“No sabemos si están vivos o muertos”: claman por noticias de exmilitares paisas desaparecidos en México
- Colombia
- abril 4, 2025
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Allegados denuncian que los suboficiales habrían sido engañados con falsas promesas de trabajo para terminar siendo obligados a pelear en las filas de los sanguinarios cárteles de ese país.
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Arriba, los sargentos Saez, Cataño y Rodríguez desaparecidos en México. Abajo, tropas en el Fuerte Militar de Tolemaida. FOTO: Colprensa – Camila Díaz y Cortesía.
Uno de los lemas que tiene el Ejército Nacional es el de patria, honor y lealtad. Sin embargo, la falta de este último valor entre militares estaría generando una salida de exuniformados del país por medio de engaños para, al parecer, terminar involucrados en las cruentas luchas entre carteles en México.
Este diario, en octubre de 2024, publicó un artículo que mostraba con detalle como algunos de los mejores soldados del país que gozaban de su buen retiro terminaban viajando a México engatusados, y una vez en este convulso país, se daban cuenta de que habían sido reclutados a las malas para luchar en las filas de los carteles.
Uno de estos casos es el del sargento retirado José Gabriel Saez Angulo, un suboficial de 47 años, el cual su familia sigue buscando pese a que hace 15 meses no recibe información oficial de él.
Según comentaron allegados del suboficial, este hacía parte de un grupo de WhatsApp integrado por veteranos de las Fuerzas Armadas colombianas al que en julio de 2023 llegó un mensaje con una “oferta de empleo” bastante particular para ir a México.
“En el grupo decían que la propuesta era legal, que la paga era muy buena porque rondaba los casi $7 u $8 millones mensuales e inclusive les aseguraban la residencia mexicana para que se establecieran en la capital con las familias”, comentó uno de los allegados del sargento.
La entidad que hizo la intermediación para el trabajo en México fue VIP Logistic Groups SAS, una supuesta empresa de capacitación de personal de seguridad privada, y prestación de servicio de escoltas para distintos eventos o negocios que data de 2017.
Volviendo al caso, entre julio y septiembre de 2023 Saez fue convencido de ir a México. Para darle solidez a la treta, desde VIP Logistic supuestamente enviaron una carta a la Cancillería Colombiana en la que se indicaba que “con el fin de estrechar lazos entre países hermanos” se firmaba un convenio de capacitación entre VIP y la empresa oaxaqueña de seguridad Emcolisa SA de CV. La idea era que Saez hiciera parte de la “delegación” de VIP que iba a representarlos en conferencias sobre seguridad e “interacción cultural” en Guadalajara entre el 28 de septiembre de 2023 y el 5 de octubre de 2023.
La carta firmada por Arroyave no tiene ningún acuse de recibido de la Cancillería. Y para acabar de ajustar, a Saez se le hizo llegar otra carta en la que se especificaba que en su estadía se alojaría en una casa del barrio La Alameda de Guadalajara (un barrio popular), en Jalisco, a unos ocho kilómetros del aeropuerto internacional de esta ciudad. Todo buscando darle un cariz de legalidad al asunto.
Finalmente, convencido, Saez salió del país el 29 de septiembre de 2023. Y ahí empezó una serie de asuntos turbios.
“A él le dijeron que debía llegar al Distrito Federal o D.F., porque allí el representante legal de la empresa lo recogería para llevarlo al sitio de la capacitación. Cuando él llegó al DF no había nadie esperándolo, entonces él llamó al ‘jefe’ y este le dijo que no había quien lo recogiera, pero que tranquilo, que se fuera a la terminal de buses y tomara uno hasta Michoacan que allá era donde iban a hacer las capacitaciones”, señaló otro allegado a Saez.
Para que el lector paisa entienda, es como si a Saez le hubieran dicho que, sin conocer la zona, saliera como fuera desde el aeropuerto de Rionegro hasta Remedios o Segovia. El asunto resultaba sospechoso, pues Guadalajara (el destino original) está a más de 250 kilómetros de Michoacan. Además, tristemente Michoacan es un estado con altos índices de violencia por los carteles que allí luchan. De hecho, tan solo en enero de 2024 Michoacan reportó 157 homicidios a policías y militares.
“Al final llegó y ya empezaron las tales capacitaciones y él mostraba las instalaciones y luego los tales cultivos de limones tipo exportación que tenía que cuidar y todo parecía legal. Para el 1 de enero, él dijo que la tal empresa iba a adquirir una mina de hierro en un punto donde la señal era muy mala y que por eso no iba a llamar tan seguido. Y desde eso… le perdimos el rastro”, comentó otro allegado.
