Madre de joven baleado por un oficial en el Servicio Militar: “Hace cuatro meses pude haber enterrado a mi hijo”

Madre de joven baleado por un oficial en el Servicio Militar: “Hace cuatro meses pude haber enterrado a mi hijo”

  • Cuba
  • enero 29, 2026
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Mientras el joven espera juicio, el oficial que le disparó permanece en libertad.

PINAR DEL RÍO, Cuba.- El 20 de septiembre del pasado año Deiby Díaz-Pimienta Domínguez fue herido de bala a manos de un oficial de la Unidad Militar 4600, ubicada en El Ocho de La Coloma, en Pinar del Río, donde el joven cumplía el Servicio Militar Obligatorio (SMO). Sin embargo, hoy se encuentra detenido en espera de juicio, mientras su agresor continúa en libertad.

Los hechos, según el relato de Yarenni Domínguez Caldevilla, madre del joven de 19 años, ocurrieron en la madrugada de ese día, tras una pelea entre Deiby y el teniente Ernesto.

“Mi hijo iba saliendo de su guardia a las 4:45 a.m. en busca de su relevo, un soldado llamado Leandro Sergio, quien hoy se encuentra preso en El Globo. Cuando Deiby le preguntó al cuartelero de la segunda compañía por Leandro Sergio, este le dijo que no lo había visto y entonces subió para la tercera compañía a buscarlo”, dijo a CubaNet.

“Ernesto se encontraba acostado en ese momento y al sentir a Deiby hablar con el cuartelero y subir se puso de pie. Al llegar Deiby allí y verlo comenzaron a discutir. En horas de la tarde ya habían tenido unas palabras”, agregó.

“Es mentira que Deiby le dio con el pie a ese oficial acostado. Que quieran modificar las cosas a su forma es diferente. Allí no había nadie, solamente ellos dos, es su palabra contra la del otro”, continuó.

De acuerdo con la descripción del suceso hecha por Domínguez Caldevilla, tras la discusión, el teniente Ernesto comenzó a “manotearle a Deiby en la cara” y este le propinó “un piñazo por las costillas” y lo tumbó al suelo. Luego el oficial agarró a Deiby por los pies y también lo lanzó al piso.

En medio de la riña llegó el cuartelero de la segunda compañía, supuestamente, según contó Yarenni, a separar a los militares. Sin embargo, agredió a Deiby por la espalda. En ese momento llegó el recluta Leandro Sergio y golpeó al cuartelero que estaba pegando al joven pinareño; finalmente llegaron los oficiales y pararon la pelea, mandando a cada uno para su compañía.

“Ernesto baja a donde está el oficial de guardia y le pide la llave del cuarto de armamentos. Subió, cogió una AKM, le quitó las salvas y bajó con esa arma cargada en busca de mi hijo. Rastrilló el arma en la escalera y llamó a Deiby. Eso se llama intento de asesinato con premeditación, según las leyes de este país”, detalló.

Continúa relatando Yarenni que al ver que Deiby no salía, el teniente Ernesto entró a la compañía donde estaban los soldados durmiendo, con un arma cargada y apuntándoles. “Eso no me lo dijo Deiby, eso me lo dijeron los mismos soldados a los que él les apuntó”, refirió.

“Cuando a él lo sacan de la compañía con esa arma cargada, Deiby sale a ver qué pasó y en el momento en que sale al lobby (el teniente Ernesto) le da el tiro en el muslo de la pierna derecha, a un metro de distancia”, dijo.

La odisea de la asistencia médica

Después de ser baleado, a Deiby lo trasladaron hasta el puesto médico a pie, a pesar de que se encontraba bastante lejos de la compañía: “a una distancia considerable”, detalló Yarenni. En el lugar no había un médico de guardia, solamente una enfermera y un “sanitario”, que no es más que un soldado que ubican en la posta médica.

“La enfermera no sabía qué hacer, tremendo estado de nervios que tenía, imagínense un soldado con un tiro y desaguándose. Ni siquiera un torniquete le hicieron”, comentó.

Para el Hospital General Abel Santamaría trasladaron a Deiby tirado en el piso de una ambulancia, con una vena canalizada con una aguja y dos soldados agarrando la puerta del vehículo. En esa institución de salud estuvo dos días, hasta el 22 de septiembre, cuando fue transferido hacia el Hospital Militar, donde permaneció ingresado casi dos meses. 

“Estando ingresado vino el mayor Ortega de la región militar y me dijo: ‘ah, porque tú eres la madre del guapo, tú eres la madre del que da puño, hizo bien en darle el tiro y que se alegre que lo dejó vivo porque yo lo hubiera matado’. Yo le dije ‘usted está equivocado, dos piñazos no justifican un tiro’ y respondió ‘sí, dos piñazos sí justifican un tiro y yo lo hubiera matado’”, denunció la madre de Deiby.

