Díaz-Canel ratifica que los cubanos seguirán sometidos al socialismo que ni Fidel Castro sabía construir

Díaz-Canel ratifica que los cubanos seguirán sometidos al socialismo que ni Fidel Castro sabía construir

  • Cuba
  • junio 28, 2026
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Miguel Díaz-Canel dejó claro el sábado que las reformas que impulsa el régimen para intentar frenar el hundimiento de la economía de Cuba no incluyen cambios en el modelo político impuesto a la población, privada durante más de seis décadas de elegir libremente a sus gobernantes.

«Es claramente visible la articulación de los enemigos de la Revolución para atacar este proceso, intentando promover propuestas de orientación neoliberal y exigiendo cambios en el modelo político cubano, que jamás tendrán cabida en el plan de transformaciones económicas y sociales que hemos emprendido», sentenció el gobernante en el discurso de clausura del XXII Congreso de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC), publicado íntegramente en el sitio de la Presidencia.

Al intervenir por segunda vez en el cónclave en el que deberían buscarse soluciones a los problemas de los trabajadores cubanos —poniendo de manifiesto la subordinación de la CTC a los intereses del régimen— Díaz-Canel se dedicó, como ya es habitual, a culpar a Estados Unidos de la aguda crisis que golpea a los cubanos.

Asimismo, impuso a las generaciones más jóvenes de cubanos—incluso a los que no tenían edad en 2002 para «refrendar» la irreversibilidad del socialismo plasmada en la Constitución— «la responsabilidad histórica de salvar y continuar la Revolución».

No obstante, el gobernante tuvo concentrar buena parte de su arenga en convencer a los presentes y a la población cubana de que las 176 medidas anunciadas el 18 de junio están orientadas a «salvar la Revolución y sus conquistas sociales, es decir, la orientación socialista de la economía, independientemente de lo que diga la propaganda contrarrevolucionaria».

De hecho, al comenzar su discurso, afirmó que «esta es una sociedad socialista donde mandan los trabajadores», reiterando la idea con la que intenta contrarrestar las dudas que generan las medidas.

Según el primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), las «transformaciones económicas y sociales» adoptadas por el régimen están orientadas a responder a la pregunta sobre cómo continuar «la construcción del socialismo» en la Isla y a «salvar la Revolución y sus conquistas sociales, es decir, la orientación socialista de la economía, independientemente de lo que diga la propaganda contrarrevolucionaria».

«Quiero hablar sobre todo a los compatriotas que expresan dudas, preocupaciones y expectativas genuinas sobre este trascendental proceso para la patria, y ningún lugar mejor que esta nutrida representación de la clase obrera, pilar y garantía fundamental de la Revolución», dijo, pese a que la medida número ocho del paquete condena a los trabajadores al sacrificio, como mostró en un análisis el economista Pedro Monreal.

«Comienzo insistiendo en algo: se trata de transformaciones económico-sociales.  No permitamos nunca que por la necesidad de abreviar palabras se prescinda del término ‘social’, porque no solo se trata de transformar la economía con respeto al medio ambiente, sino hacerlo en función del desarrollo social y con justicia social, que es la esencia misma de la Revolución», sostuvo.

Pero después de repetir varias veces términos y frases como «socialismo», «construcción del socialismo» y «construcción socialista», Díaz-Canel que admitir que no tiene la menor idea de cómo se edifica ese modelo.

Para rematar, el primer secretario del PCC reconoció que nadie ha sabido nunca cómo se construye el socialismo —cuya supuesta superioridad como modelo político y económico ha enarbolado el régimen durante décadas— e invocó al difunto dictador Fidel Castro, quien dos décadas atrás también tuvo que admitir su ignorancia al respecto.

«Nadie hasta hoy explicó, mucho menos probó en la práctica, cómo se construye el socialismo en una nación bajo las condiciones de asedio que soporta Cuba por parte de la mayor potencia del mundo desde los inicios mismos del triunfo de la Revolución, el Primero de Enero de 1959, hasta los días inciertos de estos años en que las relaciones políticas y económicas internacionales han dejado de guiarse por reglas mínimas y el multilateralismo se ha convertido en una aspiración de muchos que unos pocos frustran constantemente», se quejó el gobernante cubano, antes de citar al desaparecido tirano.

«Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo», admitió Fidel Castro el 17 de noviembre de 2005.

«Parecía ciencia sabida (…).  Pero somos idiotas si creemos, por ejemplo, que la economía —y que me perdonen las decenas de miles de economistas que hay en el país— es una ciencia exacta y eterna (…). Se pierde todo el sentido dialéctico cuando alguien cree que esa misma economía de hoy es igual a la de hace 50 años, o hace 100 años, o hace 150 años, o es igual a la época de Lenin, o a la época de Carlos Marx», añadió.

Pero dos décadas después, y con los cubanos padeciendo con más crudeza los efectos de un modelo impuesto desde la ignorancia, Díaz Canel dejó «bien claro» que nada cambiará, excepto lo necesario para que el régimen conserve el poder.

«¡No nos proponemos, ni jamás estará en nuestros propósitos, la restauración del capitalismo en Cuba! Se trata, y nadie lo dude, de salvar la Revolución y sus innegables conquistas sociales, porque no renunciaremos nunca a la aspiración mayoritaria de construcción socialista», recalcó.

«Pero para tener justicia social, para mantener y ampliar las conquistas de la Revolución en la salud, la educación, el deporte, la ciencia, la cultura y en otros tantos campos del desarrollo humano, hay que generar y disponer de recursos materiales y financieros, de los cuales se priva cada vez más al Estado cubano, para garantizar una justa redistribución», afirmó, aunque las publicaciones de la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) muestran constantemente que el régimen privilegia la construcción de hoteles y el turismo en sus inversiones, mientras relega la educación, la salud y hasta la agricultura, pese al hambre que golpea a los cubanos.

El gobernante también negó que las medidas respondan a presiones del Gobierno de Estados Unidos, aunque han sido tomadas en un contexto de recrudecimiento de las sanciones de Washington contra el régimen y el conglomerado de los militares cubanos, GAESA.

«No nos importa lo que el Gobierno estadounidense crea de esas medidas.  No se concibieron para complacerlos.  Se trata de una decisión soberana de Cuba, de los cubanos y las cubanas», afirmó, contradiciendo la realidad de que la población de la Isla no tiene soberanía para elegir a sus representantes, ni para tomar decisiones en el campo económico.

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