El panel solar, nuevo protagonista en los barrios de Santiago de Cuba
- Cuba
- agosto 8, 2026
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A sus 45 años, Isabel se considera una mujer afortunada. Con dos hijas y sin un trabajo oficial podría estar hundida en la miseria que hoy envuelve a la población cubana, pero ella encontró en las redes a un cubanoamericano de 70 años que finalmente vino a conocerla, proveyéndola de paso.
«Ha sido una bendición este hombre, mejor de lo que yo esperaba», expresa agradecida. «Tengo mi ecoflow y mi panel solar, ya me independicé del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), que era mi mayor sueño. Como van las cosas en Cuba cada cubano va a tener que autoabastecerse de corriente porque la realidad es que las termoeléctricas del SEN son chatarras viejas que ya no pueden más«.
El desastre eléctrico cubano ya se ha normalizado, las expectativas de la población están centradas en cuándo llegará su paralización total o el apagón definitivo, ese que para muchos llevaría a la caída del régimen comunista. Las últimas justificaciones del ministro de Energía y Minas Vicente de la O Levy en la Asamblea Nacional del Poder Popular, son las precursoras de ese desenlace porque culpar a los ladrones de aceite dieléctrico de un desastre causado por la desinversión, es de una desfachatez que solo puede hacerse ante un parlamento aquiescente como el cubano.
Para Daniel, un extrabajador de la Termoeléctrica Renté en Santiago de Cuba, el estado calamitoso de su infraestructura fue la causa del abandono de su empleo. «Trabajé en Renté en 2022, entré por un curso de formación para jóvenes», explica, «y la primera vez que entré me impresionó, aquello era una chatarrería oxidada, con hierros y cables colgando por todos lados, un peligro para la vida es lo que es esa termoeléctrica. Allá dentro tienes que andar con mucho cuidado porque cualquier hierro colgante que caiga te mata. Tenía tanto miedo que, a pesar del buen salario, abandoné el curso. Eso fue hace cuatro años, así que hoy Renté debe estar colapsada y debería ser clausurada«.
La Termoeléctrica Antonio Maceo, conocida como Renté por el nombre de la península donde está ubicada, fundada en 1966, fue demandada el 29 de julio de este año, amparada en el Título II de la Ley Helms Burton por los herederos de la Cuban Electric Company por el uso de plantas generadoras y redes eléctricas confiscadas por el Gobierno cubano.
Hoy en Cuba tener electricidad es un privilegio, un lujo que solo los nuevos ricos, mipymeros, integrantes de la cúpula y personas que reciben ayudas del exterior pueden permitirse. El eclofow y el panel comprado en Cuba por el novio de Isabel tuvieron un costo de 1.500 dólares cada uno. En EEUU ese ecoflow no sobrepasa los 250 dólares, reconoció el cubanoamericano.
El ineficiente trabajo de la Unión Eléctrica (UNE) ha mutado el paisaje urbano, un nuevo protagonista se impone en los barrios: el panel solar. Con cada amanecer aparecen reflectantes en búsqueda del sol. Los hay fijos, colocados en balcones, nadie se atreve a ponerlos en los techos por temor a los robos, y están los «móviles» que los dueños colocan frente a sus viviendas cada mañana y los recogen al ponerse el sol. Los hay en todas las dimensiones y formas, los pequeños que recargan ventiladores, los plegables y los más grandes casi del tamaño de una teja. Tener un panel solar en Cuba es una cuestión de supervivencia ante los cada vez más escasos y espaciados alumbrones que provee la UNE, pero también ratifica la independencia del SEN como aspiración para superar la incompetencia de un Estado fallido.
«Se han producido como tres o cuatro caídas del SEN y aquí nos hemos enterado por el rumor callejero porque con 20 horas sin corriente estás aislado del mundo», afirma Duniel que vive el Nuevo Vista Alegre en Santiago de Cuba. «Porque cuando no hay corriente tampoco hay conexión a internet, se pierden los datos y la wifi. No sirve la UNE, no sirve ETECSA, no sirve Aguas Santiago, este país anda a la deriva. El único que está en una burbuja que no acaba de aterrizar es Canel, porque El Cangrejo quiere hacer negocios»,
El camino del restablecimiento de la electricidad en Cuba con una infraestructura colapsada necesita mucho más que los 100.000 barriles diarios para mantener el sistema funcionando, es urgente una recapitalización del SEN ante la inminencia de un apagón definitivo.
«Los apagones en Cuba llevan años. Nosotros, los de las provincias, los hemos sufrido bien duros desde la pandemia, mientras protegían a La Habana, y estaban recibiendo petróleo de Rusia y Venezuela«, reflexiona Rodolfo, un jubilado de Renté. «La gestión de este problema ha sido pésima, no solo por no invertir en termoeléctricas nuevas, sino también por su poca visión en las renovables. Si hubieran liberalizado la importación de los paneles solares hace años, hoy fueran más baratos. Al final ellos [el Gobierno] tienen paneles en sus casas y sus circuitos priorizados, y al pueblo les dejaron el SEN porque aquí los perros somos nosotros», resume.