo de las bancadas que lo acompañan se mantiene, aunque eso no significa que tenga un cheque en blanco. Voces de Cambio Radical y del Centro Democrático han empezado a mostrarse más exigentes con las actuaciones del Gobierno.
La primera fractura que el nuevo ministro, Alejandro Ordóñez, tendrá que intentar recomponer y con cuidado, es la relación con el Partido Liberal. Antes de la salida de Lara, la colectividad ya estaba molesta por la forma en que el presidente Abelardo de la Espriella se refirió a la congresista liberal Elizabeth Jay-Pang Díaz, al señalar que “sabía de los negocios del esposo en San Andrés”.
De hecho, en medio de la fallida discusión del Presupuesto General de la Nación, esa bancada rompió el quórum. A ese malestar se sumó el rechazo de los liberales a la salida de Lara, con quien venían adelantando conversaciones para concertar la agenda legislativa.
“Lamentamos mucho que haya sucedido esto, porque veníamos trabajando de manera sincronizada, como un reloj, haciendo las actividades propias de la concertación y el diálogo”, dijo el representante Germán Rogelio Rozo.
En la misma línea, el senador Fabio Amín advirtió que la responsabilidad por lo ocurrido no recaía exclusivamente en el exministro. Coinciden en que ahora falta esperar si el relevo en la cartera pasará o no factura a una relación política que venía funcionando.
Horas antes de su salida, Rodrigo Lara le restó importancia al enredo del Presupuesto con un “no pasó nada”.
Este jueves, en su carta de renuncia, el tono fue otro: “Sobre el presupuesto, me permito precisar que el Ministerio del Interior no es ni ha sido nunca responsable del cotejo y la compilación de los textos. Esa tarea, como lo sabe todo el país político, corresponde a otra cartera, y nadie puede responder por lo que no controla”.
La frase, con destinatario incluido, quedó consignada en una carta de nueve páginas que Lara firmó un día después de que el presidente De la Espriella le notificara su salida. En ella, el ya exministro dejó constancia de lo que considera sus logros: la eliminación de 557 contratos de prestación de servicios de esa cartera, el decreto de la protesta social “en tiempo récord”, la reforma a la consulta previa que se puso en marcha, dos propuestas radicadas en el Congreso (la ley de sometimiento y la ley “antimermelada”) y el estatuto antiterrorista que dejó listo.
El miércoles en la noche, el saliente ministro estaba en la sesión conjunta de las comisiones primeras, acompañando el debate de la ley de sometimiento. Sobre las 8:08 p.m. miró su celular, como quedó consignado en la transmisión de la sesión; acto seguido, empacó sus cosas, le dio la mano al senador Enrique Gómez (Salvación Nacional) y se fue.
El trino del presidente con el anuncio llegó a las 8:43 p.m. En él, De la Espriella agradeció a Lara su servicio. La paradoja es que, minutos después de su salida del recinto, la ley de sometimiento fue aprobada en primer debate. Lara lo recordó en su carta: “Ayer obtuvimos la rápida y cómoda aprobación”.
En el Congreso, el relevo no cayó del todo bien, ni siquiera dentro de la coalición de gobierno. Esa misma noche, en el recinto, el representante Daniel Briceño, uno de los uribistas más cercanos al Gobierno, lamentó la salida y pidió estabilidad: “Si algo estaba haciendo Lara aquí, absolutamente difícil, era sacar estos proyectos, a punta de concertación”. Dijo además que la coalición estaba dispuesta a trabajar, pero también a “exigir estabilidad”.
Desde el Centro Democrático llegaron más reparos. El senador Hernán Cadavid, ponente de la ley de sometimiento, dijo que la salida le dejaba un “sinsabor”, y resaltó su experiencia como senador y representante. El senador Andrés Forero apuntó tanto a la salida de Lara como a la llegada de Ordóñez: “Se necesitan más puentes y mayor interlocución y diálogo, no menos”.
Cambio Radical, partido que impulsó la candidatura de De la Espriella, tampoco guardó silencio. Su vocera, la representante Eimy Suárez, dijo en la sesión de las comisiones primeras: “Lamentamos el anuncio (…), si alguien estuvo hasta las 4 de la mañana (en la discusión del presupuesto) fue Rodrigo Lara, que no sea el sacrificado de un error de otra cartera”.