Díaz-Pimienta estuvo dos meses más en su casa, ubicada en Las Martinas, en el municipio pinareño de Sandino, recuperándose de la herida. De acuerdo con su madre, el ortopédico que lo recibió en el primer hospital le dijo que “no nació el 30 de julio sino el 20 de septiembre”, pues la bala le pasó a un milímetro de la arteria femoral, por lo que pudo haber muerto desangrado.

Herida de bala a Deiby Díaz-Pimienta Domínguez. (Foto: Cortesía)

El engaño: de la casa al calabozo

El pasado lunes 19 de enero, el coronel Yordanky, jefe de brigada de Deiby, llamó a su madre para informarle que el joven debía incorporarse al Hospital Militar ese miércoles.

“En este país la corriente está pésima, no hay, la cobertura es nula. Yo tengo un niño más pequeño, de 12 años, casualmente ese día tenía una prueba y estaba dándole fiebre con el virus malo este, incluso yo no tenía ni un medio porque debido a todo esto no estoy trabajando. Y no pude llevar a Deiby al hospital”, relató Yarenni.

“El jueves él me llamó y yo le expliqué los motivos, y el viernes a las 12 menos cuarto me llamó el fiscal Jorge que está a cargo del caso para informarme que hay un carro que lo iba a recoger y que ya iba por Manuel Lazo, a ocho kilómetros de Las Martinas”, añadió.

Según la explicación del fiscal, Deiby no podía seguir en la casa porque se encuentra pasando el SMO, y ya que no puede incorporarse a la unidad militar donde estaba tenían que ubicarlo en el Hospital Militar.

“Incluso me dijo que no pusiera resistencia, que no se pusiera malcriado, que se portara bien, porque de lo contrario lo iban a tener que mandar con Prevención e iba directo para un calabozo. ¿Y dónde está mi hijo hoy?”, cuestionó Yarenni.

En cuanto Deiby llegó al Hospital Militar le pusieron las esposas y se lo llevaron detenido para la unidad militar de Prevención, ubicada en el Entronque de Ova.

“Nadie pudo darme motivos ni razón de dónde estaba mi hijo. Trato de localizar al fiscal y nunca me cogió el teléfono. Sin corriente y con un muchacho chiquito, me pasé la noche entera en el medio de una vega, encima de una loma buscando cobertura para llamar a la gente de la región militar y nadie me dio razones. No les importó el dolor de una madre, la preocupación, la desesperación”, se quejó.

“¿Por qué el engaño? ¿Por qué la mentira? El único mensaje que recibí del fiscal fue: ‘no la puedo atender, estoy en el hospital con un problema personal’. ¿Y el mío qué cosa es? ¿Acaso ese niño no tiene madre, no tiene familia? ¿No les importa el sufrimiento mío?”, lamentó.

Yarenni pudo ver por primera vez a su hijo el lunes 26 de enero, solo 10 minutos. Este martes iba a ser trasladado para la prisión militar El Globo, ubicada en La Habana, pero al no haber capacidad lo regresaron para Prevención, en Pinar del Río.

“Y el oficial que le dio el tiro, cuyo deber es cuidar, proteger, enseñar y disciplinar a los jóvenes que están cumpliendo con el SMO está suelto en la región militar trabajando, yéndose para su casa como si no hubiese cometido un delito. Yo sé que mi hijo no debía de haber dado golpes, pero la ley debe ser pareja para todo el mundo”, sentenció.

El llamado

Debido a su experiencia con Deiby, Yarenni se pregunta hasta dónde va a llegar el SMO, donde muchos reclutas se han quitado la vida o han fallecido por supuestos accidentes.

“Están obstinados porque lo tratan como perros en las unidades militares, les faltan al respeto, cosa que yo he presenciado, no me lo dice nadie”, sostuvo Domínguez Caldevilla.

Asimismo, hizo un llamado a todas las madres que, como ella, tienen hijos en edad de Servicio Militar; a las que han pasado por el dolor de perderlos porque han atentado contra su vida por no aguantar la presión, y a las que cuyos hijos han sufrido “accidentes” cumpliendo con ese “deber ciudadano” establecido por la ley.

“Yo le doy gracias a Dios porque mi hijo está vivo, pero hace cuatro meses pude haberlo enterrado. Lo único que les preocupa es que me mantenga callada, pero me cansé de obedecer. Reflexionen madres, para que mañana no tengan que vivir el dolor que estoy viviendo hoy yo”, expresó finalmente Yarenni.

A Deiby se le acusa de desobediencia y violencia contra el jefe. Según el abogado del joven, el juicio, que se debe realizar en un tribunal militar de Pinar del Río, puede demorar meses.

A Yarenni, por su parte, le informaron que no podía poner denuncia, pues eso lo hacía la unidad militar por oficio. El oficial agresor supuestamente ya está acusado, pero está libre, trabajando en la región militar y durmiendo en su casa.

Según un reportaje del medio informativo independiente Árbol Invertido, la página de Facebook ‘No más víctimas en el servicio militar en Cuba’ ha hecho públicos casos de abusos y muertes de jóvenes durante el cumplimento del Servicio Militar. Precisamente, documentaron al menos 50 muertes entre 2020 y 2025.

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