Para el 6 de enero de 2024 hubo noticias de Saez, sin embargo, estas no podían ser más funestas. Según le contó otro allegado a EL COLOMBIANO, al celular de la esposa del sargento llegó un mensaje de un número desconocido en el que se le indicaba que el suboficial había “muerto en combate”.
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“Supuestamente el mensaje decía que a él lo habrían matado en un punto conocido como La Laguna del sector La Placita de Michoacan en un ataque armado, al parecer entre carteles. A la señora le mandaron las coordenadas del sitio y le dijeron que si quería recuperar las cenizas de él viajara hasta la ciudad de Lázaro Cárdenas que allá estaban las cenizas en un cofre. Que el gobierno mexicano podía constatarlo. El mensaje también traía fotos de donde supuestamente habían matado a Saez”, añadió el allegado.
“¿Ustedes no sabían que estaba haciendo aquí?”
Otro caso similar es el del también sargento José Fernando Cataño Durango, otro exmilitar de 47 años que prestó su servicio en el batallón de Bomboná en Buenos Aires y que también viajó a México por medio de la irregular oferta laboral.
“Cuando él me comentó que iba a escoltar plantaciones de limones yo le dije que quién se iba a poner a robar limones. Él me decía que la vaina es que eran limones para exportar y que como el gobierno mexicano no ayudaba con la seguridad, a las plantaciones les tocaba buscar quien las cuidara. Él me dijo que eso era por seis meses. Yo le decía que México era peligrosísimo, pero él rebatía diciendo que el viaje era con una empresa seria. Pero la verdad, yo creo que él, pese a todas esas señales, se fue por que al parecer tenía deudas que necesitaba pagar”, dijo un conocido.
Cataño viajó a México el 5 de septiembre y repitió el mismo patrón de Saez: lo dejaron tirado en el D.F., y tuvo que viajar hasta Michoacan. Estando allá se tuvo que quedar casi cuatro días “hospedado” con otros exmilitares colombianos en un hotel llamado Dayz.
Posteriormente sus llamadas se fueron volviendo esporádicas y siempre de números diferentes, la delgadez y las evasivas en las llamadas daban cuenta de que algo turbio pasaba. “Él llamaba de otros teléfonos y le pedía a la familia que no le fuera a devolver llamadas ni que le preguntaran que hacía. Llamaba de partes con muy mala señal y apenas alcanzaba a preguntar si todo estaba bien y ya”, dijo otra fuente.
Desde diciembre no se supo más de Cataño. Según el allegado, la familia comenzó a llamar a todos los teléfonos desde los que él les había contactado. En uno les contestó un exmilitar colombiano que dijo ser alias Veracruz (o Detonador).
Este dijo que Cataño “se había pasado de empresa porque pagaban más” y que desde entonces no se sabía de él. Sin embargo, desde otro número un mexicano dio la funesta noticia que dejó petrificada a la familia del militar:
“Cataño murió peleando, ¿ustedes no sabían que estaba haciendo él aquí?”. Las coordenadas del ataque donde habría muerto Cataño son las mismas que las de Saez.
Similares circunstancias tiene el caso del sargento Eduban Rodríguez Cardona, del que tampoco se sabe nada. Pero serían muchos, muchos más los militares, toda vez que –según algunas denuncias– la red de militares que traicionan a sus colegas con falsas promesas sigue activa.
Según le contaron a EL COLOMBIANO, en las denuncias sobre el caso se ha dicho que un instructor de tiro de una base nacional todavía se encargaría de engatusar a exmilitares para ir a México.
Como colofón del caso, los allegados de los desaparecidos señalan que es poco o nulo el apoyo que reciben de las autoridades colombianas y mucho menor de las mexicanas en la búsqueda de sus familiares.
“Hoy en día no se sabe si están vivos, muertos, secuestrados o que pasó con ellos. México se limpia con Colombia y Colombia con México. Y la Fiscalía nos dicen que como se perdieron en otro país prácticamente no es problema de ellos. Pero es que son seres humanos, son colombianos que fueron engañados por sus mismos
compañeros que en algún momento compartieron y que finalmente de alguna manera los metieron a las malas a alguna organización. ¿Cómo no los van a buscar?”, concluyó uno de los familiares.
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