La reacción más reveladora vino del propio gabinete. Iván Cancino, quien asumirá en interinidad las funciones del Ministerio, pareció tan sorprendido como los congresistas. “Mi gratitud, mi lealtad siempre para Rodrigo por el trabajo que hicimos juntos, fue realmente productivo”. Dijo que conoce a Lara desde hace décadas y que lo considera “un hermano de esos que no son de sangre, pero sí de vida”.
En el Congreso se percibía un ambiente poco amigable con el Gobierno, como han contado a EL COLOMBIANO varios senadores, una situación que Lara asegura haber intentado cambiar. Según relata en su carta, un día antes de su salida desayunó con Henríquez y los voceros del Centro Democrático para concertar apoyos a varios proyectos.
“Serví con lealtad a la campaña, a usted y a este Gobierno”, se despidió en la misiva. Y cerró con una frase que deja abierto su futuro: “Cuente conmigo desde donde me encuentre”.
En los pasillos del Congreso suena su nombre como posible candidato de Defensores de la Patria a la Alcaldía de Bogotá, aunque esa aspiración no parece entusiasmar a quien le habla al oído al presidente. Pero la prioridad para el Gobierno, dicen expertos y parlamentarios, debería ser mantener su coalición tras venir de un margen electoral estrecho, una agenda legislativa que necesita y un ministro entrante que divide incluso a sus aliados.
Aunque el ruido político que dejó la salida de Rodrigo Lara del Ministerio del Interior podría hacer pensar que al Gobierno de Abelardo de la Espriella se le complicó el panorama en el Congreso, las cuentas muestran otra cosa.
Al menos en el papel, Abelardo todavía conserva las mayorías necesarias para sacar adelante sus iniciativas. El respaldo de las bancadas que lo acompañan se mantiene, aunque eso no significa que tenga un cheque en blanco. Voces de Cambio Radical y del Centro Democrático han empezado a mostrarse más exigentes con las actuaciones del Gobierno.
La primera fractura que el nuevo ministro, Alejandro Ordóñez, tendrá que intentar recomponer y con cuidado, es la relación con el Partido Liberal. Antes de la salida de Lara, la colectividad ya estaba molesta por la forma en que el presidente Abelardo de la Espriella se refirió a la congresista liberal Elizabeth Jay-Pang Díaz, al señalar que “sabía de los negocios del esposo en San Andrés”.
De hecho, en medio de la fallida discusión del Presupuesto General de la Nación, esa bancada rompió el quórum. A ese malestar se sumó el rechazo de los liberales a la salida de Lara, con quien venían adelantando conversaciones para concertar la agenda legislativa.
“Lamentamos mucho que haya sucedido esto, porque veníamos trabajando de manera sincronizada, como un reloj, haciendo las actividades propias de la concertación y el diálogo”, dijo el representante Germán Rogelio Rozo.
En la misma línea, el senador Fabio Amín advirtió que la responsabilidad por lo ocurrido no recaía exclusivamente en el exministro. Coinciden en que ahora falta esperar si el relevo en la cartera pasará o no factura a una relación política que venía funcionando.
“Nadie puede responder por lo que no controla”
Horas antes de su salida, Rodrigo Lara le restó importancia al enredo del Presupuesto con un “no pasó nada”.
Este jueves, en su carta de renuncia, el tono fue otro: “Sobre el presupuesto, me permito precisar que el Ministerio del Interior no es ni ha sido nunca responsable del cotejo y la compilación de los textos. Esa tarea, como lo sabe todo el país político, corresponde a otra cartera, y nadie puede responder por lo que no controla”.
La frase, con destinatario incluido, quedó consignada en una carta de nueve páginas que Lara firmó un día después de que el presidente De la Espriella le notificara su salida. En ella, el ya exministro dejó constancia de lo que considera sus logros: la eliminación de 557 contratos de prestación de servicios de esa cartera, el decreto de la protesta social “en tiempo récord”, la reforma a la consulta previa que se puso en marcha, dos propuestas radicadas en el Congreso (la ley de sometimiento y la ley “antimermelada”) y el estatuto antiterrorista que dejó listo.
Salida ante las cámaras
El miércoles en la noche, el saliente ministro estaba en la sesión conjunta de las comisiones primeras, acompañando el debate de la ley de sometimiento. Sobre las 8:08 p.m. miró su celular, como quedó consignado en la transmisión de la sesión; acto seguido, empacó sus cosas, le dio la mano al senador Enrique Gómez (Salvación Nacional) y se fue.
