El «horario prohibido» para evitar descompensaciones por la ola de calor – Nicaragua Investiga
- Nicaragua
- mayo 14, 2026
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La intensa ola de calor que atraviesa el país ha dejado de ser una simple incomodidad para convertirse en una verdadera alerta de salud pública. Según los pronósticos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER), las temperaturas esta semana oscilarán entre los 37 y 39 grados con sensaciones térmicas que podrían alcanzar hasta los 41 grados centígrados en algunas zonas del país, principalmente en el occidente.
Existe una ventana de tiempo crítica entre la una y las tres de la tarde en la que la exposición al sol debería ser nula o mínima, según recomendaron a Canal 10 expertos en meteorología del Observatorio de Fenómenos Naturales OFENA.
Durante este periodo, la radiación ultravioleta alcanza sus niveles más peligrosos y el termómetro se dispara a rangos que el cuerpo humano no puede compensar fácilmente, elevando drásticamente el riesgo de sufrir un golpe de calor o desvanecimientos repentinos.
“Hay que evitar circular entre la 1 y las 3 de la tarde porque tenemos ahí el mayor golpe de calor”, dijo el experto de OFENA.
Recomienda buscar lugares frescos o permanecer dentro de sus casas si no es extremadamente necesario salir.
Su ropa, aliado o enemigo
Uno de los secretos mejor guardados y más efectivos para mitigar este impacto ambiental radica en la ciencia del color. Las recomendaciones de OFENA para esta ola de calor también tiene que ver con la ropa. Vestir prendas de colores claros como el blanco o el beige no es una cuestión estética, sino una barrera física contra la energía térmica; mientras que los tonos oscuros absorben el calor y lo retienen cerca de la piel, los colores claros logran reflejar la mayor parte de la luz solar, manteniendo la temperatura corporal hasta cinco grados por debajo de lo habitual. Esta sencilla elección, combinada con el uso de fibras naturales que permitan la transpiración, puede marcar la diferencia entre una jornada agotadora y una emergencia médica.
La prevención también requiere de ajustes en nuestros hábitos más cotidianos que suelen pasar desapercibidos durante las altas temperaturas. Es vital entender que la hidratación no debe ser una respuesta a la sed, sino una rutina constante, ya que para cuando el cerebro envía la señal de necesidad de líquido, el organismo ya presenta los primeros signos de deshidratación.
Asimismo, es recomendable optar por comidas ligeras y frescas, ya que los procesos digestivos pesados incrementan la generación de calor interno, dificultando que el sistema se enfríe de manera natural.