El trino del presidente con el anuncio llegó a las 8:43 p.m. En él, De la Espriella agradeció a Lara su servicio. La paradoja es que, minutos después de su salida del recinto, la ley de sometimiento fue aprobada en primer debate. Lara lo recordó en su carta: “Ayer obtuvimos la rápida y cómoda aprobación”.
En el Congreso, el relevo no cayó del todo bien, ni siquiera dentro de la coalición de gobierno. Esa misma noche, en el recinto, el representante Daniel Briceño, uno de los uribistas más cercanos al Gobierno, lamentó la salida y pidió estabilidad: “Si algo estaba haciendo Lara aquí, absolutamente difícil, era sacar estos proyectos, a punta de concertación”. Dijo además que la coalición estaba dispuesta a trabajar, pero también a “exigir estabilidad”.
Desde el Centro Democrático llegaron más reparos. El senador Hernán Cadavid, ponente de la ley de sometimiento, dijo que la salida le dejaba un “sinsabor”, y resaltó su experiencia como senador y representante. El senador Andrés Forero apuntó tanto a la salida de Lara como a la llegada de Ordóñez: “Se necesitan más puentes y mayor interlocución y diálogo, no menos”.
Cambio Radical, partido que impulsó la candidatura de De la Espriella, tampoco guardó silencio. Su vocera, la representante Eimy Suárez, dijo en la sesión de las comisiones primeras: “Lamentamos el anuncio (…), si alguien estuvo hasta las 4 de la mañana (en la discusión del presupuesto) fue Rodrigo Lara, que no sea el sacrificado de un error de otra cartera”.
La reacción más reveladora vino del propio gabinete. Iván Cancino, quien asumirá en interinidad las funciones del Ministerio, pareció tan sorprendido como los congresistas. “Mi gratitud, mi lealtad siempre para Rodrigo por el trabajo que hicimos juntos, fue realmente productivo”. Dijo que conoce a Lara desde hace décadas y que lo considera “un hermano de esos que no son de sangre, pero sí de vida”.
¿Una caída anunciada?
En el Congreso se percibía un ambiente poco amigable con el Gobierno, como han contado a EL COLOMBIANO varios senadores, una situación que Lara asegura haber intentado cambiar. Según relata en su carta, un día antes de su salida desayunó con Henríquez y los voceros del Centro Democrático para concertar apoyos a varios proyectos.
“Serví con lealtad a la campaña, a usted y a este Gobierno”, se despidió en la misiva. Y cerró con una frase que deja abierto su futuro: “Cuente conmigo desde donde me encuentre”.
En los pasillos del Congreso suena su nombre como posible candidato de Defensores de la Patria a la Alcaldía de Bogotá, aunque esa aspiración no parece entusiasmar a quien le habla al oído al presidente. Pero la prioridad para el Gobierno, dicen expertos y parlamentarios, debería ser mantener su coalición tras venir de un margen electoral estrecho, una agenda legislativa que necesita y un ministro entrante que divide incluso a sus aliados.
BLOQUE DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS
- ¿El Gobierno de Abelardo de la Espriella perdió las mayorías en el Congreso tras la salida de Rodrigo Lara?
- No. Según las cuentas legislativas descritas en la noticia, el Gobierno todavía conserva las mayorías necesarias para impulsar sus iniciativas. Sin embargo, el respaldo no es incondicional y sectores de Cambio Radical y del Centro Democrático han comenzado a exigir mayor estabilidad, diálogo e interlocución.
- ¿Por qué la salida de Rodrigo Lara generó malestar en el Partido Liberal?
- El Partido Liberal ya estaba inconforme por las declaraciones del presidente Abelardo de la Espriella sobre la congresista Elizabeth Jay-Pang Díaz y por las dificultades durante la discusión del Presupuesto General de la Nación. Además, los liberales venían concertando la agenda legislativa con Lara y consideraban que su salida interrumpía ese trabajo de diálogo.
- ¿Qué responsabilidad tuvo Rodrigo Lara en la polémica por el Presupuesto General de la Nación?
- En su carta de renuncia, Lara sostuvo que el Ministerio del Interior no era responsable de cotejar y compilar los textos presupuestales, pues esa tarea correspondía a otra cartera. Con esa precisión, rechazó que se le atribuyera responsabilidad por una labor que, según afirmó, no estaba bajo su control.